Revista Aqua Nº239

septiembre de 2020

Acuicultura chilena: Notables avances en la producción de nuevos peces

Luego de años de trabajo y esfuerzo, los intentos por cultivar seriola, congrio y corvina en Chile están dando buenos resultados. Se cree que la producción de estas especies ayudará a consolidar la acuicultura en el norte del país, con un positivo impacto económico y social en las zonas donde estas iniciativas se ejecutan.

Hasta hace unos años, la diversificación acuícola en Chile era algo así como un sueño. Se conocían varios proyectos que estaban en la carrera por avanzar hacia un nuevo cultivo comercial, pero aún faltaba cerrar varias brechas para una real consolidación. Algunos tuvieron retrasos, otros quedaron en el camino. Lo cierto es que en la actualidad hay al menos tres tipos de peces que cuyas tecnologías de cultivo han tenido progresos relevantes: la seriola, el congrio y la corvina.

Estos tres proyectos tienen un denominador común: se desarrollan en la zona norte del país, un espacio donde el avance de la acuicultura ha sido bastante menos intenso que en el sur. Aquí, tradicionalmente, se han cultivado especies como el ostión del norte y el abalón, los cuales han pasado por altos y bajos los últimos años. No obstante, los últimos años se ha generado un gran interés y expectación por el impacto que podría tener la producción de peces, sobre todo si se trata de especies de gran atractivo gastronómico y comercial.

Seriola: Comenzando el escalamiento comercial

En la región de Atacama, hace alrededor de 15 años, la familia Elton –a la que se sumó más tarde la familia Lacámara– comenzó a trabajar en la producción de seriola (Seriola lalandi), creando para ello la empresa Acuícola del Norte (Acuinor). De acuerdo con el gerente general de la compañía, Daniel Elton Heavey, el inicio de esta empresa fue a punta de empeño. En una concesión temporal lograron reunir los peces que serían los reproductores, construyendo más tarde un hatchery donde comenzaron los intentos de producción en cautiverio.

Con el apoyo de fondos concursables, principalmente, de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), los últimos años han sido de arduo trabajo para Acuinor, consiguiendo –a través del Programa para la Diversificación Acuícola de Chile (PDACH) y más tarde bajo un Programa Tecnológico Estratégico (PTEC)– importantes avances.

“Los principales logros obtenidos por Acuinor tienen que ver con la obtención de un stock de reproductores manejados genéticamente; producción de larvas y juveniles de alta calidad de manera estable, continua y con altas tasas de sobrevivencia; una engorda en tierra con una producción de 30 toneladas; y dos áreas de negocio generadas relacionadas con la exportación de peces vivos o juveniles y, además, venta de producto terminado”, cuenta Daniel Elton.

En cuanto al ciclo completo de la especie, Acuinor lo ha concluido satisfactoriamente, mediante un desarrollo delicado de cada una de las fases productivas: reproducción, destete, pre-engorda y engorda, bajo un modelo de producción continua y estable que le ha permitido a la firma estar en el mercado todas las semanas del año. “Gracias a esto, precisamente, es que estamos en proceso de escalamiento comercial y en plena construcción de una engorda de 200 toneladas en tierra”, agrega el ejecutivo.

En efecto, la empresa está trabajando en una nueva unidad de engorda en tierra –bajo sistema de recirculación de aguas (RAS)– ubicada en el mismo lugar donde ya tienen el hatchery y nursery, a 20 km de Caldera, muy próximos al mar y en pleno desierto. Se espera que pronto concluya la construcción de esta instalación. Sin embargo, ya se han sembrado los primeros batch que alimentarán este nuevo módulo. De esa forma, desde la compañía destacan que se está iniciando la operación del primer centro de cultivo de engorda en tierra para el ciclo completo de este pez a una talla de cosecha de peso promedio de 5 Kg.

¿Por qué recirculación? Conforme con lo explicado desde Acuinor, luego de algunas experiencias se determinó que el cultivo de la especie en balsas jaulas en el norte de Chile no es una alternativa de producción económicamente viable bajo las condiciones actuales. Por eso, se prefirió los sistemas RAS que tienen varias ventajas, en ellas, “permiten reducir el volumen de aguas residuales a tratar, estabilizar la producción, hacer un óptimo uso de las instalaciones, no generar peaks productivos estabilizando las demandas y emisiones de la biomasa al establecer una producción continua a lo largo del año, incrementar el índice de conversión de los alimentos, mejorar la sustentabilidad y lograr un mayor control sobre posibles enfermedades y variables externas adversas”, tal como expresa Daniel Elton.

