Revista Aqua Nº239

septiembre de 2020

Chile: Apostando por el cultivo de moluscos y nuevas especies

En el país se está dando un fuerte impulso al cultivo de nuevas especies de moluscos y otros recursos marinos –como la almeja, piure y erizo– pues se espera, de esta forma, diversificar la actividad y ofrecer mejores oportunidades a través de una acuicultura de pequeña escala a los hombres y mujeres de mar.

Chile se ha convertido en un importante país acuícola. Figura como el segundo principal productor de salmónidos en el mundo. Asimismo, hoy se sitúa como el segundo productor mundial de mejillón (Mytilus chilensis) y el principal exportador de esta especie en todo el globo. Si bien estas actividades se desarrollan con éxito en la actualidad de manera industrial, en las regiones del sur, los últimos años se ha estado dando fuerte énfasis a la diversificación acuícola, por un lado de peces, y también en términos de moluscos, crustáceos y algas.

En el caso de los moluscos y algunos otros recursos bentónicos, los esfuerzos de diversificación han estado centrados, principalmente, en desarrollar herramientas que puedan ser aprovechadas por la pesca artesanal y pequeños emprendedores, buscando sentar las bases para ampliar en el país las actividades de acuicultura de pequeña escala (APE).

Hoy, el trabajo de consultoras, universidades y centros de investigación parece estar dando resultados, puesto que ya se cuenta con varias alternativas factibles o muy cerca de ser aplicadas en las caletas pesqueras del país. Ello será de gran ayudar para ampliar las actividades de la pesca artesanal.

Diversificando la acuicultura en el norte

En la región de Coquimbo, está el centro AquaPacífico –de Fundación Chile y la Universidad Católica del Norte–, el cual ha estado trabajando los últimos años en iniciativas que buscan ayudar a reactivar la industria del ostión del norte (Argopecten purpuratus), recurso que por muchos años ha sido clave en la macrozona norte de Chile –llegando a producirse más de 24.000 toneladas en 2004– pero que los últimos años comenzó a vivir problemas tanto de mercado como oceanográficos, cayendo fuertemente la producción.

Hoy, los pectinicultores están interesados en poder entrar al mercado asiático. Otros, están interesados en diversificar sus actividades y es aquí donde AquaPacífico ha estado cooperando. De acuerdo con lo informado por el jefe de Proyectos de la entidad, Alejandro Abarca, y el director de I+D Moluscos, Daniel Arriagada, “afortunadamente, se cuenta con varios recursos para diversificar la acuicultura en la zona norte”. Añaden que, “para escoger los potenciales recursos marinos y diversificar la matriz acuícola, hay que tener en consideración varios factores, como el estado de conocimiento del ciclo de vida, el nivel de desarrollo tecnológico para el cultivo y el valor comercial del producto”.

En términos de moluscos, lo que se quiere es aprovechar las características de cultivo suspendido de los ostiones. De ese modo, los recursos que podrían considerarse prioritarios para diversificar son: la ostra japonesa (Crassostrea gigas), la almeja (Ameghinomya antiqua) y el choro zapato (Choromytilus chorus).

En el caso de la ostra japonesa, su desarrollo tecnológico está disponible a nivel comercial. Existe oferta de semillas de hatchery y el esfuerzo se debe enfocar en la transferencia de tecnología de  engorda y modelos de comercialización. Se cree que esta especie podría ser bien aprovechada como una diversificación asociada a APE en todo Chile.

Respecto de la almeja, este es un recurso de alto interés comercial con mercado desarrollado a nivel internacional. Su tecnología se encuentra a nivel de escalamiento productivo.  Actualmente, el desarrollo de esta especie se está enfocando hacia los acuicultores del norte asociados al ostión.

Por último, el choro zapato  es un recurso de interés comercial con mercado desarrollado a nivel nacional-local y su tecnología también se encuentra a nivel productivo. Su desarrollo se enfoca, principalmente, en la transferencia de tecnología de engorda para acuicultores de pequeña escala en el norte y sur de Chile.

AquaPacífico ha puesto bastante atención en la almeja, pues la especie ha respondido muy bien a las condiciones de confinamiento y su principal atributo es el crecimiento en un ambiente sin sustrato, lo que permite utilizar sistemas de cultivo suspendidos en la columna de agua. De hecho, las pruebas de factibilidad de cultivo en la zona norte, que se iniciaron en el 2017, han demostrado que es una especie que puede crecer perfectamente en estas localidades.

