De acuerdo con el análisis de Jorge Lira, director de Estudios del Consejo del Salmón, gremio que integran AquaChile, Australis, Cermaq, Mowi y Salmones Aysén y que representa un 50,4% de la producción nacional de salmón, desde el inicio de la pandemia del Covid-19 se ha observado un aumento en los costos para la salmonicultura chilena.

“Entre 2019 y 2020, producto del confinamiento, las restricciones a la movilidad de las personas, los cierres de puertos y los problemas logísticos se generó un aumento considerable en los costos de fletes y transporte del salmón a su destino final”, recuerda Lira.

Añade que “a esto se suman los efectos inflacionarios a nivel mundial que se han dado durante 2022 y que han sido presionados aún más por el conflicto entre Rusia y Ucrania. Esta situación ha tenido una repercusión directa en el valor de las materias primas para el alimento de los peces y otros insumos relevantes como son el petróleo. Este escenario ha afectado los dos principales costos que enfrenta la salmonicultura: el alimento y el transporte a destino final”.

Consultado sobre de qué forma se puede hacer frente a este escenario alcista, Jorge Lira remarca que “hasta el momento, el aumento de la demanda por salmón en el mundo ha permitido mitigar en parte el alza en los costos. No obstante, existe mucha incertidumbre a futuro en materia de costos y precios y sobre el impacto que tenga el conflicto entre Rusia y Ucrania y los riesgos de recesión mundial”.

Frente a este escenario, Ronald Barlow, gerente general de Skretting Chile analizó la evolución de los precios de las materias primas para nutrición en los últimos tres años, incluido la pandemia. “En general, los precios han ido al alza. En particular, durante la pandemia, muchas empresas debieron respetar las restricciones asociadas al Covid-19, lo que significó una desaceleración y una baja en la productividad, que les impidió llegar a las cantidades óptimas de producción. Esto de inmediato generó un alza en los precios. A esto también se sumó la dificultad logística derivada, en primer lugar, por un problema de escasez de contenedores a nivel mundial para envío de productos, además de la baja en el personal que trabaja en los puertos por contagio”.

El ejecutivo añade que “un tercer punto es el cierre de puertos e incluso ciudades enteras por la pandemia, lo que generó un estancamiento, mayores retrasos y alzas en los precios finales de materias primas. Hay casos en los que vemos un alza de casi un 300% en los últimos tres años”.

Respecto del encarecimiento de los ingredientes de origen vegetal frente a los de origen marino, Ronald Barlow agrega que “efectivamente, durante el último año hemos visto un fuerte incremento en el precio de los ingredientes de origen vegetal, primero en aceites y luego, dado los últimos acontecimientos del conflicto en Europa, se han visto afectados todos los mercados de proteínas vegetales, incluyendo el trigo, con fuertes alzas superiores a las presentadas por los ingredientes de orígenes marinos”.

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Fotografía: B2B Media Group