El 31 de julio de 2019 el Presidente Sebastián Piñera nombró a Pablo Terrazas Lagos como vicepresidente ejecutivo de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo). Abogado de la Universidad de Los Andes y magíster en Derecho Ambiental de la Universidad del Desarrollo, durante el primer mandato del Presidente Piñera el ejecutivo se desempeñó como jefe de gabinete del Ministerio Secretaría General de Gobierno, durante la gestión del entonces ministro Andrés Chadwick, autoridad a la que más tarde también colaboró como jefe de asesores en el Ministerio del Interior y Seguridad Pública. Hasta antes de asumir como timonel de Corfo, se desempeñaba como subsecretario de Minería.

A más de un año desde que tomara el liderazgo de Corfo, Pablo Terrazas ya está completamente empapado de lo que significa la acuicultura para el país y, tal como sus antecesores, ha seguido dando impulso a numerosas gestiones y programas que buscan optimizar los cultivos ya existentes, fomentar innovaciones y, por supuesto, diversificar estas actividades, con el fin de dar paso a nuevos cultivos que tengan un impacto en la economía de las regiones tanto del norte como del sur del país.

Actualmente, hay seis consorcios en ejecución, impulsados por Corfo, que buscan dinamizar la acuicultura nacional: cuatro de ellos en diversificación acuícola (corvina, seriola, congrios, y erizo y loco) y dos en acuicultura oceánica, con una inyección anual de $3.000 millones de aporte público (52% del aporte total en estas iniciativas).

En cuanto a los proyectos de diversificación acuícola, el ejecutivo comenta que “esto se traducirá en la generación de nuevas industrias asociadas, sobre todo, a las regiones donde se desarrollan las especies en cuestión, es decir, Tarapacá, Atacama y Coquimbo, las cuales requerirán más y mejores proveedores de productos y servicios vinculados”, de acuerdo con sus palabras.

¿Qué balance puede realizar de su gestión a un año de haber asumido este cargo?

Corfo ha sido y sigue siendo una institución fundamental para el desarrollo del país y su misión toma aún más relevancia en tiempos como los actuales, donde la economía está golpeada y necesita impulsos concretos para su reactivación. Tanto en el estallido social, como en la actual pandemia, desde la institución hemos impulsado programas que van en apoyo de los emprendedores e innovadores para que puedan volver a levantarse. Hoy, seguimos impulsando variadas convocatorias de distintos tipos con subsidios que apoyan proyectos que busquen solucionar los desafíos actuales, a la vez que entregamos herramientas de distinta índole para apoyarlos.

Entre los hitos más destacables, está el seguir trabajando por una Corfo más cercana al público y que sea un apoyo para cumplir los sueños de millones de chilenos; además del impulso a la digitalización de nuestras pymes y emprendedores, donde destaca el programa Pymes en Línea, que busca digitalizar a 250 mil pymes. Asimismo, hemos impulsado distintas becas para preparar al capital humano del futuro de Chile.

Además de los fondos ya conocidos, impulsamos una iniciativa inédita e innovadora llamada Fondo Crece, que busca otorgar apoyo a aquellas pymes que se financian a través de Instituciones Financieras No Bancarias y que hoy no han podido acceder a liquidez, lo que a su vez significa un esfuerzo público privado importante y que será un gran aporte.

Uno de los temas que ha cruzado toda mi gestión ha sido el trabajo constante para impulsar alianzas público-privadas que vayan en beneficio de nuestras pymes y emprendedores, hoy un elemento fundamental para reactivar unidos nuestra economía, y donde destacan iniciativas como Conecta+FIIS, Skala, Rondas de Negocios con Impacto, entre otros. Por último, hemos puesto un foco importante en la reactivación sostenible, clave para impulsar una economía resiliente y más sólida. Aquí, impulsamos nuevas industrias de capacidad transformadora, como el hidrógeno verde, la industria acuícola, programas frutícolas, entre otros; además de centros de categoría mundial que serán un gran aporte en este camino, como el Instituto de Tecnologías Limpias (ITL), el Centro de Economía Circular y el de Electromovilidad.

En términos de diversificación acuícola, que es un tema que Corfo siempre ha apoyado, ¿qué especies cree que tienen mayor potencial?

Hay importantes avances y desarrollos en el cultivo de seriola, corvina y congrio, especies que han recibido apoyo para sus mejoras a través de los programas tecnológicos de diversificación. Dichos programas han permitido madurar las tecnologías de producción, logrando facilitar su transferencia y masificar la producción, lo que permitirá generar una industria asociada a su producción.