En cuanto a proyecciones, Acuinor espera continuar con sus dos áreas de negocio tanto en términos de producción de huevos/larvas o juveniles de seriola para abastecer a otros engordadores, como en términos de producción de carne de pescado para exportar y abastecer al mercado nacional. Para el año 2021, esperan producir alrededor de 100 a 130 toneladas con la nueva unidad de engorda ya en operación y para el 2022 se estima producir 200 toneladas. En lo que sigue, el diseño de esta unidad modular permitirá ir escalando y construyendo nuevos módulos que permitan aumentar aún más la producción.

Las cosechas como producto terminado serán comercializadas, principalmente, en Estados Unidos, una parte en Europa y se planea destinar también un porcentaje al mercado brasileño. Además, a la compañía le interesa destinar parte de la producción al mercado nacional.

Congrio: Evaluando modelos de negocio

Colorado Chile, con asiento en la región de Coquimbo, es otra compañía que lleva un buen par de años trabajando en diversificación acuícola, concentrada en primera instancia en la producción de congrio colorado (Genypterus chilensis), y traspasando más tarde sus conocimientos al congrio dorado (Genypterus blacodes). La firma partió en 2006, con capitales propios, adjudicándose en 2012 y 2016 financiamiento de programas de Corfo destinados a aumentar la cartera de cultivos acuícolas.

A través del PTEC de congrio colorado y dorado, la firma ha estado trabajando los últimos tres años en acortar las brechas de conocimiento para establecer una estrategia comercial de cultivo de estas especies. Durante este periodo, se logró levantar un centro preindustrial con tecnología e ingeniería para el cultivo de congrio. Además, se ha avanzado en la búsqueda de inversionistas y en el acercamiento con eventuales distribuidores y comercializadores en Chile y el extranjero.

En forma paralela, la firma ha estado trabajando en la engorda de la especie en plataformas abaloneras, obteniendo hace unos meses una cosecha masiva de 2.800 peces de entre 500 gr y 950 gr (2 toneladas aproximadamente), las que fueron procesadas y congeladas en una planta de proceso en Caleta San Pedro, en La Serena.

Además, se ha estado trabajando junto con la pesca artesanal de Caleta Las Concha y Caleta San Pedro en la región de Coquimbo –con apoyo de Minera Los Pelambres– en la transferencia tecnológica de conocimientos para el repoblamiento de la especie en Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (Amerbs), así como para la engorda de la especie en tierra. Dentro de este contexto, en abril de 2020 se liberaron los primeros 3.000 juveniles de congrio, con el fin de poner a prueba los protocolos desde el traslado de las jaulas con los ejemplares, hasta su liberación.

En una entrevista con AQUA, el gerente general de Colorado Chile, Piero Magnolfi, comentó que “esta primera liberación es el futuro de nuevas experiencia con fines de repoblamiento que tenemos planeadas en el portafolio de actividades que estaremos ejecutando con la pesca artesanal. De esa liberación, 700 de los 3.000 ejemplares fueron marcados, lo que es un avance en sí mismo, ya que se pudo extraer mucha información y aprendizaje sobre el manejo que requieren los peces previo a su liberación y el trabajo en equipo con los pescadores artesanales”.

De acuerdo con lo informado desde la compañía, la pandemia del Covid-19 ha dificultado realizar un buen monitoreo de estas actividades. Sin embargo, la empresa ha estado impulsando la implementación de los sistemas de engorda en tierra en las caletas participantes y reuniéndose con los pescadores para seguir avanzando en los planes de trabajo.

Según lo explicado en el último Summit Acuícola –organizado por Corfo– ya en la recta final de este desarrollo acuícola, Colorado Chile está manejando diversos modelos de negocio. Por un lado, la firma espera encontrar un inversionista externo para levantar la primera planta de cultivo de congrio en Chile y el mundo, con una proyección interna cercana a las 3.000 toneladas, sólo para abastecer el mercado interno. Aquí, la empresa ya cuenta con la tecnología de reproducción, producción y engorda, estando preparada para el escalamiento.

Además, se espera seguir trabajando en la transferencia de conocimientos respecto del cultivo de congrio, con el fin de tener un impacto el entorno socioambiental mediante una colaboración asociativa entre las comunidades locales e industrias cuya actividad implica un uso intensivo del borde costero. Colorado Chile, junto con compartir conocimientos, podría realizar la venta de juveniles de 10 gr para engorda y repoblamiento a las comunidades interesadas.

