Q
CEO de Canada’s Ocean Supercluster: “Consideramos que las proteínas del mar son una fuente de alimentos muy sostenible”

CEO de Canada’s Ocean Supercluster: “Consideramos que las proteínas del mar son una fuente de alimentos muy sostenible”

Canadá se ha tomado muy en serio el trabajo en torno al desarrollo sostenible de los océanos. Tanto es así que en 2018 se formó Canada’s Ocean Supercluster (OSC), grupo que busca impulsar el crecimiento transformador y promover el liderazgo global del país en economía azul.

Se trata de un clúster oceánico nacional liderado por la industria y que reúne a startups, empresas en expansión y organizaciones consolidadas de los sectores de la pesca, acuicultura, bio-recursos, recursos marinos, energías renovables marinas, defensa, transporte y tecnología, con el fin de acelerar la comercialización de soluciones oceánicas que aborden algunos de los mayores desafíos del mundo en este ámbito.

Canada’s Ocean Supercluster cuenta con numerosas alianzas estratégicas internacionales que brindan nuevas oportunidades comerciales y de colaboración a sus miembros. Asimismo, la entidad se ha encargado de divulgar alrededor del mundo la historia oceánica de su país.

La CEO de Canada’s Ocean Supercluster, Kendra MacDonald estuvo recientemente en Puerto Montt, Chile, con el fin de participar en Blue Week Los Lagos, congreso internacional que por una semana reunión a líderes y expertos en economía azul para abordar los desafíos en la materia de cara al futuro. Acá, les dejamos el resultado de una interesante conversación:

¿Qué rol ha jugado Ocean Supercluster para posicionar a Canadá como líder mundial en innovación oceánica?

Antes de la creación de Ocean Supercluster, Canadá no contaba con una identidad oceánica claramente definida. Desde entonces, hemos trabajado activamente para construir y posicionar una marca sólida. Un hito importante ocurrió en 2022, cuando fuimos invitados a participar en el Día Mundial de los Océanos en las Naciones Unidas, en reconocimiento a nuestro liderazgo en innovación dentro de la economía azul. Fue muy emocionante. Creo que nuestro modelo es único en cuanto a los proyectos colaborativos en los que invertimos, pero una parte relevante también de nuestra acción es contar la historia de la marca oceánica canadiense.

Según su experiencia, ¿cuál es la importancia de las prácticas sostenibles en torno a los océanos?

En Canada´s Ocean Supercluster nos enfocamos en lo digital, lo sostenible y lo inclusivo, por lo que la sostenibilidad es un eje central en todo lo que hacemos. Lo realmente emocionante es que la mayoría de nuestros emprendedores integran la sostenibilidad desde el inicio en sus propuestas. Además, uno de los principios fundamentales que guía nuestros proyectos es el de “no causar daño”, lo cual refuerza nuestro compromiso en esta materia.

¿Cómo contribuye Canada’s Ocean Supercluster al avance de soluciones en áreas como la acuicultura?

Somos un gran inversor y la pesca y acuicultura representan cerca de una cuarta parte de nuestra cartera. Nuestro enfoque se centra tanto en mejorar la productividad, como en promover la sostenibilidad del sector. En acuicultura, apoyamos una amplia gama de tecnologías innovadoras, desde sistemas de difusores de burbujas, hasta soluciones para monitorear la salud individual de los peces y mejorar la alimentación. Nuestros recursos abarcan distintas áreas de la acuicultura y diversas tecnologías, con el objetivo de mejorar la industria.

Asimismo, ¿qué papel desempeña Ocean Supercluster en la promoción de la seguridad alimentaria respecto de los recursos marinos?

En Ocean Supercluster consideramos que las proteínas del mar son una fuente de alimentos muy sostenible y esa es una de las razones por las que nos centramos en apoyar soluciones acuícolas. Recientemente, desarrollamos un documento de perspectivas sobre la bioeconomía azul, con el objetivo de ampliar el enfoque hacia nuevas fuentes alimentarias, como las algas marinas y otros recursos del océano. También trabajamos en mejorar la eficiencia y sostenibilidad de las pesquerías existentes, ya que no se trata de extraer más peces, sino que de aprovechar al máximo y de forma responsable los recursos que ya tenemos.