Muchos de los proyectos acuícolas que hoy se están gestionando se presentan como buenas alternativas para diversificar las actividades de la pesca artesanal. ¿Cómo ve esta situación?

El desarrollo de la acuicultura de pequeña escala es un desafío que se ha planteado la autoridad pesquera y para el cual se han elaborado leyes y reglamentos para su implementación. Sin embargo, el cultivo de una especie desde su reproducción hasta su cosecha es un proceso complejo, de alto costo y riesgoso. Nuestros esfuerzos se han enfocado en buscar tecnologías de bajo costo que permitan el cultivo, en al menos parte del ciclo productivo de la especie, por pescadores debidamente capacitados. Estamos, justamente, identificando posibles modelos de negocio que permitan la incorporación de la pesca en el ciclo de cultivo, ya sea como productores, proveedores de servicios u otros en la cadena productiva.

Además de diversificación, ¿de qué otras formas Corfo está apoyando a la acuicultura nacional?

Actualmente, se está trabajando para lograr diversificar la matriz productiva de la acuicultura de dos maneras. Por una parte, potenciando el desarrollo del cultivo de nuevas especies de peces, como la seriola, congrios y corvina, y de moluscos nativos, como el erizo y el loco, apoyando de esta manera el trabajo multidisciplinario y colaborativo entre la industria, universidades y centros de estudios. En este contexto, se busca apoyar el desarrollo tecnológico de productos en aspectos fundamentales, como es la reproducción y obtención de juveniles, engorda, aspectos sanitarios y de salud, alimentos, genética y sistemas de cultivo especializados.

Por otra parte, desde Corfo estamos centrando el trabajo en el desarrollo de ingeniería y tecnologías para llevar el cultivo de salmónidos y otras especies marinas hacia zonas expuestas del mar chileno, donde la actividad se encontrará con mejores condiciones para la producción sustentable, ofreciendo la oportunidad de sacar esta actividad de los fiordos, logrando con ello una menor resistencia de las comunidades y otros usuarios del sistema, tales como pescadores artesanales o turismo.

El desarrollo de la acuicultura oceánica es una tendencia global que busca dotar de mayor sustentabilidad socioambiental a esta actividad y Chile no está ajeno a esto, dado el alto potencial para el crecimiento de la industria que podría significar. Además, Corfo se encuentra apoyando la formación y consolidación del Centro AquaPacífico, ubicado en la región de Coquimbo, enfocado en fomentar el desarrollo de la acuicultura sustentable en diversas especies, integrando investigación e innovación con el emprendimiento acuícola.

Llamado a innovar

Finalmente, considerando el actual contexto económico y social que el país está atravesando producto de la pandemia, ¿qué mensaje entregaría a las y los distintos actores que componen la acuicultura a lo largo del país?  

Sin duda, la irrupción del Covid-19 ha tenido un fuerte impacto en la economía en general y por supuesto también en las actividades acuícolas, ya que han visto limitadas sus operaciones por cuarentenas y barreras sanitarias. Estas han afectado levemente el desarrollo de las actividades ligadas a los consorcios de acuicultura oceánica, ya que no han podido acceder a los sitios de prototipaje para instalar equipos y/u obtener los registros de datos que se están midiendo. En el caso de los programas de diversificación hacia otras especies, el impacto se focaliza en la obtención de insumos y equipos provenientes de empresas o industrias que han debido paralizar sus actividades. Sin embargo, las medidas de mitigación abordadas por las iniciativas permiten seguir avanzando y remontar en el corto plazo los atrasos que la irrupción del Covid ha provocado.

No hay que olvidar que la acuicultura es el sector alimenticio de mayor crecimiento a nivel mundial, y para el 2030 se prevé que dos tercios del pescado consumido provendrán de este rubro. Por eso el interés de nosotros de potenciar esta industria que ayudará a diversificar nuestra economía.

Es evidente que existe una oportunidad concreta para nuestro país de aprovechar todo este conocimiento alcanzado a través de los distintos programas de la diversificación productiva acuícola promovidos por Corfo. Acá, el llamado es a innovar, no tan solo en los aspectos relacionados con la producción de las especies, sino que también en ámbitos fundamentales de la actividad, tales como la producción de alimento, desarrollo de vacunas y tratamientos terapéuticos, y avances de los servicios logísticos e ingeniería, entre otros. Corfo ha apoyado a través de diferentes instrumentos a la industria acuícola en toda la cadena productiva, promoviendo el desarrollo de la actividad y su crecimiento, siempre en miras de un desarrollo sostenible para Chile.