Corvina: Consolidando la tecnología productiva

Fundación Chile fue la principal institución que ayudó a forjar la industria del salmón en el país, hace unas cuatro décadas. Los últimos años, esta entidad ha seguido trabajando para lograr dar paso a un nuevo cultivo comercial, siendo la corvina (Cilus gilberti) el recurso con el cual han obtenido satisfactorios resultados. El desarrollo de este cultivo se ha estado realizando en el Centro Acuícola Tongoy (CAT) y la Universidad Arturo Prat, en la región de Coquimbo y Tarapacá, respectivamente, y al igual que los otros proyectos, ha recibido financiamiento tanto del PDACH como del PTEC de Corfo.

De acuerdo con el director del Programa Corvina de Fundación Chile, Cristóbal Cobo, el proyecto se ha seguido desarrollando en Tongoy, donde a través del Subprograma de Producción de Alevines en Ambiente Controlado se realiza el cultivo de larvas y juveniles de corvina. Los juveniles (de máximo 10 g) son trasladados a una concesión marítima de la Universidad Arturo Prat en el sector Ballenera, al sur de Iquique (región de Tarapacá), centro en el cual se realiza la etapa de engorda en mar a través del Subprograma Engorda de Corvina en Balsa Jaula.

Actualmente, el Programa Corvina, en Tongoy, es capaz de producir sobre 150.000 juveniles por temporada para su crecimiento en sistemas de cultivo en mar y/o tierra. De hecho, la infraestructura existente allí permite realizar la engorda piloto de hasta 5 toneladas de la especie, utilizando tecnología de recirculación de aguas. A su vez, en Iquique, se cuenta hoy con dos balsas jaulas instaladas en mar, con una biomasa en crecimiento de 27 toneladas.

“El Programa Corvina ya está en condiciones de pasar de una etapa de validación de las tecnologías a una etapa de escalamiento. La tecnología de producción de juveniles se encuentra validada y el proceso de engorda en mar ha sido auspicioso, adaptándose a una serie de variables tanto técnicas como climáticas. Los objetivos de la etapa de escalamiento tienen que ver con validar, estandarizar y consolidar la tecnología productiva del proceso de engorda en el sistema de balsas jaulas emplazadas en el mar, mediante el mejoramiento de las técnicas de cultivo”, expresa el ejecutivo.

Cabe destacar que el Subprograma Engorda de Corvina en Balsa Jaula cuenta con cerca de 50.000 ejemplares en las dos jaulas que posee y durante enero se agregaron 13.000 juveniles de la especie. Para los próximos meses, en tanto, se contempla la siembra de 24.000 nuevos ejemplares. Se proyecta para este año una cosecha de 20 toneladas desde el cultivo en mar.

Respecto de la engorda en tierra, en 2019 se ingresaron 122.000 individuos juveniles al sistema RAS del Centro Acuícola Tongoy, con una biomasa actual en cultivo de 5 toneladas. A la fecha, se han cosechado cerca de 7,5 toneladas de corvina de origen 100% acuícola, provenientes principalmente, de este cultivo bajo tecnología de recirculación.

¿Cuáles son las proyecciones? Este año se iniciará en Tongoy la construcción de una nueva Unidad de Acondicionamiento de Reproductores (UAR2) que permitirá incorporar nuevos ejemplares provenientes de peces ya existentes en el cultivo y de captura silvestre; estos últimos proporcionarán nuevo material genético a la producción. “La materialización de esta nueva unidad se debe al aporte del socio estratégico que ha acompañado el Programa Corvina desde su comienzo, la Pesquera Friosur. Aquí, se podrá producir hasta 250.000 juveniles, con desfase en temporadas, impactando positivamente el ámbito económico y reduciendo el costo de producción por kg de corvina”, detalla Cristóbal Cobo.

En cuanto a la engorda en mar, el subprograma ha arrojado resultados positivos en la evolución de tamaño y peso de la especie, parámetros que permitirán diseñar una etapa de escalamiento para definir volúmenes de producción, la búsqueda de mercados nacionales y extranjeros, y atraer vínculos de inversión con empresas de la región de Tarapacá.

“La proyección comercial se iniciará en años posteriores, tras lograr la madurez tecnológica. Se estima iniciar con una engorda en mar de 500 toneladas. Para esto, se requerirá armar un nuevo entorno de proveedores que apoyen la actividad, aportando crecimiento de las regiones mediante el desarrollo de una acuicultura responsable, cuyo impacto final se verá en el aumento de empleos directos o indirectos en la zona”, cierra el ejecutivo.