Salmón escocés necesita respaldo político para sostener su crecimiento global

Los productores se ven presionados por la competencia de países como Noruega y Chile en mercados clave como Francia, y por una burocracia interna que frena la inversión y el crecimiento sostenible.

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El salmón escocés, reconocido internacionalmente por su calidad premium, continúa siendo el pescado favorito del Reino Unido y una de las exportaciones alimentarias más importantes del país. Sin embargo, su éxito no está garantizado y depende cada vez más del respaldo político, tanto en Escocia como en el resto del Reino Unido.

Las últimas cifras del comercio minorista confirman su liderazgo: con un valor de 1.500 millones de libras (US$1.995 millones) anuales en ventas nacionales, el salmón representa casi un tercio de todo el pescado consumido en el Reino Unido.

Pero el impacto del sector acuícola escocés va más allá de los supermercados. Es una historia de éxito económico que sustenta más de 12.000 empleos en Escocia y que merece atención prioritaria por parte de los responsables políticos en Edimburgo y Londres.

Presiones internas y desafíos internacionales

Mientras el primer ministro John Swinney se prepara para presentar su Programa de Gobierno, los productores de salmón escocés estuvieron en Barcelona, participando en la feria comercial Seafood Expo Global, el mayor evento internacional del sector de productos del mar. Allí, defendieron la reputación de Escocia como proveedor de salmón de alta calidad.

A pesar del crecimiento de la demanda –con exportaciones que aumentaron un 45% en 2024 hasta alcanzar los 844 millones de libras (US$1.123 millones) –, la industria enfrenta amenazas externas como la posibilidad de un arancel del 10% en Estados Unidos bajo una nueva administración Trump. Este país es actualmente el segundo mayor mercado para el salmón escocés, con un valor de 225 millones de libras (US$299 millones).

Al mismo tiempo, los productores se ven presionados por la competencia de países como Noruega y Chile en mercados clave como Francia, y por una burocracia interna que frena la inversión y el crecimiento sostenible.

Llamado a la acción: regulación eficiente y apoyo real

El sector reclama una reforma urgente del sistema regulador. En 2022, una revisión independiente liderada por el profesor Russel Griggs recomendó establecer una ventanilla única para los permisos de acuicultura, propuesta que aún no se ha implementado. Desde 2020, se han incumplido 60 plazos legales, lo que representa un claro estancamiento administrativo.

«La industria no pide menos regulación, sino una regulación mejor», subrayan los representantes del sector, quienes también reclaman mayor flexibilidad en los arriendos del lecho marino gestionados por Crown Estate Scotland, así como una reinversión más transparente de los ingresos en las comunidades locales.

Oportunidades y cooperación internacional

El Reino Unido ha promovido con éxito la «Marca Escocia» a través de sus embajadas y centros comerciales, fortaleciendo la imagen del salmón escocés en más de 50 países. En Asia, la demanda creció más del 60% el último año, con China y Taiwán liderando las importaciones.

Sin embargo, el éxito exterior debe ir acompañado de soluciones prácticas en el ámbito doméstico. La implementación de certificados sanitarios digitales para exportaciones a la UE es una medida clave para reducir la burocracia y acelerar la llegada del salmón fresco a los mercados internacionales.

Además, las propuestas para reformar el sistema de planificación en Inglaterra podrían servir de modelo para modernizar los procesos en Escocia.

Fotografía: Archivo Salmon Scotland.

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