¿Cuál ha sido el principal impacto de Ocean Supercluster en relación con el impulso de soluciones y empresas innovadoras en torno a la economía azul?

Tenemos varios ejemplos concretos. Nuestro primer proyecto fue con una empresa que desarrolló una innovadora tecnología de sonar de apertura para vehículos submarinos autónomos. Ellos lograron triplicar su tamaño en los tres años que duró el proyecto y, gracias al desarrollo tecnológico, pudieron expandirse internacionalmente, con iniciativas importantes en Europa. El rastreo de peces mediante inteligencia artificial sería otro ejemplo, dentro de muchos.

Recientemente, usted estuvo en Chile, para participar en Blue Week Los Lagos. ¿Qué importancia le atribuye a eventos como éste, que buscan promover actividades costeras sostenibles y la salud oceánica?

Basándonos en nuestra experiencia en Canadá, consideramos que actividades como Blue Week Los Lagos son fundamentales. Estos eventos crean un entorno propicio para el surgimiento de nuevas ideas de proyectos, el establecimiento de relaciones y la conexión con personas que no conocemos. Además, esto impulsa la conversación. A menudo, vemos un gran número de iniciativas y seguimientos que se desarrollan tras estos encuentros, lo que demuestra su capacidad de catalizar y acelerar el diálogo y la acción.

Fotografía: Austral Comunicaciones

[LA + LEÍDA EL LUNES] Miguel Rosenthal: “Aysén no es solo una región estratégica, es una oportunidad constante de aportar valor”

[LA + LEÍDA EL LUNES] Miguel Rosenthal: “Aysén no es solo una región estratégica, es una oportunidad constante de aportar valor”

Con motivo de la participación del gerente Comercial de OXZO, Gonzalo Boehmwald, en AquaForum Aysén, hablando del tema “Oxymar: Innovación multifuncional al servicio de la eficiencia energética”; Medios AQUA conversó con Miguel Rosenthal, ingeniero de Ventas Farming de la empresa, para profundizar en la relevancia de Aysén para la compañía, los desafíos productivos que enfrentan los centros de cultivo y el aporte de soluciones como Ecoflow Marine, Oxymar y Oxygun. Además, Rosenthal adelanta los próximos pasos de la firma en automatización, mitigación de eventos FAN y sostenibilidad.

¿Qué importancia reviste la salmonicultura en la región de Aysén para la empresa?

Aysén es clave para OXZO. Es una de las zonas más relevantes para la salmonicultura chilena y estar presentes acá nos permite estar cerca de nuestros clientes, entender sus desafíos diarios y entregar soluciones que realmente marcan la diferencia en terreno. Para nosotros, Aysén no es solo una región estratégica, es una oportunidad constante de aportar valor.

¿Cuáles son los principales desafíos productivos en la región y cómo la tecnología de OXZO permite enfrentarlos?

Uno de los grandes desafíos en Aysén es mantener una oxigenación estable y eficiente, especialmente con mayores densidades de peces y condiciones ambientales cambiantes. Nuestras soluciones, como la red de oxígeno Ecoflow Marine y Oxymar, permiten oxigenar de forma precisa, con bajo consumo de energía y alta eficiencia, ayudando a nuestros clientes a mejorar resultados productivos y operativos.

Cuéntanos sobre su participación en AquaForum Aysén. ¿Cómo Oxymar contribuye a la sostenibilidad de la industria?

En AquaForum queremos mostrar cómo la tecnología e innovación pueden ir de la mano con la sostenibilidad. Oxymar es un sistema de oxigenación marina que mejora la eficiencia y reduce el consumo de energía. Eso se traduce en menos impacto ambiental y mayor control sobre el proceso, lo que hoy es fundamental para una salmonicultura moderna.

¿Qué expectativas tienen de su participación en AquaForum Aysén?

