Según la Cámara Nacional de Acuacultura, producir camarón ecuatoriano es 24% más caro en comparación con los costos del 2021.  Los tres principales factores que han incidido en el aumento del costo de producción se centran en la eliminación el precio diferenciado del diésel, que encareció el rubro en USD $16 centavos por libra a finales del año 2022, afectando al 82% de la superficie camaronera.

A esto se suma que el costo ya se encontraba visiblemente afectado por el incremento de precio en las materias primas a escala mundial, ya que en comparación con el 2019 el trigo subió el 71%, la pasta de soya el 45%, el aceite de pescado 105% y la harina de pescado 24%; lo que aumentó significativamente el valor de producción del alimento balanceado, uno de los principales rubros para el productor camaronero, que representaba el 55,2% del costo total de producción.

Por otra parteel camaronero asume un costo de seguridad que suma más de USD $80 millones anuales por la implementación de sistemas de video vigilancia, rastreo y comunicación, además del pago de guardias privados en turnos rotativos y las pérdidas por robos que sufren a diario. Se trata de un monto fijo destinado para hacer frente a la delincuencia que golpea sin tregua al sector por vía terrestre y fluvial, dejando al momento, un muerto y 20 personas heridas, solo en lo que va del 2023, según estadísticas de la Dirección de Seguridad de la Cámara Nacional de Acuacultura.

Al mismo tiempo, desde la Cámara expresan que es fundamental buscar alternativas de crédito para el camaronero, pues actualmente las tasas de interés, montos o plazos de crédito, no son aplicables a la realidad del sector.

Ante esta situación, consideran que la aplicación del drawback automático aliviaría parcialmente los problemas antes mencionados, a los que se suma la depreciación de las monedas de países competidores o de los mercados de destino como el EURO que llegó a la paridad con el dólar en 2022, lo que automáticamente encareció las exportaciones. Este fenómeno se repitió con China, el principal destino de las exportaciones de camarón durante ese periodo.

Por su parte, India y Vietnam, competidores directos de Ecuador, cuentan con varias ventajas frente a su país, según la Cámara Nacional de Acuacultura: Salarios más bajos, subsidios a insumos y moneda propia. Ambos países registraron depreciaciones de sus respectivas monedas, lo que les da una “ventaja temporal” frente a países como Ecuador, que están dolarizados y que ven encarecer su oferta frente a la de estos dos competidores.

Por su parte, 1, presidente Ejecutivo de la Cámara Nacional de Acuacultura, aclaró que las cifras de cierre del camarón ecuatoriano en el 2022 no reflejan la realidad que ha enfrentado la industria el año pasado.  “El año 2022 ha sido de los más complicados que hemos tenido que afrontar: mercados deprimidos, dólar fortalecido, costos de producción al alza, costos por ineficientes servicios públicos, inseguridad a niveles nunca antes vistos. Las ventas al exterior no muestran esa realidad”, comentó.

Actualmente, el camarón ecuatoriano es el primer producto de exportación no petrolero de Ecuador y es un pilar fundamental para la economía del país, generando cerca de 290 mil fuentes de empleo directo e indirecto. Según el boletín Análisis Semanal de Walter Spurrier y Alberto Acosta Burneo: “Por cada 1% que decline la producción camaronera se destruirían 791 empleos; además se reduciría el valor agregado en USD $19.7 millones y en pago de impuesto a la renta en USD $1.5 millones”.

La problemática ha sido planteada en varias ocasiones ante las autoridades de gobierno, especialmente al ministro de la Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca,  Julio José Prado, sin embargo desde la Cámara explican que no existe ninguna acción concreta para impulsar la competitividad de camarón ecuatoriano, al contrario se continúa presionando la estructura de costos  del sector que está atravesando dificultades por falta de incentivos y atención de política interna, al igual que el impacto de factores exógenos como el precio en los mercados internacionales.

Fotografía: Cámara Nacional de Acuacultura