En 2007, cuando se inició la crisis del virus ISA, una parte de los 22 wellboats que transitaban por aguas nacionales decidieron detener sus operaciones y, en algunos casos, regresar a sus países de origen, principalmente Noruega, saliendo del mercado a la espera de la recuperación. Cuando esto sucedió, se produjo un déficit de este tipo de embarcaciones, lo que derivó en altos precios y la necesidad de más naves.

Inicialmente, la tecnología se orientó a proporcionar un transporte seguro y con el menor estrés posible. Así hubo importantes desarrollos en sistemas de carga y descarga por vacío, que logran mover grandes volúmenes en muy corto tiempo y sin ningún daño a los peces; conteo y estimación de biomasas que aseguren una carga a densidad objetivo; monitoreo de condiciones ambientales en las bodegas de los peces durante el viaje, controlando en línea niveles de oxígeno, temperatura, CO2 y pH, entre otros.

Con la aparición del virus ISA, la orientación cambia y el foco se centra en desarrollar sistemas que permitan neutralizar los riesgos sanitarios que representa la operación de un wellboat y, adicionalmente, instalar tecnologías que permitan a la autoridad fiscalizar adecuadamente el cumplimiento de cada protocolo biosanitario.

Es así que desde esa fecha al día de hoy las 45 naves que surcan las aguas nacionales están equipadas con sistemas de desinfección de aguas afluentes y efluentes en el caso de aquellas dedicadas al transporte de smolt y desinfección de aguas efluentes en el caso de las que transportan cosecha viva. Los sistemas de desinfección consideran filtrado del 100% del agua e irradiación con reactor ultravioleta (UV) con dosis según el marco legal. Estas dosis son verificables por fiscalizadores externos.

Además, cuentan con posicionadores satelitales que aseguran la circulación de las naves según track informado y autorizado por la autoridad; sistemas de desgasificación de aguas en las bodegas que permiten un mayor tiempo de operación sin circulación de agua, cuando las condiciones de riesgo sanitario así lo ameritan (se excluye este requerimiento de cierre a naves que aseguran neutralización del 100% de patógenos de sus aguas efluentes por sistema de desinfección UV); equipamientos automáticos de limpieza y desinfección y protocolos de trabajo que minimizan la probabilidad de contaminación entre cargas de peces.

Dentro de los últimos desarrollos tecnológicos se encuentran sistemas que permiten realizar eficientemente servicios de baños contra parásitos a los peces, destacando en este ámbito el equipamiento con paneles móviles que hacen significativamente eficiente esta operación.

Tecnología de punta

Gran parte de las compañías que prestan este tipo de servicios han incrementado su flota de wellboats durante los últimos años, incorporando tecnología de punta y los más altos estándares en bioseguridad. Tal es el caso de Río Dulce S.A., compañía que cuenta con dos naves para el transporte exclusivo de smolt y cuatro para cosecha, dos de estos últimos con la fl exibilidad de hacer traslados para ambos tipos de peces. Durante el mes de septiembre inauguraron el wellboat Río Dulce III, de 1.500 m3 de capacidad, el cual incorpora modernas tecnologías para el desarrollo de sus prestaciones, lo que permite realizar la maniobra soltando una sola boya en jaulas de 30×30 m, facilitando la operación de sus clientes.

Pablo Pardo, gerente de Naviera de Río Dulce, explica que la nave cuenta con mamparos móviles que permiten reducir la bodega para poder sacar los peces sin extraer agua, con lo que se mantiene la densidad de la cantidad de kilos por m3 de peces vivos a bordo. Además, posee un sistema pump jet y truster que permite maniobrar ágilmente facilitando las faenas de atraque y desatraque. “El sistema autolimpiante permite desinfectar bodegas entre viajes con aspersores que cubren el 100% de la superficie interna de las bodegas, lo que entrega un ahorro de cuatro a seis horas de desinfección tradicional en puerto”, sostiene el ejecutivo.