Nuestra participación en AquaForum Aysén busca ser un espacio para mostrar nuestras últimas innovaciones y cómo estas pueden marcar una diferencia real en la operación diaria de los centros de cultivo. Queremos destacar tecnologías como Oxygun, nuestro generador de nanoburbujas, que ya está siendo utilizado con éxito en pisciculturas, baños sanitarios y manejos productivos en centros de engorda. Además, presentaremos nuestro nuevo servicio de oxigenación inteligente Eco Flow Marine, que permitirá a los productores gestionar y controlar el uso de oxígeno por jaula, optimizando su operación al integrar variables como la corriente marina. AquaForum es la instancia ideal para compartir estas soluciones, conectar con los desafíos de la industria y consolidar a OXZO como un aliado técnico confiable, innovador y comprometido con el futuro de la salmonicultura.

Mirando al futuro, ¿cuáles son los próximos desarrollos de OXZO?

El futuro de OXZO está enfocado en soluciones de oxigenación más inteligentes, flexibles y costo-eficientes. Uno de nuestros principales desarrollos es ampliar el uso del sistema Oxymar no solo como herramienta de oxigenación directa para el módulo de cultivo, sino también como fuente de aire para mitigación de eventos FAN y oxigenación del fondo marino. Esta triple funcionalidad en una sola plataforma permite a los centros de cultivo operar con mayor autonomía, reducir su huella ambiental y disminuir de forma significativa los costos operacionales en comparación con otros proveedores del mercado. Además, estamos avanzando hacia la automatización por jaula, control remoto y monitoreo en tiempo real, permitiendo a nuestros clientes tomar decisiones más ágiles, precisas y sostenibles.

¿Cómo creen que debe evolucionar la salmonicultura en Aysén a futuro?

El futuro de la salmonicultura en Aysén pasa por producir más con menos: menos impacto, menos consumo de recursos y más eficiencia. Eso solo se logra con innovación, colaboración y tecnología. Desde OXZO estamos comprometidos en ser parte de ese cambio, apoyando con soluciones concretas para una industria más moderna y responsable.

Fotografía: OXZO

[LA + LEÍDA EL LUNES] Hernán Rebolledo de CorpAysén: “Es fundamental que el Estado reconozca a la acuicultura como motor de desarrollo”

[LA + LEÍDA EL LUNES] Hernán Rebolledo de CorpAysén: “Es fundamental que el Estado reconozca a la acuicultura como motor de desarrollo”

El presidente de CorpAysén, Hernán Rebolledo, e integrante del directorio de AgrupAysén —entidad que agrupa a proveedores de la industria acuícola en la región de Aysén— conversó con Medios AQUA ad portas de “AquaForum Aysén 2025” organizado por B2B Media Gorup, que se realizará este 29 de abril en el Hotel Loberías del Sur, en Puerto Chacabuco. Se trata de un encuentro productivo que se consolida como el principal punto de reunión para el sector acuícola-pesquero en la región de Aysén, convocando a líderes de la industria, autoridades y expertos para analizar los desafíos y oportunidades que marcarán el desarrollo de la salmonicultura y la acuicultura regional.

¿Cuáles son las principales expectativas de AquaForum 2025 como espacio de análisis y encuentro para la acuicultura en Aysén?

Las expectativas son siempre altas, y se agradece a la organización por realizar una segunda versión de AquaForum en la zona. Generalmente, todos estos encuentros en torno a esta actividad productiva tan importante para el sur de Chile se hacen en Puerto Varas, Puerto Montt o en otras regiones. Por eso, que ya se concrete una segunda actividad en la región de Aysén es súper relevante y genera grandes expectativas sobre cómo, desde la región, nosotros también aportamos a la acuicultura.

Particularmente, el poder participar como panelistas en uno de los módulos que abordará el aporte a la economía local y al emprendimiento, a través de los proveedores, es muy relevante. Es importante poner en valor que, dentro de la cadena de valor de esta actividad, la región de Aysén representa cerca del 50 % de la fase de engorda, y que cerca del 80 % de esta actividad se terceriza con proveedores de distintos tamaños y localidades: grandes, medianos y pequeños.

¿Cómo buscan potenciar el encadenamiento productivo en la economía acuícola regional?

En relación con los distintos tipos de proveedores —pequeños, medianos y grandes— Aysén tiene una gran expectativa de cómo protagonizar un encadenamiento productivo local. Para nosotros es fundamental poner en valor esto y trabajar en conjunto para desarrollar más competitividad. Ya hay dos agrupaciones de proveedores constituidas y trabajando en mejorar la competitividad, particularmente en esta fase, para que la actividad sea cada vez más sostenible.

