Packaging (Foto: Editec)

Packaging: La obligación de ser sustentable

La industria de envases y embalajes en Chile está trabajando día a día para entregar productos más sustentables para la industria alimenticia.

En enero de 2015, la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados de Chile aprobó en particular el “Proyecto de ley que establece un marco para la gestión de residuos y responsabilidad extendida del productor”, mediante el cual los fabricantes de insumos –como aparatos electrónicos, diarios, periódicos, revistas, envases y embalajes, entre otros– deben hacerse cargo del reciclaje de sus productos, fomentando la creación de una cultura en esta materia.

Esta iniciativa, que ha sido muy discutida por los congresistas en los últimos meses, se encuentra pronta a pasar al Senado. Su objetivo es incorporar, a través de una política pública, la necesidad de contar con una gestión integral de residuos que abarque todas las etapas de un producto, desde que es elaborado hasta su eliminación.

El mencionado proyecto de ley no es más que el reflejo de un mundo en el cual día a día aumentan los consumidores suspicaces que exigen que las empresas se hagan responsables de ofrecer productos amigables con el medio ambiente. Reclaman, además, un compromiso económico y social demostrable en toda la cadena de producción, todo lo cual redunda en el concepto de “sustentabilidad”.

La industria de envases y embalajes ha tomado este mensaje. Así lo explica la gerente del Centro de Envases y Embalajes de Chile (Cenem) y del Círculo de Innovación de Packaging, Mariana Soto, quien comenta que “la industria siempre se ha preocupado de la sustentabilidad, donde ahora tiene mucho peso el tema del medio ambiente. Es parte de la agenda permanente de nuestra organización. De hecho, hablamos de ´innovación sustentable´, de modo que cada vez que alguien innova parte de la primicia de que ese modelo debe cumplir con estas características”.

Pero, ¿qué es un envase sustentable? De acuerdo con el académico de la Universidad Austral de Chile (UACh) e investigador principal de Grupo de Investigación de Envases Alimenticios (Invea), Ernesto Zumelzu, la principal característica es que sean amigables con el ambiente, es decir, que no sean grandes consumidores de materias primas, de agua, energía y que no generen polulantes en su fabricación. Además, posterior a su uso, la idea es que se puedan reciclar. “Lo principal es que su ciclo de vida no dañen la naturaleza”, acota el profesional.

Dada la importancia que está tomando el asunto, la industria de envases y embalajes está trabajando en la elaboración de un Acuerdo de Producción Limpia, mediante el cual “se busca definir indicadores para nuestro sector desde el punto de vista de la sustentabilidad”, informa Mariana Soto. Aquí se medirá la huella de carbono, eficiencia energética, gestión de residuos y tasa de siniestrabilidad, entre otros tópicos.

Avances para productos del mar

La industria acuícola-pesquera nacional es una gran consumidora de envases y embalajes. Basta recordar que el sector exportó –incluyendo salmones, mejillones y otros productos del mar– unas 1.340.768 toneladas por más de US$6.000 millones en 2014. Además, estos envíos van a mercados exigentes como Estados Unidos, Europa y Japón, de modo que los productores están siempre atentos a usar empaques que les permitan una cadena de producción sustentable.

En este sector lo más relevante es que el producto llegue a destino en óptimas condiciones para su consumo, “desafío no menor cuando se trata de alimentos que se descomponen rápidamente”, según Mariana Soto. Esto ha complicado la aplicación del concepto de sustentabilidad, especialmente en el embalaje del pescado fresco ya que, si se trata de asegurar la cadena de frío, la mejor opción en es el poliestireno expandido, que tiene una tasa de reciclaje muy baja. No obstante, la industria estaría desarrollando otros sustratos que pudiesen reemplazar al “plumavit”. También se usa mucho el cartón corrugado, sobre todo en envíos de productos congelados.

