En enero de 2020, Arturo Clément fue reelegido, por dos años más, como presidente de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile). En dicha ocasión, el ejecutivo agradeció la confianza de los directivos y manifestó su voluntad de seguir trabajando en los temas que preocupan al sector, relacionados, principalmente, con aspectos sociales y ambientales.

Y es que, los últimos dos años, la industria ha avanzado bastante en estos ámbitos. Ha logrado establecer relaciones mucho más cercanas con distintos públicos de interés, como pescadores artesanales y pueblos originarios. Además, las empresas han progresado bastante en temas relacionados con medio ambiente y sostenibilidad, habiendo algunas que se han planteado, incluso, caminar hacia una producción carbono neutral. Los números también han sido positivos, con buenos resultados en 2019, tanto en términos de producción, como de exportaciones.

No obstante, el 2020 no será un año fácil y el presidente de SalmonChile lo sabe. La irrupción del coronavirus (Covid-19) ha venido a golpear fuerte a los distintos sectores productivos, donde el salmón no es la excepción. Lo cierto es que en el gremio están confiados en que, en conjunto, los salmonicultores nacionales podrán, una vez más, salir adelante, tal como lo han hecho en diversas oportunidades en estos más de 30 años de actividad.

Según los datos que se manejan, en 2019 los envíos chilenos de salmónidos totalizaron US$ 5.176 millones, cifra levemente superior a la de 2018. ¿Qué balance puede realizar acerca del año pasado?

Fue un año de importantes logros y donde el salmón mantuvo su posición en los más de 100 mercados en los que tiene presencia. Además, tuvimos un aprendizaje mucho más importante, ya que pudimos acercarnos más a nuestros colaboradores y a las comunidades donde está situada la industria. Hemos generado nuevos puentes de encuentro, lo que nos ayudará a tener un futuro más próspero en todo ámbito, sustentable hacia las comunidades, el medio ambiente y también en lo económico.

Desde octubre del año pasado, en Chile se comenzó a vivir una fuerte crisis social que repercutió en los diversos sectores productivos del país. ¿Qué efectos tuvo este fenómeno en la salmonicultura nacional?

Como todos los sectores económicos, la salmonicultura también se vio afectada por la situación del estallido social. Sin embargo, esa afectación fue menor debido al compromiso de nuestros colaboradores, con quienes trabajamos unidos para afrontar los momentos complejos. El estallido social también nos sirvió para rescatar algo muy importante: el valor del diálogo. Por eso, intensificamos los procesos de conversación y hemos generado jornadas de reflexión con directores de empresas, proveedores, trabajadores y comunidades, mediante procesos sistematizados y guiados por profesionales.

El conflicto social ocurrido el año pasado, así como la actual crisis del Covid-19, han mostrado a una industria salmonicultora más cohesionada con sus trabajadores. Decimos esto porque ante ambos eventos, hemos visto cómo los trabajadores del sector, en términos generales, han defendido sus puestos de trabajo, recalcando el aporte social y económico de la actividad Usted, ¿aprecia lo mismo?

Durante los últimos años, hemos trabajado para estrechar los lazos con todos quienes que dan forma a esta industria. Nos hemos acercado a los colaboradores, a las comunidades, a las autoridades, a las pymes y a todos los actores con los que la industria salmonicultora comparte desde hace 35 años. Creo que reforzar estos puentes de confianza nos ayuda a todos y podemos seguir creciendo en conjunto, de manera colaborativa. La clave para lograr lo anterior ha sido centrar nuestro quehacer de los últimos años en el compromiso regional, la transparencia, la humildad y el diálogo.

Un claro ejemplo de transparencia es que durante 2019 lanzamos nuestro IV Informe de Sustentabilidad, el cual mostró una disminución sostenida en el uso de antibióticos por parte de las empresas, lo que se enmarca, a su vez, en un compromiso de colaboración que firmamos con el Monterey Bay Aquarium (de Estados Unidos) para reducir esta necesaria medicina en un 50% al año 2025. Queremos ser más cercanos. Creo que hemos avanzando mucho y hemos generado confianzas donde antes no las había.

¿Cree que siguen existiendo desafíos en el ámbito del relacionamiento comunitario?