“La implementación del cultivo de la almeja en el norte de Chile tiene una ventaja comparativa respecto de los mitilicultores en el sur, ya que la infraestructura necesaria para su cultivo es la misma que utilizan los pectinicultores, lo que facilita el proceso de adopción de la tecnología por parte de los ostioneros, transformándose en una especie con potencial para diversificar la acuicultura”, dice el director I+D moluscos de AquaPacífico, Daniel Arriagada.

La industria ostionera en este último tiempo ha manifestado un gran interés por cultivar la almeja con el objetivo de diversificarse. Sin embargo, la contingencia sanitaria-económica ha obligado a los acuicultores a postergar estas iniciativas, enfocándose en desarrollar estrategias que les permitan una reactivación de sus negocios a corto plazo.

“El desarrollo de la tecnología de cultivo de la almeja se encuentra a nivel de escalamiento comercial. A través de fondos públicos-privados, desde el 2012 se han ido formando capacidades humanas y tecnológicas que permiten tener un equipo multidisciplinario y de excelencia con la capacidad de lograr este escalamiento productivo y a futuro disponer de un paquete tecnológico del cultivo comercial y transferir a los cultivadores”, añade el investigador.

“Nuestras expectativas son producir masivamente semillas en ambiente controlado y engordar estas semillas en distintos centros de cultivo para ajustar los indicadores productivos a distintos tipos de ambientes. Finalmente, esperamos generar una biomasa lo suficientemente crítica para desarrollar un producto en formato de conservas tipo baby-clams que sea competitivo en el mercado. Cabe destacar que se trata de un formato que ya existe y tiene una demanda considerable, lo que facilita su acceso”, acota el profesional.

Oportunidades para Valparaíso y Los Ríos

La consultora Bitecma también ha estado trabajando desde hace años en diversificación acuícola, concentrándose en Caletas Ventanas y Horcón, en la región de Valparaíso, y Caleta Bonifacio y Río Colún, en la región de Los Ríos. La entidad ha ayudado a pescadores de estas caletas a evaluar el cultivo de choritos y, además, ha estado impulsando nuevos cultivos, por ejemplo, de piure (Pyura chilensis) en Horcón (región de Valparaíso) a través de captación natural, y en Chigualoco (región de Coquimbo) a través de captación natural para repoblamiento.

“La idea siempre ha sido poder llegar a cultivar especies que sean de fácil manipulación y nativas, que están presentes naturalmente en las áreas de manejo de las organizaciones y que ojalá se puedan mantener en fase de engorda en sistemas suspendidos, como es el caso de los bivalvos (mitílidos y ostras), el piure o algunas algas pardas”, dice el gerente general de Bitecma, Armando Rosson.

Bitecma ha trabajado con cultivos pilotos que se podrían clasificar más en el ámbito de la acuicultura experimental que en una actividad de acuicultura a nivel productivo. En general, se puede decir que las organizaciones han tratado de seguir adelante con los cultivos, “pero la rentabilidad de estos es una brecha para que sean sustentables como unidad de negocio”, expresa el consultor. En relación con esto, “la cantidad de la producción y los canales de comercialización que deberían tener las organizaciones es fundamental para hacer que la acuicultura de pequeña escala sea un negocio atractivo desde el punto de vista económico”, dice el consultor.

En este contexto, “la innovación y la tecnología tienen un rol fundamental que cumplir para ampliar y sofisticar las metodologías de cultivo de pequeña escala y también mejorar la oferta con productos y procesos generados bajo criterios de sustentabilidad, que cumplan con altos estándares de protección ambiental, sanitaria y laboral”, expresa el ejecutivo.

Impulsando la producción de erizo

En el sur de Chile se está desarrollando –entre 2017 y con plazo a 2022– el Programa Tecnológico “Producción de Semilla y Repoblamiento de Erizo Rojo y Loco para Potenciar la Diversificación de la Acuicultura Nacional”, financiado por Corfo, cuya institución beneficiaria es la Universidad Arturo Prat, participando como co-ejecutores las universidades de Antofagasta, Los Lagos, Santo Tomás, San Sebastián y de Magallanes. Como empresas asociadas figuran Minera Los Pelambres y Chile Seafoods. Los beneficiarios directos son los pescadores artesanales de la costa chilena, mientras que asociados a la iniciativa aparecen 15 sindicatos de la región de Los Lagos.

