El estudio de la morfología y ecología fluvial constituye un enfoque clave para comprender el funcionamiento de ecosistemas acuáticos complejos como los humedales costeros. Estos sistemas no solo regulan procesos hidrológicos fundamentales, sino que también sostienen una alta diversidad biológica y entregan servicios ecosistémicos esenciales.
En este contexto, el Humedal de Lenga, ubicado en la zona costera de la región del Biobío, se presenta como un espacio estratégico para la investigación interdisciplinaria sobre la interacción entre procesos geomorfológicos e hidrobiológicos. Con este propósito, el Dr. Diego Caamaño, académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), se incorporó al Centro de Investigación en Biodiversidad en Ambientes Sustentables (CIBAS) para contribuir al estudio del sistema fluvial y estuarino asociado al humedal.
Su línea de investigación se centra en comprender cómo las características físicas del cauce influyen en la generación y mantenimiento de hábitats acuáticos, particularmente en escenarios de presión antrópica y cambio climático.
La morfología fluvial se refiere a la configuración física del cauce y a los procesos que la moldean, tales como el transporte de sedimentos, la dinámica de caudales y las interacciones con la vegetación ribereña. Esta estructura geomorfológica no solo define el patrón de flujo del agua, sino que regula variables críticas como la temperatura, la disponibilidad de oxígeno y la heterogeneidad de hábitats, factores que inciden directamente en la biodiversidad.
“La calidad ecológica de un sistema fluvial no depende únicamente de las propiedades del agua, sino también de la forma del cauce y su dinámica”, indicó el Dr. Caamaño.
La complejidad morfológica —expresada en canales secundarios, meandros o barras— suele estar asociada a una mayor diversidad de hábitats y especies. No obstante, esta morfología es altamente sensible a factores naturales y antrópicos. El transporte de sedimentos, por ejemplo, se ve afectado por la magnitud y frecuencia de los caudales, así como por procesos erosivos en la cuenca. Eventos como la deforestación o precipitaciones intensas pueden alterar el balance sedimentológico, modificando la capacidad de transporte del sistema y su configuración.
Estos cambios no solo impactan al ecosistema, sino también a la infraestructura cercana al cauce, como puentes o defensas ribereñas, y modifican los patrones de inundación. “Uno de los focos de nuestro trabajo es entender cómo varían los sistemas fluviales en el espacio y en el tiempo, y cómo esas variaciones afectan la disponibilidad de hábitat, la integridad de las infraestructuras y el riesgo de inundaciones”, agregó el investigador.
Enfoque colaborativo y aplicado
El estudio se enmarca en un enfoque interdisciplinario promovido por CIBAS, donde convergen especialistas en hidrodinámica, ecología, geomorfología, modelación ambiental y biodiversidad. Esta transversalidad permite abordar los sistemas naturales desde múltiples perspectivas, facilitando una comprensión integral del funcionamiento del humedal.
El objetivo final es generar evidencia científica robusta que permita diseñar medidas orientadas a la conservación del Humedal de Lenga, el manejo sostenible de sus recursos y la reducción de riesgos asociados a cambios morfológicos e hidrológicos. “La ventaja de trabajar en sistemas naturales como el Humedal de Lenga radica en que pueden ser analizados desde múltiples disciplinas, cada una aportando desde su especialidad. Esto no solo enriquece el conocimiento, sino que potencia la generación de soluciones integradas para su conservación”, sostuvo el Dr. Caamaño.
La investigación contempla la caracterización de la hidrodinámica del humedal mediante modelación numérica e integración de datos batimétricos e hidrológicos. A partir de simulaciones calibradas, se busca cuantificar los flujos de entrada y salida de agua, la distribución espacial de velocidades y niveles, así como estimar la calidad del recurso hídrico bajo diferentes escenarios.
Este enfoque permitirá formular hipótesis sobre los mecanismos físicos que regulan la apertura y cierre de la barra costera, proceso con implicancias directas sobre la conectividad con el océano y sobre ciclos de salinidad, temperatura y renovación del agua.
Estos aspectos resultan especialmente relevantes para actividades productivas locales, como el cultivo de pelillo, las cuales son altamente sensibles a las variaciones hidrológicas del humedal.
Fotografía: CIBAS