Hace mucho tiempo, un mejillón Mytilus trossulus de algún lugar del hemisferio norte desarrolló un cáncer similar a la leucemia. Comenzó como una mutación en una sola célula maligna que se copió una y otra vez y se propagó por la hemolinfa (un fluido similar a la sangre) del mejillón.

Pero el cáncer hizo algo que se suponía que no debía hacer, o eso se creía: de algún modo, se transmitió a otros mejillones por el agua. La malignidad, que se clonó una y otra vez en estos nuevos huéspedes, continuó proliferando e infectando a nuevos individuos.

Lo que es aún más extraño es que la enfermedad no solo afectó a estos mejillones. También se ha detectado en otras especies de moluscos en rincones opuestos del planeta: en mejillones Mytilus edulis en Francia y en mejillones Mytilus chilensis de Chile y Argentina.

El hallazgo, descrito en un trabajo publicado en la revista eLife, es el más reciente de una serie de estudios que ponen de manifiesto que los cánceres transmisibles son más comunes de lo pensado, sobre todo en el mar. Este nuevo campo de investigación podría ayudarnos a comprender mejor el desarrollo del cáncer en animales y humanos y esclarecer las oscuras vidas de las criaturas marinas.

“El hecho de que esté transmitiéndose a dos nuevas especies resulta bastante fascinante y preocupante”, afirma Elizabeth Murchison, que estudia los cánceres transmisibles en la Universidad de Cambridge. Además de ser importantes a nivel ambiental, los mejillones son el alimento favorito en muchas culturas, aunque no hay pruebas de que consumir moluscos infectados con cáncer afecte a la salud humana.

Otros moluscos afectados

Se han descubierto cánceres transmisibles similares que afectan a la hemolinfa y son muy parecidos a la leucemia en almejas de Nueva Inglaterra (Mya arenaria) y en berberechos, un tipo de molusco distribuido por toda Europa, entre ellos la especie Cerastoderma edule. Metzger y sus colegas también hallaron un cáncer que afecta a las almejas Polititapes aureus que apareció originalmente en las almejas babosas (Venerupis corrugata), un molusco similar que también vive en Europa occidental.

Esa fue la primera prueba de que estos cánceres pueden contagiarse entre especies. Sin embargo, este último hallazgo resulta aún más extraordinario, ya que se ha transmitido a dos nuevas especies.

Aunque estos mejillones están estrechamente relacionados y, por consiguiente, presentan vulnerabilidades similares, “no sabemos cuál es la barrera”, afirma Metzger. Es probable que las células cancerosas se transmitan al ser liberadas y absorbidas por moluscos cuando filtran los restos a través del cuerpo, una parte normal de su biología. Salvo por eso, la proliferación de la enfermedad es un misterio.

Hasta la fecha, no parece que el cáncer devaste las poblaciones de animales, aunque suele resultar mortal para los individuos infectados. Metzger afirma que descubrieron que el nuevo cáncer de los mejillones M. edulis y M. chilensis afecta a casi el 10 por ciento de las poblaciones locales. “Por ahora desconocemos la magnitud de la amenaza”, afirma.

Estructura genética de mitílidos

En el marco del Magíster en Ciencias del Mar mención Recursos Costeros de la Universidad Católica del Norte (UCN), Diana Elizabeth Coral Santacruz, realizó la tesis titulada “Estructura genética adaptativa espacio-temporal de seis bancos naturales de Mytilus chilensis (Bivalvia: Mytilidae) ubicados entre los 39º y 43ºS en la costa chilena”, la que fue guiada por la Dra. Pilar Haye.

En este estudio, se estimó a nivel espacial la estructura genética adaptativa del Mytilus chilensis usando 9 SNPs GBS putativamente adaptativos y la estructura genética neutral usando 1.437 SNPs GBS neutrales a la selección natural y haplotipos del gen HSP70. Además, se estimó la estructura genética temporal usando 692 secuencias haplotipizadas del gen HSP70 y 20 SNPs de las secuencias del gen HSP70, obtenidos a partir de seis bancos naturales ubicados entre los 39º y 43ºS.

