A más de 30 años desde que se comenzaron a utilizar los sistemas de recirculación de aguas (RAS, por su sigla en inglés) en la acuicultura mundial, y alrededor de 20 años desde su aplicación en la industria del salmón, esta tecnología ha logrado consolidarse y expandirse a niveles que siguen sorprendiendo. Hoy es utilizada ampliamente en la producción de smolts en la mayoría de los países salmonicultores, sobre todo en Chile y Noruega. Además, se aplica para la producción de post smolts –tendencia que está creciendo fuerte, tanto en el hemisferio norte, como en el sur– y más recientemente se ha convertido en la tecnología que ha hecho posible la producción de peces bajo ciclo completo en tierra.

Según los expertos, los sistemas RAS han demostrado con creces ser eficientes y sustentables, independiente del lugar en el cual estén operando. Además, se dice que con su utilización los productores pueden disminuir sus costos operacionales, al no tener que acondicionar agua fresca en forma permanente. De igual forma, se puede mantener una calidad de agua óptima en todo momento, con todos los beneficios que ello conlleva. Las pisciculturas de flujo abierto, por ejemplo, requieren alrededor de 40.000 litros de agua por 1 kg de alimento. En las pisciculturas RAS, en tanto, se necesitan nada más que 30 litros de agua por 1 kg de alimento si es que se usa tecnología de cero recambio; esto equivale al 0,07% del agua empleada.

Por estas y otras razones, la instalación de pisciculturas RAS sigue creciendo en el mundo. Actualmente, existe un boom de proyectos que buscan producir principalmente las primeras etapas del ciclo de vida del salmón. No obstante, en el último tiempo se ha apreciado un creciente interés por cerrar ciclo y engordar en estos sistemas los peces hasta talla comercial.

¿Pero quiénes se encargan de ejecutar este tipo de proyectos? Hoy existen varias compañías que ofrecen servicios de diseño, implementación y construcción de pisciculturas RAS, las cuales han ido absorbiendo conocimientos y ganando amplia experiencia en este tipo de iniciativas que pueden ser de pequeña, mediana o gran envergadura y que, por supuesto, tienen sus complejidades.

Entre estas compañías, está Billund Aquaculture –de origen danés–, una de las pioneras en el desarrollo de tecnologías RAS a nivel global y que hoy cuenta con más de 130 instalaciones exitosas en más de 20 países del mundo. En términos de engorda en tierra, esta fue la compañía que implementó sus innovadoras soluciones RAS en la piscicultura Langsand Laks en Dinamarca; la primera incursión en esta materia respaldada por los fundadores de Atlantic Sapphire. Posteriormente, desarrolló la construcción de nuevas plantas de estas características en Polonia y China, y, más recientemente, ha estado trabajando como technology partner en el mayor proyecto de acuicultura terrestre que se ha conocido: la “Bluehouse” de Atlantic Sapphire en las cercanías de Miami (Estados Unidos), la cual busca producir 220.000 toneladas de salmón Atlántico (Salmo salar) al 2031.

En Israel, en tanto, tiene base la empresa AquaMaof, también especializada en sistemas RAS y que en Chile opera a través del agente Inno-Sea. Esta firma está involucrada en más de 20 proyectos a nivel global de producción de salmón, utilizando su diseño de tecnología de recirculación desde la ova a tamaño comercial. Esta firma tiene dos centros de investigación y desarrollo (I+D); uno en Israel, donde aplican la tecnología RAS para el cultivo de camarones, y otro en Polonia, llamado “Pure Salmon Poland”, instalación donde comparten propiedad con el fondo de capital privado 8F Asset Management. Aquí se producen unas 600 toneladas de salmón Atlántico (Salmo salar) al año, de calidad “premium”, y es donde la compañía ha puesto a prueba sus capacidades y suele realizar ensayos y experimentos que la ayudan a mejorar sus servicios.

En este ámbito también operan algunas compañías que tienen larga trayectoria ofreciendo diversos tipos de productos y servicios para la acuicultura mundial. Una de ellas es AKVA group –de origen noruego–, la cual a mediados de 2019 abrió en Puerto Montt (región de Los Lagos), una empresa hermana llamada AKVA group Land Based Américas, la que es responsable de los proyectos de pisciculturas RAS que el conglomerado maneja alrededor del mundo. Esta firma tiene más de 100 proyectos montados a nivel mundial, 55 de ellos con la tecnología Zero Water Change (ZWC) o cero recambio de agua. En forma regular, ejecuta unos 15 proyectos de manera simultánea. En cuanto a engorda en tierra, la compañía ya ha entregado algunos proyectos y hace poco tiempo concretó un nuevo acuerdo para apoyar una nueva instalación RAS de salmón Atlántico de Nordic Aqua Partners en China, con una proyección de cosecha de 8.000 toneladas al 2026.

