A contar de la medianoche del 10 de marzo comenzó la temporada extractiva de sardina común y anchoveta en las regiones de Ñuble y Biobío, marcando el inicio de una importante actividad para la pesca artesanal y el sector pesquero del sur de Chile.
Durante los primeros diez días de la temporada, la captura estará reservada exclusivamente para embarcaciones menores o iguales a 15 metros de eslora. Una vez finalizado este período, podrá operar el resto de la flota artesanal de mayor tamaño autorizada para esta pesquería.
Con el inicio de la temporada, equipos de fiscalización del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) se desplegaron en los principales puntos de desembarque de la región del Biobío. Estos controles se concentran principalmente en los puertos de Talcahuano, Coronel, Lirquén y San Vicente, donde se realizan procesos de fiscalización y certificación de las descargas.
La directora regional de Sernapesca Biobío, Ana María Fernández, destacó que el aumento de las toneladas asignadas por la Ley de Fraccionamiento para sardina común y anchoveta tendrá efectos positivos para el sector.
“El aumento de las toneladas por Ley de Fraccionamiento para los recursos sardina común y anchoveta en la región del Biobío tiene efectos muy relevantes en la economía, principalmente para el sector artesanal, al significar un incremento en la actividad productiva y mayores ingresos para pescadoras y pescadores artesanales”, señaló.
La autoridad agregó que este escenario fortalece el desarrollo regional, ya que dinamiza servicios asociados como astilleros, abastecimiento de combustible, logística y comercio local.
Además, subrayó que la pesquería de pequeños pelágicos, como la sardina común y la anchoveta, es una de las más importantes del país.
“En Biobío se concentra una parte muy relevante de esta actividad, puesto que cerca de la mitad de los desembarques nacionales se realizan en los puertos de la zona”, explicó.
El incremento de las capturas también refuerza el rol fiscalizador de Sernapesca. Según Fernández, esta actividad requiere un sistema robusto de control, considerando que cerca de 400 embarcaciones artesanales participan durante más de cuatro meses de operación.
Las labores incluyen el control de cuotas asignadas, certificación de desembarque, trazabilidad de los recursos y fiscalización en zonas de pesca, trabajo que se realiza en coordinación con la Autoridad Marítima, con el objetivo de asegurar la sustentabilidad de los recursos sardina común y anchoveta.
Fotografías: Sernapesca.