Asenav firmó un contrato con la Universidad de California en San Diego para construir un buque oceanográfico híbrido destinado a la investigación científica costera, marcando un nuevo hito para la industria naval chilena.
La embarcación, de 38 metros de eslora, tendrá su puerto base en San Diego, California, y prestará servicios a científicos y estudiantes a lo largo de la costa oriental del océano Pacífico. El buque se incorporará a la Flota de Investigación Académica de Estados Unidos (U.S. Academic Research Fleet).
El proyecto NB 201 fue diseñado por la firma estadounidense de arquitectura naval Glosten y reemplazará al buque de investigación Robert Gordon Sproul, actual embarcación de investigación costera que será retirada del servicio tras casi cuatro décadas de operación.
La nave contará con propulsión híbrida eléctrica y tendrá capacidad para transportar hasta 20 personas entre tripulantes, estudiantes y científicos. Sus operaciones estarán destinadas al Scripps Institution of Oceanography, entidad especializada en investigación oceanográfica, terrestre y atmosférica perteneciente a la Universidad de California en San Diego.
Asenav fue seleccionada tras participar en el proceso de licitación desarrollado por la casa de estudios estadounidense.
Construcción y entrega prevista para 2028
El proyecto tendrá una duración estimada de 24 meses e incluirá el diseño, la construcción, las pruebas y los ensayos previos a la entrega de la embarcación, prevista para julio de 2028.
El buque podrá operar durante más de 200 días al año y deberá responder a altos estándares científicos, acústicos y ambientales.
Durante la ceremonia de firma del contrato, realizada junto con representantes de la universidad estadounidense, el gerente general de Asenav, Fernando Rodríguez, destacó la relevancia del proyecto para la industria naval chilena.
“La adjudicación de este proyecto representa un nuevo hito para Chile y una oportunidad extraordinaria, ya que nos permite demostrar nuestra capacidad para exportar ingeniería, diseño y construcción naval, no solo enfocada en la industria marítima, sino también en el ámbito científico y para una de las instituciones académicas más relevantes del mundo”, afirmó.
El ejecutivo agregó que la nave incorporará tecnología orientada a reducir el impacto ambiental de sus operaciones.
“Esta nueva embarcación incorporará tecnología de propulsión híbrida con baterías que ayudará a reducir el impacto medioambiental de sus operaciones en el mar y cumplirá con una serie de requisitos técnicos exigidos por la normativa estadounidense. Estamos muy orgullosos de que hayan depositado su confianza en nuestro astillero y en nuestro equipo de ingenieros de Valdivia”, señaló.
Por su parte, el director asociado del Instituto Oceanográfico Scripps, Dr. Bruce Appelgate, valoró las capacidades técnicas y productivas observadas durante su visita al astillero.
“Durante nuestra visita a Valdivia pudimos comprobar de primera mano las extraordinarias capacidades de ingeniería de Asenav, sus instalaciones de fabricación y su personal altamente calificado. Nuestra elección reconoce su trayectoria en la entrega de buques de alta calidad y tecnológicamente avanzados, dentro de los plazos y del presupuesto previstos, y compartimos la expectativa de Asenav de construir un buque de investigación excepcional del que todos podamos sentirnos orgullosos”, expresó.

Experiencia en embarcaciones científicas
Con este contrato, Asenav busca profundizar su experiencia en la construcción de embarcaciones científicas de alta complejidad.
En octubre de 2023, el astillero entregó el buque de investigación Dra. Barbieri, equipado con tecnología diésel-eléctrica, sistemas de bajas emisiones y capacidades orientadas a la investigación oceanográfica.
El nuevo buque será clasificado dentro de la categoría costera de la Flota de Investigación Académica estadounidense. Tendrá un diseño monocasco, una eslora de 38 metros, una manga de 10,2 metros y un calado de tres metros.
Su sistema de propulsión estará integrado por dos propulsores azimutales de popa tipo L-Drive y un propulsor de proa, configuración que permitirá controlar con precisión la velocidad y la posición de la embarcación.
Durante sus operaciones podrá navegar a 10 nudos, realizar prospecciones a ocho nudos, efectuar labores de remolque a dos nudos y mantener una posición determinada mediante un sistema de posicionamiento dinámico.
La nave tendrá capacidad para alojar hasta 20 tripulantes y científicos en misiones de hasta 11 días en mar abierto. En salidas educativas de una jornada podrá recibir hasta 40 estudiantes.
Su diseño permitirá realizar hasta 55 misiones anuales y operar durante 200 días en el océano, las 24 horas del día.
Capacidades para investigación oceanográfica
La embarcación estará preparada para apoyar investigaciones en biología, química, geología, geofísica y oceanografía física.
Entre sus principales capacidades se encuentra un conjunto de sistemas acústicos integrados para cartografiar el fondo marino mediante tecnologías multihaz y de subsuelo. También contará con perfiladores acústicos de corrientes Doppler y sonares multifrecuencia para obtener imágenes de peces y otra biomasa presente en la columna de agua.
Gracias a su sistema de posicionamiento dinámico, el buque podrá permanecer en un punto fijo durante períodos prolongados mientras utiliza cabrestantes, una grúa y una estructura en forma de “A” para desplegar instrumentos a profundidades de hasta 4.000 metros.
Estas capacidades también permitirán realizar operaciones con vehículos operados remotamente (ROV) sobre el fondo marino.
Asimismo, dispondrá de un sistema de navegación acústica de línea de base ultracorta (USBL), destinado al despliegue y seguimiento de vehículos submarinos autónomos (AUV).
La nave incorporará además una red informática y sistemas de comunicaciones que permitirán a científicos y estudiantes conectarse con sus instrumentos y acceder a internet mediante enlaces satelitales.
Exigencias acústicas y ambientales
Uno de los aspectos técnicos centrales del proyecto será el cumplimiento de garantías de rendimiento relacionadas con velocidad, autonomía, calidad de la energía, ruido aéreo, emisiones y niveles de sonido submarino.
El bajo nivel de ruido emitido bajo el agua durante las operaciones de prospección, efectuadas a velocidades de entre uno y 10 nudos, será clave para evitar interferencias con las mediciones científicas y reducir el impacto sobre el medio marino.
Noise Control Engineering LLC, filial de Glosten, estará a cargo del análisis del ruido aéreo y submarino para apoyar el cumplimiento de los requisitos acústicos establecidos para la embarcación.
El buque contará con propulsión híbrida mediante baterías y certificaciones de bajas emisiones. También incorporará un sistema de alimentación ininterrumpida para las cargas críticas de investigación, navegación y misión, resguardando la continuidad operacional de sus equipos esenciales.
Su incorporación a la Flota de Investigación Académica de Estados Unidos exigirá el cumplimiento de los requisitos de clasificación de la American Bureau of Shipping, la normativa de la Guardia Costera estadounidense y las disposiciones federales, estatales y locales aplicables.
Fotografía: Asenav