Y esto es aún más importante considerando las dificultades externas, especialmente a nivel internacional. Necesitamos ser más competitivos, sin duda.

¿Cuáles son los temas pendientes por parte de las autoridades y de la industria?

Desde el punto de vista de los clientes o de las empresas productoras, se ha avanzado en hacer un mapeo de proveedores y en fomentar la contratación local. Pero falta mucho más. No basta con tener una estadística de cuántos proveedores existen, sino que debemos aplicar herramientas concretas para que estos crezcan y puedan contar con relaciones comerciales de más largo plazo, lo que les permitiría invertir

En cuanto a los proveedores, hay una relación importante con centros de formación técnica, como el CFT Estatal de Aysén, donde se está trabajando. Hay cinco carreras técnicas orientadas a actividades del litoral, y eso es un avance.

Sin embargo, necesitamos mayor agilidad regulatoria. Hacemos un llamado a las autoridades públicas: este es el momento para actuar. Hay muchas normativas, reglamentos y leyes que se han propuesto, pero muchas no conversan entre sí. Los discursos son, a veces, inconexos entre lo que se pretende hacer, lo que se dice y lo que se implementa. Y eso solo genera incertidumbre, tanto a productores como a proveedores y trabajadores.

Siempre se dice que esta es la segunda actividad económica más importante después del cobre. Entonces, es fundamental que el Estado reconozca a la acuicultura como motor de desarrollo del sur de Chile, más allá de los discursos.

¿Cómo se pueden enfrentar los desafíos en logística y conectividad?

En Aysén, una de las brechas más grandes, transversal a todos los sectores productivos, es la conectividad: vial, marítima y también de telecomunicaciones. Lo conversamos recientemente en una reunión de «Gremios por Chile», organizada por la CPC, donde distintos sectores coincidimos en este punto.

Los altos costos operacionales que implica trabajar desde esta región, versus otras más conectadas, también es una brecha que debemos abordar. El costo de la energía, por ejemplo, es mayor aquí que en otras regiones del país, lo que desincentiva la inversión.

Estamos trabajando con el Gobierno Regional y su nueva administración para establecer una meta común y avanzar en una política de Estado que impulse el desarrollo estratégico de la región.

¿Cómo han impactado la Ley SBAP, la falta de ordenamiento del borde costero y la Ley Lafkenche, entre otras normativas?

Han surgido muchas iniciativas administrativas, jurídicas y parlamentarias desde el oficialismo y desde el Ministerio de Medio Ambiente que van en contraposición con la idea de hacer más sostenible la acuicultura desde una mirada económica, social y ambiental.

A diferencia de otras regiones, Aysén tiene en la pesca y acuicultura su principal actividad económica de gran impacto. Por lo tanto, más que frenar el crecimiento, lo que se está frenando es el desarrollo.

Hoy, el esfuerzo de esta actividad ha estado en no desaparecer, lo cual no debería ser el foco, especialmente considerando las políticas de nuestros principales competidores, que apuntan a cómo crecer. Nosotros aportamos al desarrollo productivo generando un alimento de primera calidad y saludable.

El llamado es claro: necesitamos una regulación y legislación más ágil, coherente entre departamentos, que no genere incertidumbre. Pensar que las leyes solo afectan a los dueños o gerentes de las empresas es un error. Los proveedores somos parte de la cadena de valor y también nos vemos afectados, especialmente en lo laboral. Las incertezas nos llevan al decrecimiento, al empobrecimiento del territorio y a la pérdida de empleos.

Finalmente, Rebolledo destacó que en AgrupAysén hay 28 empresas socias. Mientras que CorpAysén es una organización más amplia, que incluye empresas productoras, sindicatos de trabajadores, proveedores, pequeñas pymes, cámaras de comercio, turismo, juntas de vecinos, entre otros actores del territorio.

Fotografía: Hernàn Rebolledo, CorpAysén.

