Las empresas relacionadas con la industria chilena del salmón han tenido grandes avances en términos de hacerse responsables de los impactos que tienen sus operaciones en el medio ambiente y en las comunidades. Y es que, en el mundo de hoy, estos aspectos son fundamentales para mantener la viabilidad del negocio.

Según lo que se puede apreciar, en la actualidad, gran parte de las salmonicultoras cuentan con sólidas estrategias de sostenibilidad, las cuales, sin duda han sido un gran aporte para mejorar la imagen del sector y entablar mejores vínculos con sus distintos grupos de interés. Pero, ¿cómo se construyen estas estrategias? En algunas empresas, estos lineamientos son trabajados por sus propios ejecutivos. Sin embargo, cada vez es más común que las compañías se asesoren por consultoras especializadas, las cuales les ayudan a realizar, en primer lugar, un diagnóstico sobre la condición de la organización, y luego a implementar acciones y medidas que les ayuden a progresar.

Una empresa que presta este tipo de servicios, es Greenticket. Su socio fundador, Cristian Andler, comenta que su compromiso se basa en “cuantificar y mejorar el desempeño ambiental de procesos, productos y servicios, así como realizar transferencia tecnológica, investigación y desarrollo y finalmente generar la información necesaria para desarrollar o implementar políticas de desarrollo sustentables al interior de las compañías”.

En este ámbito también opera Gestión Social, cuyo presidente ejecutivo, Juan Pedro Pinochet, destaca que desde hace 15 años que prestan servicios a la industria salmonicultora local, con clientes como Multiexport Foods y Mowi Chile. Añade que en su empresa cuentan con una visión amplia de sostenibilidad. “Creemos que debe estar integrada en toda estructura de una organización. Por ello, abordamos desde el diagnóstico, hasta el diseño de políticas y estrategias, lo mismo para el relacionamiento comunitario. Trabajamos en ámbitos de integridad corporativa y acompañamos los procesos de transformación organizacional”.

En el sur de Chile también está Nodo Chile. Su director ejecutivo, Sebastián Videla, sostiene que cada empresa se encuentra en un momento distinto en cuanto a su desempeño social y ambiental. Por eso, “lo que hacemos, es identificar su situación particular para acompañarlos en una transformación sostenible. En relación con los servicios, trabajamos en terreno con las compañías desde su cultura organizacional a través del desarrollo e implementación de estrategias corporativas en sostenibilidad y desarrollo comunitario. También generamos diversos estudios y diagnósticos que faciliten la toma de decisiones, y en muchos casos, también asesoramos la implementación de proyectos socio ambientales”.

El valor de las asesorías

Consultados sobre cuáles son las principales ventajas de contar con asesorías especializadas en materia de sostenibilidad, los ejecutivos mencionaron que, en general, buenas estrategias en este ámbito permiten generar un valor sostenible en el tiempo.

Cristian Andler explica que dentro de sus líneas de acción destaca la articulación territorial, estrategias de cambio climático y huella de carbono, eficiencia energética, huella hídrica, manejo de residuos, educación, marketing y difusión. “Nuestra meta es ayudar a nuestros clientes a superar la división entre empresa y medio ambiente, así como también acelerar las transiciones hacia una gestión productiva baja en carbono. Por lo general, las empresas están muy inmersas en el corazón de sus negocios y nuestro trabajo, principalmente, tiene que ver con estar sondeando tendencias de mercados y soluciones fuera del sector para apoyarlas. El contexto mundial nos hace reflexionar sobre la forma en que trabajamos y sobre cómo debemos enfrentar los nuevos desafíos”, expresa el ejecutivo.

En Gestión Social, en tanto, “ayudamos a las organizaciones a comprender su entorno y ser más competitivas en el largo plazo, donde los contextos están siendo altamente cambiantes. Por ejemplo, en el marco de una pandemia como que la estamos viviendo, poder viabilizar procesos de inserción comunitaria y viabilidad operacional para la distribución de alimentos, son elementos que nosotros aportamos a las compañías”, dice Juan Pedro Pinochet.

El director ejecutivo de Nodo, en tanto, expresa que existe un creciente interés por parte de las empresas por conocer a sus comunidades vecinas y generar un valor sostenible. Dentro de los servicios que ofrecen Sebastián Videla precisa que “nos centramos en una mentoría en la que, tras hacer un diagnóstico, se realiza un trabajo de instalación de capacidades e integración a la estrategia de la empresa. En paralelo, también determinamos proyectos socio ambientales pertinentes y desarrollamos estrategias de mediano y largo plazo para alcanzar los objetivos”.

