Con el objetivo de disminuir el vacío de conocimiento en cuanto a cantidad y distribución de especies de cetáceos en Chile, un grupo de investigadores llevó a cabo el estudio “Patrones de abundancia y distribución de cetáceos marinos en Chile y su superposición con el tráfico de buques en el ecosistema de la corriente de Humboldt”, el cual fue publicado en Scientific Reports de la prestigiosa revista Nature.

La investigación presenta las primeras estimaciones de abundancia y distribución para el rorcual común (Balaenoptera physalus), el cachalote (Physeter macrocephalus), la ballena azul del Pacífico suroriental (Balaenoptera musculus), el delfín común (Delphinus spp.) y el delfín oscuro (Lagenorhynchus obscurus) en toda la porción chilena de la corriente de Humboldt.

El trabajo fue liderado por el Dr. Luis Bedriñana-Romano, investigador del Centro COPAS Coastal, quien señala que “esta publicación resume los esfuerzos de un programa que se inició en 2016 por parte de IFOP. Al iniciar desde cero el programa requirió entrenar observadores científicos para una labor que no habían realizado antes, como el reconocimiento de las diversas especies, los métodos de colecta y manejo de datos. Estos esfuerzos se realizaron con la ayuda de muchos investigadores e investigadoras nacionales e internacionales”. Y es que esta investigación surge a partir de los datos recolectados desde el año 2016-2022 en el marco del proyecto Seguimiento de Recursos Altamente Migratorios – Enfoque Ecosistémico (SRAM ECO) dirigido por la Dra. Patricia Zárate del Instituto de Fomento Pesquero, Ifop, quien comenzó a realizar la actividad de avistamiento de cetáceos en la zona económica exclusiva de Chile a bordo de cruceros oceanográficos e hidroacústicos que realiza el Departamento de Evaluaciones Directas y el Departamento de Oceanografía y Medio Ambiente de Ifop a bordo del buque científico Abate Molina.

La Dra. Zárate explica que “este estudio surgió a raíz de la nueva normativa establecida por la NOAA de Estados Unidos a las naciones exportadoras de productos pesqueros a dicho país, la cual aplicaba restricciones de nuestros productos hacia el mercado estadounidense debido a que las pesquerías en Chile tienen captura incidental y mortalidad de mamíferos marinos. Ante esto, era necesario comenzar a registrar datos de mamíferos marinos, particularmente de cetáceos, que fueran independientes de la pesquería para conocer el tamaño de sus poblaciones y determinar el impacto de su captura incidental”. De esta manera, durante siete años se recolectaron datos que permitieron publicar hoy esta relevante información sobre dichas especies marinas.

“Increíblemente, a pesar de ser de los animales más grandes y emblemáticos del planeta, en Chile no tenemos idea de cuántos individuos hay en las poblaciones de cetáceos que viven en nuestras costas. Es una pregunta tan simple, pero a la vez costosa y compleja de contestar porque son animales que viven en océano abierto y se mueven sobre grandes distancias. Si no sabemos cuántos individuos hay en una población de cetáceos, ¿podrían ser cientos, miles? Sin conocer además dónde se ubica esta población, es totalmente imposible desarrollar políticas públicas y estrategias de conservación que avancen en la protección de estas poblaciones”, señala la Dra. Susannah Buchan, investigadora del Centro COPAS Coastal quien participó en el estudio.

Recordemos que los cetáceos juegan un papel importante en los ecosistemas marinos y como solución al cambio climático, ya que fertilizan la superficie del mar y secuestran carbono de la atmósfera; además de ser una fuente de ingresos importantes para algunas comunidades costeras a través del turismo de avistamiento, por lo que se torna fundamental contar con información al respecto.

“Este estudio tiene una alta relevancia por varias razones, entre las que se incluye contar con datos por siete años consecutivos registrados para una extensa área geográfica, desde el norte de nuestro país hasta la Región de Los Lagos y, además, por haber sido capaces de instalar esta actividad de una manera sistemática. Estos datos son utilizados como parte de la asesoría permanente que IFOP entrega a Subpesca por lo que la autoridad puede utilizarlos para el establecimiento de medidas de conservación para los cetáceos”, manifiesta la Dra. Zárate.

“Muy pocos países, y muchos menos en Latinoamérica, tienen la capacidad de monitorear de forma sistemática las poblaciones de cetáceos en un área tan grande y por siete años consecutivos. Si el programa continúa y se potencia, pronto podremos saber si las poblaciones están aumentando o no y con qué rapidez, siendo esta una de las interrogantes más importantes a responder para la conservación de cualquier especie”, señala el Dr. Bedriñana.

Este estudio también evaluó el grado de sobreposición entre la distribución de los cetáceos y las embarcaciones, encontrándose que las flotas pesqueras artesanales e industriales tienen una alta sobreposición con la distribución de la ballena fin y el delfín oscuro en particular.

Dada la relevancia de contar con información a largo plazo para evaluar tendencias, es importante continuar con este estudio para mejorar las capacidades de los observadores científicos y entrenar a otros en estas metodologías de observación. “La continuidad del proyecto permitirá responder las preguntas realmente importantes, a saber, las tendencias poblacionales. En términos simples esto implica saber si las poblaciones están creciendo o disminuyendo. Tampoco está demás recalcar que los cruceros de IFOP colectan información oceanográfica e hidroacústica sobre especies de peces comerciales por lo que la posibilidad de afinar nuestros modelos y generar un trabajo interdisciplinario es claramente hacia donde estamos apuntando”, finaliza el Dr. Bedriñana.

Además de Luis Bedriñana, Patricia Zárate y Susannah Buchan, en la investigación también participaron Rodrigo Hucke-Gaete (COPAS Coastal, Centro Ballena Azul y U. Austral), Francisco A. Viddi (U. Austral), Robert Bello (IFOP), Ilia Cari (IFOP), Ljubitza Clavijo (IFOP) y Alexandre N. Zerbini (Marine Mammal Laboratory, Alaska Fisheries Science Center, NOOA).

Fotografía: Copas Sur-Austral