 

[LA + LEÍDA EL JUEVES] Carlos Odebret: “Cada vez más voces insisten en la idea de construir una mirada de largo aliento”

[LA + LEÍDA EL JUEVES] Carlos Odebret: “Cada vez más voces insisten en la idea de construir una mirada de largo aliento”

La salmonicultura chilena se encuentra en un momento clave de su desarrollo. Mientras el sector mantiene su relevancia económica y afianza su sostenibilidad con certificaciones internacionales, enfrenta desafíos significativos en términos de regulación, competitividad e incertidumbre política.

Para Carlos Odebret, presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, es fundamental fortalecer el marco normativo y construir una visión de largo plazo que permita a la industria seguir creciendo de manera responsable y eficiente.

En esta conversación con Medios AQUA, Odebret proyecta una industria consolidada para 2050, con sistemas altamente tecnificados, menor impacto ambiental y un fuerte posicionamiento en los mercados internacionales. Sin embargo, advierte que el camino hacia este escenario requiere un esfuerzo conjunto entre el sector público y privado, con un enfoque en la innovación, la colaboración con las comunidades y el desarrollo de un marco regulatorio que fomente la inversión y la estabilidad operativa.

Si tuviera que hacer un breve análisis del estado actual de la acuicultura en el país, ¿cuáles serían los cinco elementos que destacaría en los positivo, y los cinco elementos en lo negativo?

El valor de la industria del salmón se mantiene firme. Los consumidores lo perciben como un alimento rico y saludable. Mientras, se fortalece el atributo de una proteína de bajas emisiones al compararla con otras. Asimismo, los indicadores de sostenibilidad son cada vez más sólidos y reconocidos por clientes y otras agencias a través de certificaciones.

El riesgo sanitario para los peces se mantiene controlado, mientras que se han fortalecido las medidas para evitar contingencias operativas.

Por su parte, trabajadores, proveedores, comunides locales y diversos actores validan la importancia de la actividad para el bienestar de las personas, pues la economía es naranja en el sur austral.

Sin embargo, a nivel central, no se tiene la misma valoración. No veo a los tomadores de decisiones en políticas públicas comprometidos con un desarrollo sostenible de la actividad y, tal parece, que el ánimo en los últimos años ha sido el decrecimiento. Algunos han intentado instalar la idea de una “transición justa” para la gente del sur, buscando un ilusorio e irresponsable  “reemplazo” de la actividad. Debido a este tipo de señalaes, se ha profundizado la incertidumbre para las inversiones y operaciones, no hay confianza.

Mientras, cada vez más voces insisten en la idea de construir una mirada de largo aliento, pidiendo resolver las brechas regulatorias que tienen frenado el desarrollo.

Imaginando en la industria que queremos tener en 2050, ¿cómo la describiría? ¿cuáles serían los elementos centrales que la podrían describir?

Para el 2050 el salmón se habrá consolidado como el principal alimento de exportación de Chile. Los chilenos nos sentiremos orgullosos de esta proteína por tratarse del principal embajador del país en el mundo.

La demanda crecerá y es probable que nuevos actores con nuevos sistemas de producción compitan en los mercados. Para ese entonces, Chile será un actor relevante también en la exportación de innovación, tecnología y conocimiento relacionada con la acuicultura.

El desarrollo biotecnológico y genético permitirá tener salmones más robustos y resistentes a enfermedades, sin embargo, los asuntos sanitarios serán una forzante importante, especialmente por los cambios en las variables ambientales y oceanográficas causadas por el cambio climático.

Para el 2050 los procesos estarán altamente automatizados. Los sistemas de monitoreo ambiental y de salud de los peces entregarán predicciones en tiempo real lo que permitirá implementar medidas de mitigación de riesgos muy efectivas.

En los próximos años se logrará mejorar nuestro sistema productivo. Con menos concesiones, pero de gran tamaño y distanciadas entre sí. Generando un modelo eficiente y de menor riesgo ambiental, con un crecimiento equilibrado.

¿Cuáles son los principales desafíos para pasar del estado actual al proyectado en 2050?

El principal desafío es construir un marco regulatorio que permita mejorar la competitividad del sector. Es impresindible crear los incentivos para transitar hacia un modelo de producción más eficiente que crece responsablemente.

