Puerto Natales vive un momento decisivo. A la consolidación como uno de los polos salmonicultores más relevantes del país, se suma un crecimiento turístico sostenido que ha posicionado a la zona como puerta de entrada al Parque Nacional Torres del Paine y a los canales australes. Sin embargo, el ritmo del desarrollo no está avanzando al ritmo de la demanda. Infraestructura crítica permanece detenida, proyectos estratégicos siguen a la espera de permisos y las oportunidades —según la industria— corren el riesgo de diluirse.
Así lo plantea el gerente general de la Asociación Gremial de Prestadores de Servicio a la Industria Acuícola y Pesca de Natales A.G.(APSIA), Pablo Ampuero, quien en conversación con Medios AQUA enfatiza que el crecimiento económico y social de Natales requiere más que voluntad: necesita decisión, destrabe regulatorio y visión de largo plazo. “Natales es la capital del salmón, es la capital del turismo, pero aún falta mucho desarrollo. Y solamente estoy tocando un tema de infraestructura, pero también hay otros temas vocacionales de los que también carecemos: No hay carreras técnicas ligadas a la industria, no hay un colegio técnico ligado a esto”.
Oportunidad para el turismo y la industria
Uno de los proyectos que más preocupa al gremio es la ampliación del aeropuerto de Natales. Según Ampuero, aunque existen estudios y diseños aprobados, el avance ha sido lento pese a la necesidad evidente.
“El aeropuerto local está colapsado absolutamente. Se juntan dos vuelos y no hay espacio para las personas en la sala de embarque, además no hay dónde estacionar. Entonces creo que en el fondo Natales ya tiene absolutamente las condiciones de ser un aeropuerto mucho más grande”.
El ejecutivo recuerda que el impulso del tráfico aéreo permanente surgió desde la propia industria salmonicultora, que comenzó a mover carga durante la pandemia para habilitar vuelos fuera de temporada turística. Pero hoy, con un flujo anual y con proyecciones de crecimiento poblacional, la infraestructura se ha quedado corta. Una ampliación —explica— permitiría mayor operación logística, aumento de visitantes, más vuelos directos y un tránsito más eficiente para la actividad productiva.
Otra inversión estratégica es el puerto promovido por Compas Marin en Punta Cuervo, un proyecto con permisos avanzados, pero sin ejecución material. Para Ampuero, la falta de movimiento administrativo está frenando una infraestructura clave, tanto para la industria, como para el comercio local.
“Este puerto tendría ciertas características que le permitirían atender cualquier tipo de nave de las que llegan a Natales, y en su operación, al tener más funciones, se complementaría con el que hoy día tiene Patagonia Sur”, comentó el ejecutivo, agregando que “más allá de hablar de la cantidad de gente que trabajaría no solamente en la construcción, sino que también en la operación del puerto, también significa un plus importante para el desarrollo”.
La descongestión urbana —destaca— es uno de los beneficios más inmediatos. Hoy el movimiento de camiones y embarcaciones se concentra en la costanera, generando tensión en la convivencia ciudad-industria. Un segundo terminal permitiría diversificar accesos, reducir tránsito y estimular empleabilidad local.
La tercera iniciativa —y quizá la más simbólica para la relación turismo-productivo— es el proyecto de marina, diseñado hace una década, pero detenido por falta de reactivación política. Para APSIA, su materialización transformaría el borde costero e ingresaría a Natales en un circuito internacional hoy monopolizado por Ushuaia.
“El que Natales tenga una marina, significa también que abrimos un polo a un turismo de nicho que no está explotado en ninguna parte del sur de Chile. Podríamos tener cafeterías cercanas, mercados municipales, hermoseamiento de la costanera sur y trabajo para quienes mantienen embarcaciones, como mecánicos, electromecánicos, mantención, electrónica. Todo aumenta sus posibilidades laborales”.
La asociatividad —afirma— existe: autoridades locales estarían abiertas a reactivar el proyecto. Falta decisión institucional y tramitación.
Avanzar, no paralizar
Para Pablo Ampuero, el nudo central no es la falta de ideas ni de interés privado. Es el tiempo que toma materializar y destrabar permisos administrativos. Su mensaje es directo:
“El llamado es que se tomen las cartas como corresponden y que permitamos el desarrollo integral que Natales hoy día necesita para salir un poco de la caída económica que ha tenido en los últimos cuatro años”, expresó el ejecutivo.
Natales —dice— tiene todo para crecer: industria consolidada, atractivo turístico mundial y proyectos listos para despegar. Lo que falta, asegura, es mover lo que está detenido.
Fotografía: B2B Media Group

