Tres nuevos humedales costeros en la provincia de Chiloé, Región de Los Lagos, fueron declarados como Santuario de la Naturaleza por el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) sumando otras 311,5 hectáreas protegidas. Los decretos  ya se encuentran publicados en el Diario Oficial.

Los nuevos santuarios -que forman parte del Plan Nacional de Protección de Humedales (PNPH)- están dentro de un portafolio de humedales localizados en la Isla Grande de Chiloé que fue diseñado para proteger la biodiversidad y servicios ecosistémicos de esa zona. Cuentan con una gran diversidad de ambientes y con clara influencia marina. Además, albergan distintas aves residentes y migratorias.

La ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, destacó la noticia y señaló que “esta declaración nos permitirá contribuir al cumplimiento de los compromisos adquiridos por Chile en el marco de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, Acuerdo de París) y de la Estrategia Climática de Largo Plazo, instrumentos reconocidos en la Ley Marco de Cambio Climático”. La secretaria de Estado agregó que “es fundamental que sigamos avanzando en la protección y cuidado de nuestros ecosistemas que son clave para la mitigación y adaptación al cambio climático, el bienestar de las personas y también para combatir la grave crisis de pérdida de biodiversidad que afecta al planeta”.

Cabe recordar que en la actualización de sus NDC, el país se comprometió a proteger al menos 20 humedales costeros al año 2025 y a sumar otros 10 al 2030.

Humedal Bahía Curaco de Vélez

Este humedal costero -de 59,7 hectáreas- integra los ecosistemas de planicie intermareal y marisma que permite otorgar refugio y alimento a la biodiversidad de aves acuáticas residentes y migratorias que están presentes. Por este motivo ha recibido el reconocimiento internacional de “Área Importante para la Conservación de Aves (IBAs)” y “Sitio de Importancia Hemisférica” de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras (RHRAP).

Este ecosistema tiene una riqueza biológica muy importante: proporciona hábitat para distintas especies y a una abundante fauna bentónica.

Dentro del grupo de aves residentes destaca el cisne de cuello negro, especie carismática para la comunidad de Curaco de Vélez, endémica de América del Sur y con problemas de conservación. Mientras que en el grupo de aves migratorias destaca el zarapito de pico recto.

Por otra parte, se desarrollan variadas actividades humanas de índole productiva de baja escala, como la recolección y cultivo de algas e invertebrados marinos que en muchos casos forman parte fundamental de las economías locales.

Humedal Bahía de Quinchao

Este humedal costero -de 102,8 hectáreas- se emplaza dentro de la bahía de Quinchao, donde desembocan dos microcuencas provenientes del interior de la isla, por donde ingresa agua dulce al humedal.

En el lugar habita un importante y diverso conjunto de aves silvestres, residentes y migratorias. El flamenco chileno y el zarapito de pico recto son aves playeras migratorias que visitan el humedal, para alimentarse durante su temporada no reproductiva. Existe también un importante número de aves acuáticas residentes en el humedal como el pato jergón chico, pato real, cisne de cuello negro, queltehue, pilpilén, gaviota dominicana, gaviota cahuil y pato quetru no volador.

La importante productividad biológica de este humedal costero le ha valido el reconocimiento internacional como lugar de importancia para la conservación de las aves, como sitio IBA’s (Important Birds Areas) y RHRAP (Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras).

El humedal costero de Quinchao también es un sitio importante para el desarrollo de actividades humanas, como la recolección de algas y mariscos para consumo familiar.

Humedal Costero de Putemún

El humedal de Putemún -de 149 hectáreas- es uno de los más importantes para las aves migratorias, considerado como sitio RHRAP (Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras), desde enero del 2011 y en proceso como sitio IBA (Áreas Importantes para las Aves y la Biodiversidad). Además, destaca su gran significancia para la ciencia desde el punto de vista arqueológico.

En cuanto a la flora, hay cerca de 21 especies halófitas, la mayoría de ellas nativas y también comunidades : de totora azul y junco marino. Respecto a la flora marina se puede encontrar pelillo, lamilla o lechuga de mar y huiro.

En relación a la fauna, el grupo más diverso corresponde a las aves, registrándose cerca de  100 especies. Algunas especies comunes residentes o nidificantes son: el pato jergón grande, jergón chico, pato real y últimamente, cisne de cuello negro. Entre las especies migratorias destacan zarapitos, playeros y algunos chorlos, como son el zarapito común y zarapito de pico recto, o los playeros blancos y playero de Baird. El área destaca por recibir alrededor de 400-500 flamencos chilenos cada temporada en la última década.

Fotografía: Ministerio de Medio Ambiente