Un Hackatón es un tipo de evento en el que varios desarrolladores de software colaboran entre sí para afrontar distintos problemas, compartir conocimientos y establecer contactos. El Consorcio Sur-Subantártico Ciencia 2030 –integrado por las Universidades de Talca, Biobío, Católica de la Santísima Concepción, Austral, de La Frontera y de Magallanes– escogió esta modalidad de concurso como herramienta formativa, y convocó a estudiantes de pre y postgrado de estas casas de estudio, a proponer soluciones innovadoras frente a los desafíos que el cambio climático plantea a la región Antártica y Subantártica.

El certamen se inició el pasado mes de marzo, y se organizó en diversas etapas hasta llegar a la final presencial en la Universidad de Magallanes. Cada uno de los seis equipos participantes podía responder a alguno de los siguientes retos: evaluar el efecto de las especies invasoras en ambientes marino-terrestres; conocer el impacto de los centros de cultivo de salmones y su sobreexplotación; evaluar si el calentamiento global altera las condiciones para el desarrollo de nuevos cultivos sustentables; desarrollar turismo sustentable para la conservación, y contar con una ciudadanía informada y responsable.

Proyectos ganadores

Renibacterium salmoninarum es una bacteria que ataca los riñones de los salmones en cautiverio. Ocasiona el 85% de las muertes de esta especie en Magallanes; gracias a su capacidad para resistir tanto las bajas temperaturas como los antibióticos que la industria salmonera ocupa en altas cantidades, a fin de reducir los efectos de este patógeno.

La solución que propone el equipo de la UFRO –formado por dos ingenieros en biotecnología, una biotecnóloga, una bioquímica y un ingeniero químico– es natural. “Nuestro trabajo consistió en la extracción de un virus presente en el ambiente acuático que ataca específicamente a esta bacteria, un patógeno que está ocasionando estragos a nivel magallánico”, explicó Nicolás Lefin Hinojosa.

El otro proyecto ganador fue elaborado por quienes representaron a la Universidad del Biobío. Este equipo multidisciplinario se propuso liberar a los guardaparques de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), de las horas que destinan a revisar cientos de miles de fotos tomadas por “cámaras trampa”, para detectar la presencia de especies invasoras. ¿Cómo? Con Inteligencia Artificial.

“La idea es automatizar un entorno entre los 41 Parques Nacionales de Chile y las 44 Reservas Naturales, para que todas las imágenes de las cámaras trampa pasen por nuestro programa, y los guardaparques puedan pasar ese tiempo haciendo cualquier otra cosa que sea más útil. Porque son cientos de miles de fotos, y algunas son muy borrosas”, explicó José Ignacio Díaz de la Universidad del Biobío.

Consultado por el impacto de esta tecnología en los ecosistemas, aclaró que las cámaras no contaminan porque son móviles, no producen ningún residuo y ya están presentes en todos los parques nacionales. “Solo estamos aprovechando una infraestructura que ya existe, para hacer un proceso más eficiente”, agregó.

El premio consiste en un monto de dinero para la validación práctica de la idea y la materialización de un prototipo de solución, y una visita al Parque Etnobotánico Omora en Puerto Williams.

Fotografía: UMAG.