Fallo de demanda arbitral entre Marine Harvest y Salmones Sur Austral «no es definitivo»

Jul 31, 2013

(FIS) A raíz de informaciones difundidas acerca de un fallo que concierne a Marine Harvest y Salmones Sur Austral, la multinacional noruega aclara que el pronunciamiento del arbitraje designado por la Cámara de Comercio de Santiago en relación con la controversia suscitada entre ambas compañías de ningún modo es una" resolución definitiva". "El fallo recientemente […]
(FIS) A raíz de informaciones difundidas acerca de un fallo que concierne a Marine Harvest y Salmones Sur Austral, la multinacional noruega aclara que el pronunciamiento del arbitraje designado por la Cámara de Comercio de Santiago en relación con la controversia suscitada entre ambas compañías de ningún modo es una" resolución definitiva".

"El fallo recientemente notificado no es definitivo y sólo se pronuncia respecto de una de las aristas de este conflicto, rechazando la demanda de nulidad interpuesta por Marine Harvest y acogiendo parcialmente la contrademanda de Salmones Sur Austral de indemnización de perjuicios por lucro cesante, en la suma de US2,3 millones", señaló la multinacional noruega en una nota enviada a FIS.com.

Para Marine Harvest, la sentencia del árbitro Juan Francisco Gutiérrez constituye un pronunciamiento "profundamente errado, contiene un mensaje nefasto para la ética de los negocios y los deberes de lealtad y cuidado de los administradores de sociedades".

Por ello, la firma presentará ante la Corte de Apelaciones un recurso de casación en la forma y un recurso de queja.

La multinacional noruega recalca que el pronunciamiento no se refiere a las actuaciones dolosas del ex gerente general Álvaro Jiménez en el diseño e implementación del negocio que dio origen al contrato de maquila (suscripto entre ambas empresas en junio de 2009) ni al aprovechamiento o beneficio de dichas actuaciones ilícitas por parte de terceros.

Estas situaciones fueron denunciadas por Marine Harvest a través de acciones civiles y criminales que se encuentran pendientes en otras sedes judiciales.

Al respecto, la compañía noruega precisó que a mediados de 2009 Jiménez promovió la celebración del negocio con Salmones Sur Austral y presionó a la matriz Marine Harvest ASA para que autorizara la firma del contrato de maquila.

En ese momento, el ejecutivo ocultó "deliberadamente a su empleador" que en forma paralela también participaba de manera indirecta en las utilidades de Salmones Sur Austral.

Luego se firmó un contrato de asociación o cuentas en participación con Fernando Toro Riveros, uno de los accionistas principales de Salmones Sur Austral. En virtud de este contrato, se le otorgó el derecho a recibir el 50% de los dividendos que Salmones Sur Austral le repartiera a la sociedad de Toro Riveros.

Mientras tanto, Jiménez comunicó a Marine Harvest que los gestores del negocio que desarrollaría Salmones Sur Austral eran el señor Toro Riveros y empresarios mexicanos.

Pero Marine Harvest denunció que ocultó deliberadamente que los verdaderos accionistas de dicha empresa, que fue creada única y exclusivamente para la explotación de dicho negocio, eran connotados ejecutivos de empresas competidoras o proveedoras de la industria salmonera local.

En cuanto la multinacional tomó conocimiento de estos hechos, interpuso una demanda arbitral ante el árbitro designado por la Cámara de Comercio de Santiago para reclamar la nulidad del contrato de maquila.

Además, interpuso una querella criminal por el delito de suscripción engañosa de contrato en contra de Jiménez y de quienes resulten responsables, y una demanda civil por incumplimiento de las obligaciones del gerente general estipuladas en la ley de sociedades anónimas y de indemnización de perjuicios y restitución de los beneficios percibidos por el dolo ajeno, por un total de US7 millones, en contra de diversos partícipes del negocio diseñado por dicho empresario, añadió la firma pesquera.

Por su parte, Salmones Sur Austral presentó una contrademanda por US2,5 millones, argumentando que ese era el monto del lucro cesante que se les había producido al impedírseles continuar con la explotación del negocio a través de un nuevo contrato de maquila.

Fuente: FIS

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