Pensando en envases directos, lo más común en los productos del mar que tienen algún proceso es el envasado al vacío, así como las latas de conservas. “Ambos se han ido modificando. Se les ha bajado los gramajes, se han mejorando las barreras (considerando aspectos como oxígeno, luz y agua) y se han optimizado los barnices interiores en el caso de conservas. También ha mejorado la funcionalidad, buscando siempre la mejor performance”, comenta la gerente del Cenem.

Respecto de las posibilidades de reciclaje, todos estos materiales, con excepción del poliestireno expandido, tienen amplias facilidades para ello. Las latas y el cartón, por ejemplo, se reciclan en un 100%. De hecho, es posible, si se realizan las gestiones pertinentes y el material está certificado, que este último entre en el ciclo de reciclaje de los países de destino. Los plásticos también se pueden reutilizar pero no se pueden volver a integrar al mismo proceso del cual provienen. “Se pueden transformar en otro producto. La industria pesquera usa mucho el plástico flexible, el que se transforma en bolsas de basura. En general, todo tiene salida”, afirma Mariana Soto.

Añade que en el caso de los plásticos es muy importante la cultura y hábitos que tenga el consumidor, ya que es este el que se encarga de la disposición final de la envoltura. “Ojalá la dueña de casa se pueda preocupar de que este material pueda ingresar a un sistema de gestión de residuos”, sostiene la ejecutiva.

A su vez, el académico de la Universidad Adolfo Ibáñez y de la Universidad Santa María, Alberto Ramírez, considera que es de vital relevancia crear mayor conciencia en el sentido de que no sea solo un industrial o un sector el que cargue con el peso de convencer a las consumidores de las bondades de los envases sustentables. “Este es un tema que abarca a toda la industria alimentaria y la sociedad, que enfrenta una disminución de los recursos no renovables y un aumento de los desechos no degradables”.

Fabricando envases sustentables

Edelpa es una empresa con amplia experiencia en envases flexibles en Chile y que, por supuesto, atiende a la industria acuícola y pesquera. “Estamos trabajando para minimizar el impacto de la cadena como un todo, pensando en el ciclo de vida del producto. Por ejemplo, el 80% de las bolsas son impresas y para ello se ocupan tintas de base solvente. Nuestra empresa realizó una inversión de unos US$8 millones para recuperar el solvente. Esto significa minimizar la contaminación en nuestra atmosfera y reutilizar nuevamente este elemento”, cuenta el subgerente de Desarrollo, Claudio González.

El ejecutivo añade que “con respecto a films tapa y fondo, hoy tenemos un porcentaje de merma en la industria de menos del 2% en el proceso de envasado de salmones, lo que muestra una reducción importante del desperdicio. Además, tanto en las tapas como en los fondos ocupamos estructuras de siete capas, con resinas que son reciclables y que se pueden trasformar o ser usadas como insumos en otros productos o procesos industriales”.

Explorar nuevas posibilidades

El representante de Edelpa destaca que uno de los principales desafíos a futuro está en alargar la vida útil del producto, “manteniendo las propiedades de frescura, tales como el olor, textura, color y el sabor, poniendo énfasis en mantener el contenido proteico y vitamínico del alimento original. Esto permitiría abastecer mercados con un mínimo mermas y desperdicios”.

Alberto Ramírez comenta que también se podría analizar cómo envases sustentables que hoy no son muy utilizados puedan avanzar gracias a desarrollos innovativos. “Un ejemplo es el cartón, renovable y biodegradable, pero que sus características de aislación térmica y permeabilidad no lo hacen hoy competitivo frente al poliestireno. Si esto se mejora, su mayor uso sería inmediato. También se podrían buscar materiales de fibras naturales o nuevos desarrollos a base del ácido poliláctico (PLA) o poliésteres bacterianos (PHA), que hoy tienen algunas restricciones de precio”, explica el investigador.

Mariana Soto destaca que “la industria tiene toda la capacidad y soporte técnico para buscar las mejores alternativas, solo tiene que hacer saber sus demandas. Es importante que se acerque al sector de envases y embalajes que, más que proveedores, son parte de la cadena de valor del cliente. Cenem es un punto de encuentro donde canalizamos estos requerimientos”.