La diferenciación genética entre bancos naturales analizada con SNPs GBS putativamente adaptativos y neutrales resultó moderada y baja, respectivamente, con ausencia de agrupamientos genéticos. Con los SNPs putativamente adaptativos, dos de seis bancos naturales presentaron valores del Índice de consanguineidad (F IS) significativos, sugiriendo que existe un grado detectable de autorreclutamiento. Los haplotipos del gen HSP70 resultaron neutrales a la selección natural, detectando alta diversidad genética, baja diferenciación genética entre bancos en los años analizados (2014 y 2015). Con los haplotipos y SNPS no se detectaron agrupamientos genéticos.

Estos resultados son consistentes con el análisis de migración, el cual reveló flujo genético homogéneo multidireccional entre los seis bancos naturales, que podría estar facilitado por los cultivos y el alto potencial de dispersión larval de la especie (larva planctotrófica que permanece en la columna de agua entre 20 y 39 días). A nivel temporal, los seis bancos naturales presentaron diferencias genéticas entre 2014 y 2015, lo cual podría deberse a una alta varianza reproductiva y cambios en los cohortes larvales entre 2014 y 2015. Finalmente, las secuencias del gen HSP70 demostraron ser informativas para análisis filogeográficos en M. chilensis.

Ostra chilena

Con el objetivo de levantar herramientas moleculares modernas, para aplicarlas a estudios genéticos de la ostra chilena, el Centro Acuícola y Pesquero de Investigación Aplicada (Capia-UST) llevó adelante el proyecto titulado “Desarrollo de herramientas genético-moleculares en el recurso ostra chilena (Ostrea chilensis) para su aplicación en estudios genéticos como base para el fortalecimiento de su sustentabilidad y cultivo”, financiado a través del Fondef Idea Dos Etapas, de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (hoy llamada ANID).

La ostra chilena es un importante recurso bentónico, el cual ha sufrido bajas considerables y sostenidas en su producción. Frente a esta realidad, desde hace varias décadas el Estado ha planteado fomentar su repoblamiento y cultivo, pero debido a su lento crecimiento (3-4 años), resulta poco atractivo invertir en el rubro, “es por ello que a través de este proyecto buscamos entregar herramientas que permitan aplicar los conceptos genéticos para el manejo adecuado de individuos provenientes del medio, en experiencias de repoblamiento y por qué no, en su cultivo, de tal manera de asegurar la conservación del recurso genético en su ambiente natural y, por otro lado, entregar las herramientas a empresas que deseen desarrollar experiencias para mejorar las tasas de crecimiento como carácter productivo”, explica Ivonne Lee, investigadora del Capia y directora del proyecto Fondef-Conicyt.

Entre las herramientas genético-moleculares desarrolladas en el recurso ostra chilena y como parte de los resultados del proyecto, se encuentra la obtención de marcadores microsatélites (SSRs) y marcadores de polimorfismo en un solo nucleótido (SNPs) específicos de ostra chilena. Estos resultados permiten contar con una herramienta potente para evaluar el manejo de cultivos de poblaciones destinadas a repoblamiento de poblaciones naturales, determinando las distancias genéticas entre estas poblaciones a través de indicadores como el índice de fijación entre ambas.

“Esto nos permite evaluar a priori el éxito del manejo de cultivo en sistema controlado de ostras destinadas a repoblamiento de poblaciones naturales, evitando efectos genéticos como por ejemplo un aumento de la endogamia, dado que los ejemplares se liberan masivamente en el medio natural, provocando con ello la reducción de la variabilidad genética de la población natural y provocando una mayor sensibilidad ante variaciones ambientales, lo que a largo plazo podría llevar a la disminución o desaparición del banco natural”, asevera el investigador principal del proyecto, Guillermo Rodríguez.

Estas herramientas se han aplicado exitosamente en otras ostras de importancia económica a nivel mundial, pero en Ostra chilensis, existe escasa información. Con este trabajo se crean marcadores moleculares específicos, para aplicar a estudios genéticos de poblaciones de ostra chilena. Los resultados obtenidos serán sometidos a un proceso de protección intelectual, y posteriormente estarán a disposición de la comunidad científica, instituciones públicas y empresas interesadas.