En Chile: Cambios para un mayor control de las capturas ilegales

En Chile: Cambios para un mayor control de las capturas ilegales

Desde el segundo semestre de 2019, Sernapesca comenzó sus labores de certificación de desembarques, en un principio, en la zona sur austral del país. Se espera que estas acciones, que se extenderán por todo el territorio, logren frenar las capturas irregulares.

La pesca ilegal sigue siendo uno de los principales problemas que afecta a la pesca industrial y artesanal en Chile y, por cierto, en el mundo. Según datos del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), las últimas estimaciones indican que este tipo de extracción alcanza a unas 324.000 toneladas anuales en el país, generando nada menos que US$397 millones en términos de comercialización fraudulenta y contrabando.

Una de las especies más afectadas es la merluza común (Merluccius gayi gayi). Tan grave es la situación que se estima que solo uno de cada cuatro ejemplares que llega al comercio cuenta con Acreditación de Origen Legal (AOL). Esto perjudica a quienes capturan la especie ajustados al marco normativo, puesto que la captura no regulada se vende más barata, empujando los precios a la baja. A modo de ejemplo, si un 1 kg de merluza legal se vende en alrededor de $1.000, 1 kg de merluza ilegal se ofrece a unos $300 o $500. Además, con este fenómeno, se producen importantes pérdidas para el fisco puesto que, según datos de Sernapesca, se genera una evasión tributaria asociada al IVA (que bordear el 19%) de unos US$76 millones anuales.

En el sur de Chile, también se está dando una situación compleja con la merluza austral (Merluccius australis). Aquí, los pescadores artesanales de la flota menor de la región de Los Lagos han denunciado acciones de pesca ilegal que estarían realizando embarcaciones que capturan grandes cantidades de la especie en áreas de difícil fiscalización utilizando redes de enmalle, siendo que aquí el arte de pesca permitido es el espinel. “Esto provoca daño porque son muchas las embarcaciones de mayor eslora que están efectuando estos ilícitos. Entre el Estuario de Reloncaví y el Golfo de Ancud, está todo cercado con estas redes, afectando, principalmente, a la gente de Ayacara”, sostiene el presidente de la Asociación de Pescadores Artesanales Demersales y Ramas Similares de la Zona Sur Austral, Juan García.

¿Qué ocurre con esta pesca? En el caso de la merluza común ilegal, se cree que la mayor parte va a parar al Terminal Pesquero Metropolitano, en Santiago (región Metropolitana), donde se estima que se comercializan alrededor de US$ 10 millones al año por este concepto. En el caso de la merluza austral, se dice que llega directo a las ferias y mercados de la región de Los Lagos, sin pasar por plantas de proceso (se entrega entera), y muchas veces con los correspondientes certificados de AOL, puesto que algunos pescadores, que están siendo perjudicados también por los ataques del lobo de mar, terminarían vendiendo sus cuotas para poder subsistir. De esa manera, se lograría “blanquear” estas capturas irregulares; todo un círculo vicioso.

“La pesca ilegal es la principal amenaza que tenemos contra la sostenibilidad de los recursos pesqueros y afecta tanto al sector industrial como artesanal. Este delito ambiental supera las cuotas recomendadas y atenta contra la sustentabilidad de los recursos. Además, perjudica a los actores que actúan de manera legal, haciendo más vulnerables a las comunidades costeras al poner en riesgo su principal sustento económico”, manifiesta el presidente de la Sociedad Nacional de Pesca (Sonapesca F.G.), Osciel Velázquez. Juan García, en tanto, destaca que las capturas ilegales “atentan contra todo el trabajo que intentamos realizar. Perjudica a quienes nos esforzamos por agregar valor a los productos, por disminuir los intermediarios y por vender de otra forma”.

Ley de Modernización

Las autoridades sectoriales están conscientes de estas situaciones y de los perjuicios que provoca la pesca ilegal. Es por eso que en los últimos años se ha estado trabajando fuertemente para realizar los cambios legales necesarios para fortalecer las capacidades de fiscalización del Sernapesca, que es el ente encargado de dicha tarea. Es así como en febrero de 2019, y luego de tres años de tramitación, se promulgó la Ley de Modernización del Servicio y que se espera marque un cambio importante en el control de la captura y comercialización de recursos pesqueros.

