[LA + LEÍDA EL MIÉRCOLES] La salmonicultura chilena frente a una nueva oportunidad

Tras plantear recientemente en NASF que la salmonicultura chilena podría retomar una senda de crecimiento, el gerente general de Multi X, Cristián Swett Plá, analiza en esta columna exclusiva para Medios AQUA los desafíos regulatorios que enfrenta hoy el sector.

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Durante una charla reciente en el North Atlantic Seafood Forum (NASF) en Bergen, Noruega, el gerente general de Multi X, Cristián Swett Plá, abordó el escenario que enfrenta la salmonicultura chilena y las posibilidades de que la industria retome una trayectoria de crecimiento luego de casi dos décadas marcadas por restricciones regulatorias y menor dinamismo.

En esta columna exclusiva para Medios AQUA, el ejecutivo profundiza en los factores que han condicionado el desarrollo del sector y en las condiciones que, a su juicio, debieran generarse para que Chile vuelva a aprovechar su potencial productivo.

Reproducimos a continuación la columna de forma íntegra:

Durante años, Chile fue visto como el país que podía desafiar el liderazgo de Noruega en salmonicultura. No era una idea exagerada. Era una posibilidad real.

Nuestro país no solo tiene condiciones naturales excepcionales, una geografía privilegiada, experiencia productiva y capital humano especializado; también cuenta con mayor superficie de mar territorial que Noruega para el desarrollo de esta actividad. Chile ya demostró, antes de la crisis del ISA, que podía crecer con fuerza y competir a escala global.

Sin embargo, ese potencial se vio frenado durante casi dos décadas.

La salmonicultura chilena no dejó de crecer por falta de espacio, de conocimiento o de mercado. Su desarrollo se desaceleró porque enfrentó un entorno social, político y regulatorio cada vez más complejo y, mientras otros países avanzaban con mayor estabilidad regulatoria, en Chile se fueron acumulando normas, permisos, restricciones, fiscalizaciones y criterios muchas veces poco armónicos entre sí. Eso elevó costos, aumentó la incertidumbre, frenó inversiones y dificultó la innovación.

La Ley Lafkenche es reflejo de esto. Aunque fue bien intencionada en su origen, en la práctica ha generado efectos negativos en múltiples sectores que dependen del uso del borde costero, con reclamaciones que afectan a cerca del 90% del espacio marítimo interior.

La magnitud del problema se entiende mejor al mirar el uso de dicho espacio. Hoy cerca del 60% del mar territorial chileno del sur, donde se produce salmón, cuenta con alguna categoría de protección ambiental, muy por sobre Noruega, que tiene un 1%. Esa es una señal clara del valor que Chile le asigna a su patrimonio natural, en un esfuerzo positivo y necesario, pero plantea el desafío de compatibilizar la protección con el desarrollo productivo.

A ello se sumó una creciente presión de ONGs, con campañas sostenidas contra la industria, configurando así un escenario aún más desafiante para el sector.

Con todos estos obstáculos, la situación actual de la salmonicultura es de inmovilización.

La industria ha hecho grandes esfuerzos para mejorar productividad y desempeño ambiental, por ejemplo, con las propuestas de relocalización, las que llevan más de 14 años detenidas. Esa inmovilidad impide ordenar mejor la actividad, reducir fricciones y capturar oportunidades concretas de mejora.

La salmonicultura es una de las actividades exportadoras más relevantes de Chile. Genera empleo, desarrollo regional, encadenamiento productivo y divisas. Además, produce una proteína saludable y eficiente, en un mundo donde la demanda por alimentos nutritivos y sostenibles sigue creciendo.

Hoy se empieza a ver una comprensión más amplia de que salmonicultura y sostenibilidad no son conceptos opuestos. Al contrario, el futuro del sector depende de seguir elevando sus estándares, pero dentro de un marco regulatorio razonable, moderno y coherente, que promueva inversión e innovación en lugar de paralizar la actividad.

Eso no significa desconocer los desafíos. La industria debe seguir mejorando, fortaleciendo su relación con las comunidades y elevando sus exigencias.

Después de casi 20 años de menor dinamismo, la pregunta ya no es si Chile tiene potencial en salmonicultura. Eso está fuera de discusión. La verdadera pregunta es si seremos capaces de generar las condiciones para aprovecharlo.

El mundo no se va a detener a esperarnos. La demanda sigue creciendo y otros países están aprovechando esa oportunidad. Chile vuelve a tener la posibilidad de reactivar una industria en la que posee una ventaja natural evidente.

Sería un error histórico dejarla pasar.

Cristián Swett Plá.
Gerente general de Multi X

Fotografía: Multi X

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