La intención de instalar centros salmonicultores cerca de Caleta Tortel abrió un fuerte debate en la Región de Aysén, es que a pesar de que el gobierno retiró el proyecto y desafectó de manera permanente el borde costero de dicha comuna, ha perseverado en la relocalización de las 41 Áreas Aptas para la Acuicultura (AAA) que se ubicarán en el sector norte del litoral aisenino en algunas zonas donde ya está instalada la salmonicultura.
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El Divisadero publicó que aún es poca la información técnica que permita evaluar los efectos reales de la salmonicultura en los fiordos y canales patagónicos, por esta razón el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP) está iniciando una investigación que podría aportar interesantes datos al respecto.
Pablo Mata, quien es doctor en Métodos Numéricos, detalló al citado medio de prensa que lo que están llevando a cabo en el CIEP es «primero, conocer cómo se comportan nuestros fiordos en términos físicos y biológicos; por ejemplo, cómo es la circulación en estos fiordos y cómo a partir de esta circulación se desarrolla toda la cadena de vida que se desarrolla en el fiordo. Una vez conocidos esos datos se puede comenzar a caracterizar cuáles son los efectos que tienen las intervenciones que los seres humanos hacemos o las actividades que llevamos a cabo en el fiordo y cómo terminan afectando a ese funcionamiento normal de esos ecosistemas».
Es decir, la investigación que inició el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia intenta determinar cuál es la situación de carga normal de los fiordos y canales patagónicos y cuáles con los límites de intervención que puede desarrollar en ellos las actividades productivas humanas.
El Dr. Mata lo precisa de la siguiente manera: «La situación de carga ideal o carga cero no es compatible con los seres humanos, entonces, lo que tenemos que buscar es un cierto nivel de perturbación del ecosistema de manera tal que los efectos negativos se puedan absorber. En un ejemplo sencillo, si tenemos un bosque de diez mil hectáreas y le metemos una vaca, esa vaca va a romper algunas hojas pero no vas a notar una diferencia en el bosque. Ahora si le metes 10.000 vacas veremos que los destruyen y que los árboles se empiezan a morir y el suelo comienza a degradarse. La pregunta que se busca responder, entonces, es: ¿Qué cantidad de vacas puedo introducir en el bosque de tal forma que el daño que producen no sea capaz de destruir al bosque mismo?», explicó.
De acuerdo con lo publicado por El Divisadero, resulta extraño pensar que desde el mismo Estado no haya existido esta iniciativa antes de permitir la instalación masiva de la industria salmonicultora. Desde el punto de vista de Pablo Mata, primó la lógica economicista por sobre el estudio de los reales impactos que ella podría traer en los ecosistemas.
«En Chile, la industria del salmón se inició con la anuencia de la legislación que permitió su avance muy rápido sin tomar consideraciones técnicas respecto a su distribución en los fiordos porque lo que interesaba era desarrollar una actividad que a lo largo de los años ha traído un bienestar económico, pero no se preocupó mucho de estudiar cuál era el impacto negativo en el medioambiente. Ahora tanto lo que la gente espera a nivel nacional como la gente que compra los productos chilenos es ver que los productos que se generan como el salmón uno les pueda otorgar un cierto sello de sustentabilidad medioambiental. Los estudios que estamos haciendo van en esa línea», ahondó el Dr. Pablo Mata.
Situación crucial teniendo en cuenta que actualmente la discusión en la Comisión Regional de Uso del Borde Costero es la relocalización de 41 Áreas Aptas para la Acuicultura.
«Antes de expandir la industria es bueno contar con información y los estudios que estamos realizando buscan determinar cuál es la capacidad de carga de nuestros fiordos y cuáles deben ser las localizaciones ideales de la industria para que no interfieran con otras actividades y para que los desechos que produzcan se puedan absorber de manera adecuada por los ecosistemas», consignó el investigador del CIEP.
Sin esa información aparentemente se podría tratar de decisiones que se toman a ciegas y sin conocer el real impacto que este tipo de decisiones podría generar en los ecosistemas patagones, puntualizó El Divisadero. De todas formas, el Dr. Mata es claro en sostener que falta actualizar la legislación vigente en Chile en materia medioambiental y que este estudio que recién se inicia podría determinar con datos científicos sectores donde la industria debería retirar sus jaulas como otros donde su capacidad de cultivo podría aumentar dependiendo de las características únicas que posee cada canal y fiordo patagónico.