Scale es otra proveedora mundial de tecnologías para la acuicultura; también de origen noruego. Gracias a la adquisición de AquaOptima, empresa que por más de 26 años ha entregado instalaciones RAS en todo el mundo, el grupo comenzó a incursionar en este negocio, dando paso a la hoy conocida ScaleAQ LandBased. Esta última ofrece servicio llave en mano de este tipo de pisciculturas, adaptándose a los requerimientos de los clientes. En términos de engorda en tierra, la firma ha participado, por ejemplo, en la construcción de una piscicultura de tipo piloto para la empresa Havlandet Aquaculture en Noruega, la cual espera en el futuro seguir expandiendo su producción en otras áreas del país nórdico.

Proyectos de largo aliento

En general, las empresas que ofrecen servicios de implementación de pisciculturas RAS comienzan acompañando los proyectos desde etapas muy tempranas y hasta la puesta en marcha. Ello considera la elección de los sitios donde se construirán las instalaciones, el diseño conceptual e ingenieril, la ejecución de las obras, la implementación de equipos y finalmente echar a andar la fábrica.

En cuanto a las obras civiles, frecuentemente la empresa mandante (productora) contrata a alguna constructora para que se encargue de estas tareas, con la supervisión de la empresa proveedora de RAS; también se puede dar que la proveedora de RAS subcontrate a una constructora de su gusto. De igual forma, quienes se encargan de estos proyectos suelen integrar tecnologías de otras proveedoras del sector para equipar el centro de producción, excepto en el caso de que ellas mismas cuenten con tecnologías desarrolladas y apropiadas para estas instalaciones.

“En la etapa de diseño conceptual es donde se discute preliminarmente el proyecto y se analizan los planes de producción. En esta etapa siempre hay mucha participación del cliente respecto de cuáles son sus proyecciones”, dice el gerente general de Billund Aquaculture Chile, Marcelo Varela. El ejecutivo precisa que hoy los proyectos de pisciculturas para smolts y post smolts fluyen bastante bien, pues se cuenta con una enorme experiencia. Para la engorda, en tanto, dada la poca experiencia existente en el mundo, se requiere de mucha más participación del proveedor RAS, quien debe aportar todo su conocimiento práctico en la planificación de producción y prácticas de cultivo con este tipo de tecnologías.

Y es que cuando se considera la engorda, la magnitud de las pisciculturas es mucho mayor en comparación con las que llegan hasta la producción de smolts y post smolts. El tamaño puede multiplicarse varias veces, según lo explicado. “Estas son obras mucho mayores a lo que la industria del RAS está acostumbrada. Suponen un desafío mayor en términos de ejecución y de recursos humanos y económicos”, detalla Marcelo Varela. Añade que en estas instalaciones se debe poner foco en prácticas de cultivo y rutinas de manejo RAS, con el fin de optimizar la condición sanitaria y la tasa de crecimiento de los peces. “Estos aspectos, gracias a nuestra experiencia en engorda en RAS, se han ido mejorando en el tiempo y hoy se encuentran incorporados en los protocolos de operación, constituyendo parte fundamental de nuestro programa de entrenamiento y seguimiento de la producción. Lo anterior asegura el éxito de este tipo de proyectos en el futuro”, sostiene.

Desde AquaMaof, en tanto, el sales director, Roberto Tishler, comenta que la compañía suele participar de todo el proceso vinculado a un proyecto RAS, desde el concepto hasta la operación exitosa “y más allá. Nuestros expertos evalúan los criterios específicos de los sitios seleccionados (topografía, volumen de agua disponibles y fuentes de energía, entre otros) para planificar y establecer adecuadamente el diseño inicial. Después de este análisis preliminar, preparamos un diseño detallado que coincide con los objetivos de producción y cumple con todos los factores relevantes. Una vez que la instalación está completamente operativa, continuamos brindando soporte y asesoramiento sobre operaciones, actualización de sistemas y avances tecnológicos”, informa.

Respecto de pisciculturas que consideran la engorda en tierra, el ejecutivo comenta que cada proyecto tiene desafíos que son respondidos gracias la experiencia que han obtenido a partir sus instalaciones en Europa. Entre algunos problemas que se pueden presentar, menciona que una limitante ha sido la escasez de una fuerza laboral experta. Sin embargo, “en AquaMaof ayudamos a nuestros clientes a reclutar y capacitar a su staff en nuestro centro de capacitación global en Polonia y otras instalaciones que tenemos en el mundo”, sostiene.