En la primera etapa del programa (2017-2019) se produjeron semillas de erizo rojo (Loxechinus albus) en sistema controlado en el centro ubicado en Metri (Puerto Montt) de la Universidad de Los Lagos (ULagos) y en el Centro Laredo de la Universidad de Magallanes (UMAG), en Punta Arenas. “La producción de alimento (microalgas) para cada fase se encuentra en estado de régimen y funciona a requerimientos de la unidad de producción de semillas. Además, se formuló y elaboró alimento inerte en pellets para adultos y juveniles. Para la repoblación inicial, se seleccionó en conjunto con los pescadores el área de Punta Chocoy, en el sector de Carelmapu, y el área de astillero, en el Canal de Chacao. Las comunidades de estos sectores fueron capacitadas en la repoblación de erizo”, expresa el director del Centro Capia de la Universidad Santo Tomás, Eduardo Bustos.

Además, se hicieron estudios de genética y patología, estableciéndose un banco de ADN de erizos provenientes del medio, para estudios de variabilidad e información sobre los agentes patógenos de los erizos en general. Asimismo, se generó un monitoreo sanitario permanente en los hatchery de cultivo y una plataforma on line que los interconecta. En optimización de producto, el objetivo central fue pigmentar la gónada de acuerdo con el color requerido por el mercado.

En términos de transferencia, se caracterizaron organizaciones y pescadores en tres zonas de la región de Los Lagos, en Carelmapu, Queilen y Quellón, y se capacitó a organizaciones de pescadores del sector de Carelmapu por medio de talleres y material didáctico, entre otros. Sobre esta base, se seleccionaron los sindicatos más aptos para abordar la repoblación. En generación de capital humano, en tanto, se capacitó a docentes de colegios técnico-profesionales.

Según lo informado, el programa ELO debe terminar el 2022 y su impacto, además de demostrar que la repoblación de organismos bentónicos es factible con semillas provenientes de hatchery, tiene que ver con que también constituye una herramienta de sustentabilidad de las pesquerías bentónicas. “El programa ha trabajado, con las empresas asociadas y los pescadores, un modelo con dos líneas estratégicas: la repoblación con semillas y el manejo pesquero que incremente el rendimiento de la gónada”, cuenta Eduardo Bustos. Añade que la idea es que el modelo de negocios permita dar sustentabilidad a la industria del erizo, en términos de stock y calidad del recurso.

Creando capacidades en el sur

En Fundación Chinquihue, ubicada en Puerto Montt, también han estado realizando esfuerzos para impulsar la APE. “Tenemos experiencia para producir en hatchery y, por tanto, para transferir a pequeña acuicultura la producción de ostra del Pacífico o japonesa, ostión del norte, abalón rojo y verde. También tenemos experiencia para apoyar cultivos de ostra chilena. Hemos producido a escala piloto juveniles de almeja, y también huiro o sargazo, pero podemos enfrentar cultivos promisorios de recursos como la chicoria de mar”, relata la bióloga marina y encargada del Hatchery de Fundación Chinquihue, Viviana Videla.

Consultada sobre las principales complicaciones para dar paso a cultivos escalables, la profesional comenta que estas tienen que ver con “mantener en el tiempo los cultivos desde un punto de vista comercial, asociado a capacitar a los cultivadores en prácticas de manejo y cuidado permanentes de otras especies distintas al mejillón, referido a que las nuevas especies requieren de mayor cuidado y en algunos casos de mayor inversión, en cambio los mejillones los cuelgan y dejan sin mayores controles hasta la cosecha, al menos los cultivos más pequeños”.

En cuanto a moluscos que tienen potencial, la experta dice que, “claramente, sobresalen los moluscos filtradores, como la ostra del Pacífico y el ostión del norte, idealmente, cuando la semilla es producida en la región, porque está aclimatada a las condiciones ambientales y presenta menos mortalidad que cuando se trae del norte. Estos recursos se pueden cultivar en volúmenes no mayores, siempre y cuando se promueva el mercado nacional en fresco y se acceda a vender a restaurantes, hoteles, ferias, de manera más directa, por el mismo cultivador”, sostiene.

Para Viviana Videla, un mayor desarrollo de la acuicultura de pequeña escala en Chile es totalmente posible. De hecho, existen muchos ejemplos de pescadores reconvertidos a acuicultores, sobre todos en las actividades de captación de semillas de mejillón. “Además, existen programas de diversificación para los pescadores y, por lo tanto, esto facilitaría este cambio”, concluye.