Relacionamiento comunitario

Otro asunto relevante para una buena estrategia de sostenibilidad tiene que ver con la relación entre empresa-comunidad. Según lo explicado desde Gestión Social, este asunto se aborda directamente con las empresas en las zonas geográficas donde estas tienen operación, como parte de un proceso de diálogo continuo y de mejoramiento de las condiciones laborales y de seguridad.

“La industria del salmón está muy arraigada a los territorios en los cuales opera y ha tenido la capacidad de darle forma a esos territorios, generando muchos empleos y activando el desarrollo social y económico en ellos, lo que es una gran responsabilidad. El relacionamiento comunitario tiene que ayudar a cumplir correctamente con esa responsabilidad territorial de desarrollo económico, evitando las relaciones asistenciales para pasar a modelos de vinculación basados en la corresponsabilidad; ayudando a la articulación del mundo privado, público y social”, sostiene Pinochet.

Cristian Andler concuerda con que el sector salmonicultor ha entendido las señales de los mercados y de los consumidores, quienes “nos indican la necesidad de transformar la forma en que producimos, para seguir siendo competitivos y crecer de manera armónica con el planeta”.

En la misma línea, Sebastián Videla confirma que existe una evolución en la forma de entender el concepto de relacionamiento comunitario. “Las empresas, en el pasado, lo tomaban como parte de su responsabilidad social y se traducía mayormente en aportes materiales o monetarios. Actualmente, se entiende que para relacionarse hay que construir vínculos de largo plazo, especialmente entre las operaciones que las empresas tienen en los diversos territorios y sus vecinos. Para esto, es clave generar espacios de diálogo y determinar en conjunto proyectos que generen valor compartido. Las organizaciones que lo han entendido así han dado un salto sustancial respecto del pasado. En estos difíciles tiempos de covid-19, las acciones que se tomen tienen más necesidad de ser pensadas en su impacto a largo plazo y cómo poder aportar y cuidar a las comunidades vecinas”, complementa el director ejecutivo de Nodo Chile.

¿Cómo seguir mejorando?

Otros elementos claves para considerar, al elaborar una estrategia de sostenibilidad, se relacionan con analizar la realidad en la cual opera la compañía asesorada, los recursos financieros y gerenciales de los que dispone para gestionar estos impactos y las necesidades de sus stakeholders más relevantes.

Desde Greenticket destacan que mantener el foco en las acciones de mayor impacto, entender cuáles son las problemáticas que más afectan a los territorios donde operan y observar cuáles son las tendencias globales en temas de sustentabilidad son aspectos muy relevantes para comenzar un plan de acción. “En el caso de la región de Los Lagos, el tema de manejo de residuos, manejo de recursos hídricos y recuperación de ecosistemas son temáticas que deberían contemplarse a la hora de implementar una estrategia exitosa”, dice Cristian Andler.

“Es clave medir. Lo que se mide se puede comparar y lo que se puede comparar se puede mejorar. Medir es el primer paso para implementar políticas de sustentabilidad y desarrollo sustentable, dado que brinda el análisis inicial o la línea base. A partir de allí, se crean los cimientos que consolidan el compromiso necesario para llevar a cabo un plan de acción y su seguimiento”, complementa el ejecutivo.

Bajo el mismo supuesto, Juan Pedro Pinochet menciona que lo primordial es saber interpretar correctamente el entorno, reconocer a los actores y las necesidades de fondo de sus comunidades. “Dada la naturaleza del negocio salmonicultor, existe una gran dispersión territorial de las operaciones de las empresas y, por ende, de sus comunidades impactadas, lo cual lleva a atender problemáticas completamente distintas. Segundo, hay que identificar propósitos sociales y estar disponible para intervenirlos colectivamente. Tercero, hay trabajar en base a principios, transparencia, confianza, co-responsabilidad y propósitos comunes que debemos empujar desde el mundo de la empresa. Hay que recuperar la confianza de las comunidades”, sostiene el representante de Gestión Social.

Por su parte, el director ejecutivo de Nodo Chile acota que las transformaciones se deben implementar en forma gradual, de acuerdo con las capacidades reales de cada empresa. “Es necesario que estas estrategias se traduzcan en acciones concretas que permitan lograr relaciones directas, simétricas y de confianza entre la empresa y sus grupos de interés. Creemos que es clave, al pensar un proyecto, incorporar la forma sobre cómo se va a medir su impacto. Solo en este caso estaremos siendo capaces de mejorar. En Nodo, desarrollamos indicadores con nuestros colaboradores para medir este impacto, monitorearlo y poder generar mejoras”, dice.

El ejecutivo concluye que “todos los proyectos que se implementen dentro de una empresa tienen que tener metas e indicadores de gestión. Muchas veces las tareas asociadas a la sostenibilidad se dejan para cuando haya más tiempo, dejando de lado la que puede ser la meta más importante del negocio”.