Como SalmonChile, hemos realizado un trabajo en terreno que ha sido extenuante, pero que ha logrado consolidar una agenda social y ambiental que veníamos trabajando en forma silenciosa en los últimos años. Asimismo, durante el año pasado formamos la Corporación de Aysén y firmamos un protocolo de colaboración entre la región y la industria. Además, pudimos acercarnos a nuestras comunidades a través de los representantes territoriales de SalmonChile.

Estoy seguro de que nos hemos vinculado más y mejor con el entorno, pero este desafío lo mantenemos hacia adelante. Debemos seguir en esta línea, potenciando los lazos creados y generando nuevos entendimientos. Hemos avanzado en nuestra vinculación, pero debemos seguir trabajando en ese sentido. Hoy nos sienten más cerca y más empáticos, pero estamos en la mitad del camino. Nos queda mucho por recorrer.

Covid-19 y proyecciones 2020

En cuanto al Covid-19, ¿cuáles han sido los principales impactos de esta crisis para la industria chilena del salmón, tanto en términos de mercados como a nivel local?

Desde enero del presente año hemos sido testigos de diversas situaciones que el Covid-19 ha significado para la industria y el mundo en general. En un principio, el tema partió con el bloqueo de las fronteras en China, el cual es un mercado en expansión para el salmón chileno. El panorama cambió cuando la expansión del Covid-19 se acrecentó y contagió al mundo. Esta expansión hizo que tuviésemos que enfocar nuestras prioridades y delinear un plan de prevención sin detener la cadena productiva, puesto que esto último podría generar otro impacto sanitario-ambiental.

A nivel interno, claramente, la logística de transportes, jornadas laborales, cosecha, y todo lo que conlleva la industria, han tenido que analizarse y hemos tenido que ver diferentes formas de operar, con una menor capacidad productiva. Hemos realizado nuestros mejores esfuerzos por proteger a nuestra gente, generando protocolos muy exigentes. Afortunadamente, nuestros colaboradores tienen conciencia de lo que es trabajar en condiciones de alto cuidado sanitario.

Según lo reportado por diversas empresas, hoy la industria del salmón está operando a menor capacidad de lo habitual, sobre todo en las plantas de proceso que han debido reducir sus dotaciones. ¿Hasta cuándo se espera que se mantenga este panorama? ¿Qué consecuencias tendrá esto en la cadena de producción del salmón?

Es complejo prever los efectos que esta situación tendrá para la industria. Por lo mismo, hoy estamos enfocados en prevenir el contagio de coronavirus y cuidar a nuestros colaboradores, sus familias y nuestros vecinos. Una vez que termine esta crisis sanitaria, podremos evaluar los efectos, los desafíos y realizar proyecciones.

¿Cuáles son sus proyecciones para este año 2020 para la salmonicultura chilena? Considerando la situación del Covid-19, bajas en algunos mercados, dificultades logísticas y reducción en las operaciones de plantas de proceso, ¿habrá perjuicios tanto en términos de producción y exportaciones?

Por el momento, las proyecciones económicas no están en el foco de nuestra gestión gremial en este escenario de crisis sanitaria. Por ahora, solo hemos observado que mercados como Brasil, Estados Unidos y Japón han mantenido una demanda en el sector supermercados, y solo se ha afectado el consumo en restaurantes o lugares públicos. De todas maneras, confiamos en que la posición del salmón chileno en más de 100 mercados permita que afrontemos esta crisis de la mejor forma posible.

Por último, ¿qué mensaje le daría a los salmonicultores nacionales en este año particularmente difícil para la industria local y mundial?

Hoy, nos encontramos en una coyuntura a nivel mundial. El Covid-19 nos ha afectado a todos, pero juntos podremos superar esta pandemia. No será un año fácil, pero si trabajamos en conjunto, estoy seguro de que podremos salir adelante nuevamente.

Mi mensaje es para la gran familia salmonera, padres, madres, hermanos, tías y nietos de la gente del mar. Cuidémonos; tomemos todas las medidas de prevención que sean necesarias para no enfermarnos y contagiar a otros. Los salmonicultores estamos apoyando la prevención bajo la campaña “Comprometidos con El Sur”. Hemos impulsado medidas preventivas y de cuidado para nuestros colaboradores y las comunidades, además de generar un Fondo Solidario que hoy alcanza los $ 2.000 millones. Pero lo más valioso que podemos hacer es llamar al autocuidado.