¿Cuáles son las principales acciones que deberíamos tomar para alcanzar el objetivo?

No habrá crecimiento ni sistema regulatorio que mejore la competitividad del sector sin la participación e inclusión de los trabajadores, proveedores, comunidades y organizaciones del borde costero. Por lo que debemos compartir una visión común, traducida a un mapa donde se desplieguen los atributos, potencialidades y usos del territorio marítimo de la patagonia.

La mayor parte de las innovaciones serán desarrolladas por y desde los proveedores, por lo que la red con universidades y centros de investigación será clave para acelerar la respuesta hacia procesos más tecnificados y, a la vez, fortalecer el capital humano de las regiones del sur.

El posicionamiento del producto y la diversificación de mercados requerirá de un gran esfuerzo público – privado, especialmente en países emergentes. La diplomacia y el posicionamiento de la marca Salmón de Chile juegarán un rol muy importante en un mundo cada vez más exigente respecto al origen.

Fotografía: Carlos Odebret

Arturo Clément: «Los habitantes del sur necesitan más salmonicultura»

Arturo Clément: «Los habitantes del sur necesitan más salmonicultura»

La salmonicultura chilena es un pilar clave para la economía del sur austral. Su impacto en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes es innegable, generando empleo, desarrollo local y oportunidades para miles de personas. Sin embargo, el sector enfrenta un estancamiento que amenaza su proyección a futuro.

Para Arturo Clément, presidente de SalmonChile, el camino hacia una industria sostenible y de largo plazo pasa por lograr consensos que permitan mayor estabilidad jurídica y regulatoria, así como fortalecer la relación con las comunidades y avanzar en innovación. En entrevista con Medios AQUA, el líder gremial entrega su visión sobre los desafíos y oportunidades de la salmonicultura chilena, y traza el horizonte de lo que podría ser la industria en 2050.

Si tuviera que hacer un breve análisis del estado actual de la acuicultura en el país, ¿cuáles serían los cinco elementos que destacaría en los positivo, y los cinco elementos en lo negativo?

Si tuviera que destacar los elementos positivos, comenzaría con el reconocimiento global que ha alcanzado nuestra actividad. Como SalmonChile, en 2024 logramos visibilizar a nivel nacional la importancia de este sector productivo, no solo para las regiones del sur austral, sino que para el país en su conjunto. Participar en eventos como el Chile Day y organizar el Salmón Summit han puesto a la salmonicultura en la agenda de autoridades y tomadores de decisión clave.

Así también, estamos aumentando la valoración de la ciudadanía hacia nuestra actividad: la Encuesta Valor Productivo 2024 mostró que la salmonicultura fue el sector que más creció en percepción de aporte a la economía nacional: de un 32% pasó a un 40%. Ya en la versión 2023, el 43% los habitantes de Los Lagos a Magallanes calificaron con nota 6 ó 7 el aporte salmonero a la economía local, versus el 41% que logró el cobre entre los habitantes del norte. Ese reconocimiento no es casual. Es fruto de un cambio de mirada y de forma de hacer las cosas en los últimos años, a través de un trabajo de vinculación más estrecha con las comunidades en las que nuestras empresas socias están insertas.

Hemos realizado un trabajo metódico y permanente en el territorio, que culminó en octubre con el proceso de Diálogos para la Salmonicultura del Futuro, para elaborar una propuesta que proyecte al sector productivo hacia 2050. También estamos viendo una recuperación de los mercados internacionales, lo que nos da un respiro. Para 2025, esperamos que la contracción de la demanda se revierta y tengamos mejoras en los próximos dos años. Sigue habiendo un muy alto interés por parte de los mercados globales por nuestro salmón, una proteína cultivada de manera sustentable en el sur austral de Chile.

Sin embargo, también hay desafíos importantes. Por ejemplo, el estancamiento productivo sigue siendo un problema grave; la incertidumbre jurídica y la falta de ordenamiento territorial han frenado nuestra actividad. Además, aunque hemos mejorado el diálogo con las autoridades, todavía no vemos acciones concretas que impulsen la salmonicultura de forma estructural.

