La relación entre conservación marina y pesca artesanal fue el eje central de un seminario organizado por Oceana Chile en la Universidad de Concepción, instancia que reunió a representantes de la academia, organizaciones ambientales y actores del sector pesquero para abordar los desafíos asociados a las áreas costeras marinas protegidas en la comuna de Hualpén.
En la actividad, el presidente de Ferepa Biobío, Cristian Arancibia, enfatizó la necesidad de avanzar hacia modelos de gobernanza que integren la realidad territorial y el rol histórico de las comunidades costeras.
“No hay conservación posible si no hay justicia territorial. Y no hay justicia territorial si quienes han sostenido históricamente el borde costero queda fuera de las decisiones. Por eso, el desafío que tenemos hoy es construir un modelo de gobernanza que reconozca la realidad del territorio. Que entienda que la biodiversidad y la cultura no son dimensiones separadas. Y que asuma que proteger también es permitir que las comunidades sigan existiendo”, señaló.
Desde el ámbito académico, el vicedecano de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Iván Hinojosa, presentó resultados de investigaciones basadas en buceo científico y revisión bibliográfica, que evidencian una alta biodiversidad en la zona.
Entre los hallazgos, destacó la presencia de extensas praderas de macroalgas que sirven de hábitat para múltiples especies, así como la detección de especies clave como el cangrejo “changay” en altas abundancias y un coral rojo de aguas frías que alberga una importante diversidad biológica.
El académico explicó que esta riqueza contribuye directamente a la productividad en fondos de hasta 100 metros de profundidad, donde recursos como la jaiba son fundamentales para la actividad pesquera local. En ese contexto, subrayó la necesidad de integrar la pesca en los modelos de conservación.
“No se trata de prohibir, sino de generar mecanismos de sostenibilidad que permitan compatibilizar la protección de la biodiversidad con el desarrollo económico de las comunidades”, afirmó.
Por su parte, la subdirectora ejecutiva de Oceana Chile, Tania Raynen, destacó la relevancia del cañón submarino del Biobío en la productividad del ecosistema marino regional.
“Pese a la alta presión pesquera, la península de Hualpén sigue mostrando altos niveles de producción, lo que confirma el rol clave de este cañón submarino. La ciencia hoy demuestra que es un elemento central para la riqueza de especies en la zona”, indicó.
Raynen explicó que el estudio integró disciplinas como oceanografía, biología marina y el análisis de aves y mamíferos marinos, evidenciando que el cañón submarino está directamente relacionado con la presencia de diversas especies, incluidas rutas de tránsito de ballenas.
“Este ecosistema no solo sustenta la pesca artesanal, sino también a aves y mamíferos marinos. Por eso, es fundamental considerarlo en cualquier estrategia de protección marina”, agregó.
Desde la perspectiva del sector pesquero artesanal, Arancibia planteó la necesidad de que esta actividad sea reconocida como un componente esencial dentro del Área de Conservación de Múltiples Usos (ACMU) de la península de Hualpén, no solo como una actividad permitida, sino como objeto de protección.
En esa línea, sostuvo que la pesca artesanal constituye una actividad sustentable, con prácticas selectivas y un profundo conocimiento ecológico local, lo que la posiciona como un aliado de la conservación. Sin embargo, advirtió que las políticas actuales tienden a priorizar el componente ambiental por sobre el social, generando tensiones al excluir a las comunidades.
Finalmente, propuso avanzar en la integración formal del sector mediante el reconocimiento de zonas de uso tradicional, la valorización de las caletas como espacios socioeconómicos y culturales, la implementación de esquemas de co-manejo con participación vinculante y sistemas de monitoreo que combinen conocimiento científico y local.
Fotografía: Ferepa Biobío