Mary Ann Rademacher, gerente general de AKVA group Land Based Américas, comenta que, en el caso de su empresa, no cuentan con un diseño estandarizado para pisciculturas de engorda en tierra, sino que cada proyecto va a depender de la cantidad de unidades productivas, tamaño de los estanques, temperatura y, finalmente, cuánto se quiere producir y con qué tipo de instalaciones el cliente se siente más cómodo.

“A modo de ejemplo, un sistema de 2.500 toneladas de peces entre 4 y 7 kg al momento de la cosecha, podría tener un edificio de 23.000 m2, ocho unidades productivas independientes, con peces en distintos tamaños y producción en paralelo de diferentes batch. Algunos de los requerimientos especiales pasan, por ejemplo, por contar con edificios aislados térmicamente para aprovechar la temperatura de cultivo del agua y aislarse del medio ambiente donde están insertos, el tratamiento del agua de descarte y lodos producidos, y procesos especialmente diseñados para ayudar durante la cosecha, entre otros”.

Por su parte, el gerente de Ventas de Scale AQ Chile, Pablo Campos, comenta que para la engorda en tierra los principios son los mismos que para una instalación tradicional posterior al smolt, “pero debemos tener en cuenta los desafíos que exige un pez de mayor tamaño, para lo cual es esencial una buena operación de la instalación”.

Además, dice, se debe ser más consciente de los desafíos en torno a algunos elementos que pueden aparecer, como la presencia de ácido sulfhídrico (H2S), ya que el pez permanece durante más tiempo en los estanques en comparación con la producción tradicional de smolts. “El tamaño de los estanques se adaptará al plan de producción y varía de 15 a 23 metros, dependiendo de la capacidad de la instalación. De igual forma, se debe incluir un departamento de purga para asegurar las condiciones de sabor”, expresa el ejecutivo.

Tendencia que crece

De acuerdo con lo informado, desde que se parte con el diseño conceptual y se finiquita la construcción de una piscicultura RAS que considere engorda, puede pasar alrededor de un año y medio a dos años. Sin embargo, este periodo se puede extender si es que se considera la etapa previa de búsqueda del sitio adecuado y la obtención de permisos que, dependiendo del país, puede ser más o menos larga. Lo concreto es que todas las complejidades que involucran los proyectos de este tipo no han sido una limitante para que hoy exista una amplia y creciente demanda e interés por ir con todo hacia la engorda de salmón, u otras especies acuícolas, en tierra.

“Hoy no hay grandes proyectos que estén funcionando en régimen. Todo el mundo está con los ojos puestos en Atlantic Sapphire. Una vez que eso demuestre ser exitoso, va a haber una explosión de iniciativas de este tipo. Considerando los órdenes de magnitud de este tipo de proyectos respecto a los volúmenes actuales de producción de salmón, existe consenso en que ambas industrias coexistirán en el mercado como un complemento más que como una competencia directa”, dice Marcelo Varela.

Similar opinión tiene Mary Ann Rademacher, quien sostiene que, si bien persisten desafíos técnicos y operacionales, esta tendencia va en aumento y llegó para quedarse. “Las principales razones tienen que ver con las bondades de estar cerca de los mercados, una producción local, trazabilidad de los alimentos, menor contaminación, baja huella de carbono y bajo consumo de agua. De todas maneras, esto no significa que la producción en tierra vaya a reemplazar la producción en mar, pero podría funcionar como un complemento a ella”.

“La tecnología irá más allá y el costo bajará”, asegura Pablo Campos. También confía en que la producción en tierra irá mejorando, ofreciendo mejores perspectivas a este incipiente negocio. “En tierra, el pez se cría en un entorno más controlado y la temperatura constante le da la posibilidad de crecer más en comparación con el exterior, donde el agua es fría durante todo el año. El salmón no crece tan rápido en agua fría como a una temperatura que se mantiene en el tiempo”, explica.

Roberto Tishler también cree que “a medida que la tecnología se vuelva más avanzada y probada, la demanda de estas instalaciones continuará aumentando”. Precisa que la capacidad de producir especies de agua fría en condiciones ambientales cálidas y viceversa es una de las ventajas más importantes de los sistemas RAS y que, de hecho, está impulsando esta nueva forma de producción. “La demanda mundial de salmón es mayor que la oferta. Esto, sin duda, abre una ventana de oportunidad para que la acuicultura terrestre se una a la acuicultura tradicional para satisfacer a los consumidores”.