Otro problema es la falta de una visión de largo plazo para la acuicultura en Chile. La salmonicultura necesita mejores condiciones para poder seguir desarrollándose y aportando a la economía nacional, que hoy representa el 2,1% del PIB nacional y que, según un estudio de Raphael Bergoeing, representa el 34,6% del PIB de Aysén, el 14,2% del PIB de Los Lagos y el 7,8% del PIB de Magallanes.

Tenemos un enorme potencial de crecimiento y el país está desaprovechando esta oportunidad de desarrollo y creación de bienestar social. La salmonicultura es clave para Chile y es el motor de crecimiento del sur de Chile: descentralización, movilidad social, emprendimiento.

Imaginando en la industria que queremos tener en 2050, ¿cómo la describiría? ¿cuáles serían los elementos centrales que la podrían describir?

Una salmonicultura con una relación más sólida con las comunidades locales; que los aportes económicos que hoy entrega en el territorio donde está inserta se mantengan y potencien, generando mayor valor local; marcos regulatorios que no solo sean claros y comprensibles, sino que también ofrezcan estabilidad a los habitantes del sur de Chile en el largo plazo, y buscar relevar el equilibrio entre el crecimiento económico y la protección del entorno.

Lo anterior no es solo la visión de SalmonChile, sino que son las principales conclusiones de los Diálogos para la Salmonicultura del Futuro que impulsamos como gremio y que recogieron el sentir de más de 800 personas desde Biobío a Magallanes: autoridades regionales, además de líderes de empresas productoras y proveedoras, representantes de trabajadores, de comunidades indígenas, estudiantes, y de la comunidad en general.

En un contexto económico estrecho como el actual, se requiere de actividades que generen valor y puedan contribuir a la reactivación. Nuestro país tiene todas las condiciones para consolidarse como el principal productor mundial de salmón. Por lo mismo, creemos que en el futuro Chile necesita más salmonicultura. Los habitantes del sur necesitan más salmonicultura. Pero, para que siga desarrollándose, debemos construir un consenso amplio que permita reglas claras, certeza jurídica y un desarrollo sostenible, considerando que los productos del mar son el futuro para la alimentación de una población global que crece y que demandará más alimentos saludables y nutritivos.

¿Cuáles son los principales desafíos para pasar del estado actual al proyectado en 2050?

El primer desafío es contar con un marco regulatorio adecuado. Avanzar en temas de ordenamiento territorial. Que se destraben los problemas de permisología y que se logre avanzar en las relocalizaciones. Que se pueda llegar a un equilibrio entre la ley Lafkenche de espacios marítimos para pueblos originarios y las actividades productivas en el borde costero, tema que no solo afecta al desarrollo de la salmonicultura, sino que también a la pesca artesanal, al turismo y a emprendedores. Como SalmonChile, estamos dispuestos a seguir conversando.

En términos ambientales, tenemos que avanzar hacia sistemas de producción más sostenibles. Otro desafío es el cambio climático; la salmonicultura debe estar preparada para adaptarse a sus efectos. Finalmente, necesitamos seguir fortaleciendo la investigación y la innovación tecnológica en nuestro sector productivo. Estamos dando pasos en esa dirección, a través del Plan de Ciencias de Intesal y del reciente convenio de cooperación firmado con la Fundación Encuentros del Futuro (que realiza el Congreso del Futuro), para impulsar proyectos de plataformas de información que aporten a la sostenibilidad de este sector productivo, además de mesas de trabajo, eventos conjuntos y articulación de ciencia pertinente.

¿Cuáles son las principales acciones que deberíamos tomar para alcanzar el objetivo?

Para llegar a esa industria ideal en 2050, lo primero es diseñar una estrategia nacional de largo plazo, que revitalice la alianza público-privada que dio origen a este sector productivo hace 40 años. Necesitamos un plan que defina metas claras en sostenibilidad, innovación y desarrollo social. En esta tarea, debemos estar todos: el Estado, los privados, la academia, el mundo científico, los trabajadores y, por cierto, las comunidades. Todos debemos ser parte de esta gran tarea para que, desde el sur del mundo, contribuyamos a convertir y consolidar a Chile como una gran potencia acuícola.

Fotografía: SalmonChile