La acuicultura chilena ha logrado posicionarse como una potencia global en producción, particularmente en salmonicultura. Sin embargo, el escenario internacional actual plantea un desafío más profundo: avanzar desde un liderazgo basado en volumen hacia uno sustentado en innovación, tecnología y conocimiento exportable.
En entrevista con Medios AQUA, desde Corfo Los Lagos sostienen que, si bien existe una base sólida, el país aún enfrenta brechas estructurales que limitan su posicionamiento como referente tecnológico global.
“Chile es hoy una potencia global en acuicultura por escala, eficiencia productiva y especialización, particularmente en la industria del salmón. Sin embargo, cuando hablamos de innovación acuícola en sentido estricto —es decir, capacidad de desarrollar tecnología propia, generar propiedad intelectual, escalar soluciones y exportar conocimiento— nuestra posición es más intermedia”, mencionan desde la Corporación.
En ese contexto, destacan que el país cuenta con un ecosistema relevante de proveedores tecnológicos en la macrozona sur austral, lo que constituye una base estratégica para avanzar en sofisticación productiva.
“El desafío ahora es dar el siguiente salto: transformar esa capacidad adaptativa en innovación exportable. Pasar de ser grandes productores de proteína a ser también exportadores de tecnología acuícola. Eso implica escalar emprendimientos tecnológicos, fortalecer I+D aplicada, capturar mayor valor vía propiedad intelectual y consolidar estándares ambientales y sanitarios apoyados en digitalización avanzada”, manifiestan.
Brechas estructurales y desafío de largo plazo
Entre los principales obstáculos para avanzar hacia un liderazgo tecnológico, desde Corfo identifican brechas en inversión, propiedad intelectual, escalamiento empresarial y coordinación del ecosistema.
“Chile invierte alrededor de 0,41% del PIB en investigación y desarrollo, lo que limita la capacidad de sostener proyectos tecnológicos de largo plazo en áreas estratégicas como biotecnología, genómica, plataformas de datos, robótica marina o nuevas soluciones sanitarias. Sin masa crítica de I+D persistente, es difícil generar tecnologías propietarias con potencial global”, mencionan.
A ello se suma la dificultad de escalar soluciones tecnológicas hacia mercados internacionales, donde aún no existe una masa crítica de empresas chilenas liderando plataformas globales.
En este escenario, “Corfo cumple hoy un rol fundamentalmente habilitador y articulador en el desarrollo de la acuicultura chilena. No reemplazamos al sector productivo ni a la autoridad regulatoria; lo que hacemos es crear condiciones para que la innovación ocurra, escale y genere valor”.
A través de programas estratégicos, instrumentos de financiamiento y fortalecimiento del ecosistema, la corporación busca acelerar la transformación del sector, especialmente en regiones como Los Lagos.
Sostenibilidad y digitalización como eje competitivo
El enfoque actual de la política de fomento apunta a que la competitividad futura estará determinada por la capacidad de integrar sostenibilidad, tecnología y datos en la operación acuícola.
En este sentido, “en Corfo estamos impulsando una innovación acuícola con un eje estructurante claro: la sostenibilidad como condición de competitividad. La eficiencia productiva sigue siendo relevante, pero ya no es suficiente para liderar. El estándar global exige trazabilidad, menor huella ambiental, gestión sanitaria avanzada y transparencia”.
En esa línea, la digitalización avanzada, el uso de datos y la automatización aparecen como herramientas clave para responder a las nuevas exigencias de los mercados.
Startups y el desafío del escalamiento
El impulso a emprendimientos tecnológicos es otro de los focos, aunque se reconoce que la industria presenta barreras de entrada relevantes, asociadas a ciclos productivos largos y exigencias operacionales.
“Ahora bien, el principal desafío sigue siendo el paso desde el “piloto exitoso” al contrato industrial estándar. Muchos startups logran validar técnicamente su solución, pero enfrentan dificultades para financiar el despliegue industrial, cumplir certificaciones y sostener el capital de trabajo requerido por la escala del sector. Allí convergen brechas de financiamiento, exigencia comercial y capacidad de crecimiento empresarial”.
El objetivo, en este contexto, es facilitar que más startups se consoliden como proveedores permanentes de la industria y logren proyectarse internacionalmente.
Finalmente, desde Corfo advierten que no avanzar en innovación implica un riesgo estratégico para la competitividad del país y su posicionamiento global.
“El riesgo es quedarnos en la comodidad del volumen y perder la carrera del valor agregado. Si Chile no avanza con decisión en innovación y desarrollo tecnológico en acuicultura, podemos seguir produciendo grandes volúmenes, pero comenzar a perder competitividad frente a países que están invirtiendo agresivamente en biotecnología, digitalización avanzada y estándares ambientales más exigentes”, concluyen.
Fotografía referencial: Adam Mumtaz