En tanto, para los baños de cáligus, la nave posee sistemas de filtros Bernoulli, capaces de capturar el parásito hasta en estado larval.

Por su parte, Patagonia Wellboat S.A. posee siete naves operativas: el Patagón y Patagón II que están destinados exclusivamente para el transporte de smolt, y el Patagón III, Patagón IV, Patagón V, Patagón VI y Patagón VII para cosecha viva. El pool de naves representa una inversión global del orden de los US$50 millones.

Mauricio Labra, gerente general de Patagonia Wellboat, comenta que la flota de la compañía en 2007 incluía hasta el Patagón V con una capacidad de bodega total de 2.900 m3. “A 2013 nuestra flota incluye los Patagones VI y VII y que totalizan una capacidad global de bodegas de 5.800 m3. El incremento en términos de m3 de bodega es de un 100% entre 2007 y 2013, sin embargo, debe considerarse adicionalmente que las últimas unidades ingresadas al servicio incorporan nuevas tecnologías y equipamientos que hacen más eficientes los m3 de bodega de estas unidades”, añade.

En CPT Empresas Marítimas S.A. cuentan con una flota actual de siete wellboats, desarrollados con tecnología de punta y alineados con los más altos estándares en bioseguridad, con una inversión que bordea los US$40 millones en los últimos tres años. Las embarcaciones cuentan con sistemas de desinfección con mecanismo ultravioleta, evitando así el riesgo de diseminación de patógenos desde los salmones transportados hacia el medio.

De acuerdo con el gerente Zona Sur de la compañía, Álvaro Contreras, algunas de las embarcaciones ofrecen sistemas de enfriamiento de agua (RSW) y bombas de presión-vacío para descargar los peces directamente y en forma autónoma a la planta de proceso o piscinas en tierra, lo que los diferencia de la mayoría de los otros wellboats de la industria. Además, todas cuentan con sistema de ozonificación y monitoreo permanente de sus parámetros, como temperatura, O2, CO2 y pH. El ejecutivo cuenta que la capacidad total actual de bodegas en sus wellboats es de 7.200 m3, aumentando 2,5 veces su capacidad de transporte.

Precios competitivos

Sin duda el equipamiento para bioseguridad ha significado importantes inversiones en cada nave, un aumento en los costos de operación por mayor gasto energético en el transporte, así como por el uso intensivo de detergentes y desinfectantes. Mauricio Labra explica que adicionalmente hay un costo por la mantención de estos nuevos equipos y por los tiempos que la aplicación de estos protocolos requiere para dejar las naves listas para un siguiente servicio. No obstante, esto es considerado como una inversión sanitaria necesaria para el sustento de la industria.

El gerente de Farming de Salmones Magallanes, Óscar Garay, asegura que los valores están bastante más competitivos que en años anteriores, cuando incluso doblaron los valores actuales. “Dependiendo de la distancia, el traslado de un smolt puede fluctuar entre US$0,30 a US$0,80. Ahora si hablamos de kilo de pez, puede bordear entre US$0,25 a US$0,40”, estima el salmonicultor.

Según Pablo Pardo, la industria está cada vez más exigente, solicitándoles a los proveedores de servicio ser cada vez más competitivos, lo que ha implicado ser creativos en términos de buscar alternativas que puedan generar ahorros comunes. “Estamos tendiendo a trabajos de largo plazo con los clientes que impliquen menores costos para ellos y mayor estabilidad de trabajo para nosotros”, enfatiza.

Para Álvaro Contreras de CPT, a pesar de las inversiones en tecnología debido a los cambios en la normativa, no ha habido un aumento significativo en las tarifas. “Se han ajustado marginalmente por este efecto y considerando además las otras variaciones relevantes como son los costos de mano de obra y combustible”, sostiene.

Los prestadores de estos servicios concuerdan en que cada uno de los avances tecnológicos implementados en las naves apuntan a cumplir la normativa vigente, agregando que hoy los wellboats operan con un marco sanitario que los hace el sistema más seguro desde el punto de vista sanitario para mover peces desde un punto a otro.