Esta ley tiene como principal objetivo fortalecer las facultades y herramientas del Sernapesca para el control de la pesca ilegal, estableciendo nuevas obligaciones para los agentes pesqueros, así como nuevas figuras infraccionales para sancionar conductas que atenten contra la sustentabilidad de los recursos, especialmente en las denominadas “etapas de post captura”, es decir, procesamiento, elaboración, almacenamiento y comercialización.

De igual forma, la normativa contempla que Sernapesca asuma la certificación de los desembarques pesqueros a contar del segundo semestre de este año. Bajo este contexto, desde el 1 de agosto se comenzó la certificación en la zona sur austral, entre las regiones de Los Ríos hasta Magallanes y, posteriormente, se implementará esta labor en la zona norte, completando a contar de enero de 2020 la zona central. “El proceso de certificación nos obliga a estar en terreno en cada uno de los desembarques industriales y artesanales. Para eso se contempla aumentar la dotación del personal en 253 funcionarios”, manifestaron desde Sernapesca. Además, la ley establece la categoría de delito para la comercialización de recursos en estado de sobreexplotación. Por tanto, cuando se detecte, por ejemplo, comercialización ilegal de merluza común, se debe avisar al Ministerio Público, para que la correspondiente Fiscalía le de tratamiento como delito.

En el caso de la región de Los Lagos, ya se están incorporando algunos cambios al amparo de la nueva ley. “Contamos con 41 funcionarios nuevos que ya están en nuestras oficinas iniciando sus actividades de certificación de desembarques. También vamos a reforzar los controles carreteros para detectar los traslados de recursos de origen ilegal”, cuenta el director regional de Sernapesca Los Lagos, Eduardo Aguilera.

Fiscalizando la merluza austral

Respecto de lo que está ocurriendo con la merluza austral, desde Sernapesca informaron que se está trabajando con la Autoridad Marítima en patrullajes a las zonas de pesca que estarían siendo afectadas. “Hemos reforzado los análisis de riesgos, pues se ha identificado que estas operaciones son diferentes a las normales, ya que los actores ilegales han mutado a trabajar de noche. Esto ha hecho necesario el trabajo conjunto con la Armada para realizar patrullajes que nos permitan controlar la presencia de las embarcaciones en las áreas de captura y verificar que estas cuenten con los artes de pesca autorizados y con cuota asignada a la pesquería”, comentaron.

Añadieron que estas acciones se complementan también con fiscalización satelital que se realiza desde el centro de monitoreo que mantiene la institución y que mediante sistema VMS permite seguir el track de embarcaciones tanto industriales como artesanales (de más de 18 metros de eslora). Asimismo, en la zona –así como en otros sitios del país– se realizan constantes controles carreteros que han resultado cruciales para detener la comercialización del producto.

Asegurar el financiamiento

Desde el mundo pesquero valoran los esfuerzos que se han estado realizando para acabar con la pesca ilegal. “Sin duda, la Ley de Modernización del Sernapesca es un gran aporte porque dota con mayores facultades al Servicio en su labor de fiscalización en toda la cadena de transporte, almacenamiento y venta. A cuatro meses de su promulgación, es difícil calificarla, pero esperamos que esta nueva herramienta sea eficiente en su objetivo y permita fortalecer el trabajo en terreno”, expresa Osciel Velázquez. Acota, eso sí, que es indispensable que anualmente se destine el financiamiento necesario para que se puedan cumplir a cabalidad todas nuevas acciones y funciones que han emergido del cuerpo legal.

Para Sonapesca también es relevante trabajar en la reducción del sobreesfuerzo pesquero que, de no eliminarse, no permitirá erradicar la pesca irregular. En ese sentido, “una buena alternativa sería extender la certificación de desembarques también para embarcaciones de menor tamaño, de manera obligatoria, así como también incorporar posicionamiento satelital para la pesca artesanal, entre otras medidas”, sostiene el representante de los industriales.

En la pesca artesanal también esperan que el nuevo proceso que está viviendo Sernapesca tenga resultados favorables. “Esperamos que se vean cambios”, dice Juan García. Añade que para solucionar el tema de la merluza austral, sería pertinente “que se persiga el uso de artes de pesca no permitidos. También proponemos que se designen, por ejemplo, cuatro o cinco puertos acreditados, con el fin de que todo el recurso pase por ahí y que lo que se desembarque en otros lados sea considerado ilegal”, acotó el dirigente.