El jueves 8 de septiembre pasado, una delegación compuesta por pescadores artesanales y procesadores de Caleta Tubul, en la comuna de Arauco, funcionarios municipales y científicos visitaron las instalaciones de la planta procesadora de cal agrícola, Cal Austral, ubicada en el sector de Puacura, comuna de Castro,  en Chiloé.

La gira es parte de una iniciativa impulsada por el Centro de Investigación de Polímeros Avanzados CIPA,  de Concepción, para implementar -con fondos regionales- un proyecto piloto de molienda de conchas para dar destino a los residuos de la actividad artesanal del proceso de la navajuela en el golfo de Arauco.

La iniciativa es una alianza estratégica entre los pequeños productores y procesadores de navajuela, la municipalidad de Arauco y el mundo científico liderado por CIPA para implementar soluciones en economía circular en el territorio.

La visita de la delegación fue organizada en conjunto con Cal Austral y tuvo por objeto conocer este proyecto pionero en Chile y referente en el tratamiento de los residuos de la segunda mayor industria acuícola de la región de los Lagos, la mitílcultura, para la elaboración de cal agrícola.

James Muspratt, socio y gerente de Cal Austral tuvo oportunidad de conversar con los visitantes sobre su experiencia en estos 15 años de operación, como responsable para la transformación de sobre 10% de los residuos industriales y domésticos generado en la región.  Sobre las dificultades y desafíos que enfrentan las iniciativas de economía circular en Chile.

Por un lado, los enormes esfuerzos en innovación y desarrollo que es necesario desplegar para salir de una economía lineal e ingresar a una circular; la necesidad de modernizar y ajustar la legislación medioambiental para impulsar estos nuevos emprendimientos y  la urgencia de implementar mecanismos para la planificación territorial con objeto de ordenar las actividades productivas y minimizar el potencial impacto en las comunidades.

La delegación recorrió la planta para conocer los procesos de producción de la cal agrícola a partir de las conchas de choritos. Además en conversación con uno de sus anfitriones, se enteraron de todas los factores que se deben considerar a la hora de iniciar un emprendimiento en esta dirección.

“Como centro de investigación nos acercamos a Cal Austral porque observamos la relevante labor que realizan para el sector de los mitílidos. Es notable por los volúmenes de residuos que manejan y cómo se reinsertan al sector productivo, el agrícola. Es un desafío avanzar a la elaboración de nuevos productos. Esta materia -mineral- es una gran oportunidad para la elaboración de productos que generan gran impacto ambiental” relevó Claudio Toro, director del centro de investigación.

“Como centro de investigación consideramos que el concepto de I+D es muy pertinente. Cal Austral es una empresa que permite que otras estén vigentes, su rol es estratégico”,  destacó por su parte, el investigador de CIPA, Renato Vergara y agregó que “la visita nos permitió observar todos los factores asociados a un proceso de este tipo, como la permisología -legislación en materia de salud y ambiental- asociada al manejo de acopios; la relación con los entornos y los estándares en los manejos de los volúmenes de producción”.

Para Camila Inzunza, profesional de la unidad de Medioambiente de la municipalidad de Arauco en particular destacó, “la antigüedad de la empresa y cómo ésta se fue adecuando a las exigencias de la legislación e institucionalidad ambiental y los intentos en acercarse a la comunidad, no obstante estos no hayan sido siempre exitosos”.

Además destacó que en este tipo de proyectos, la participación de la autoridad local en calidad de mediadora entre los intereses privados y los de la comunidad, es fundamental para el desarrollo de ciertas actividades productivas.

Para Rodrigo Mansilla, miembro de la agrupación de pescadores y procesadores beneficiados por el proyecto CIPA, uno de los aspectos más interesantes sobre esta visita fue calibrar los pros y contras del proyecto en relación a los volúmenes que pueden generar con la molienda de conchas y su viabilidad en el mercado

“En la actualidad las conchas las tiramos en cualquier lado, entonces se ve feo, además se producen malos olores. Nosotros vivimos también del turismo, entonces tirar las conchas es un problema. Aquí hay una gran oportunidad. Si molemos las conchas, hay oportunidades de nuevos negocios, de trabajo para más gente. El principal desafío para nosotros será buscar mercados para la cal agrícola porque nuestros volúmenes son pequeños, comparativamente”, comentó.

En la misma línea, la presidenta de la agrupación de pescadores, Fabiola Monsalve, destacó el impacto positivo que puede tener la actividad de molienda en su localidad y señaló que el primero de los desafíos será conseguir un terreno adecuado, porque, en sus palabras “aprendimos en esta visita que es muy importante la necesidad de la planificación territorial”.

La agrupación de procesadores, buzos y pescadores está compuesta por 40 personas. Ellos compran, extraen y cuecen la navajuela y luego desechan las conchas en su entorno inmediato, en caleta Tubul. Desde hace unos tres años trabajan con cuotas de extracción, como respuesta a la sobreexplotación del producto. La actividad la desarrollan durante todo el año y diariamente cada uno extrae unos 200 kilos (navajuelas y huepos).

Por lo pronto, la iniciativa con CIPA determinará qué tipo de molino es el adecuado para los volúmenes de residuos que produce la agrupación.

Fotografía: Cal Austral