Trabajadores Merluceros de la Pesca Industrial del Biobío se desmarcaron de la «Mesa de la Merluza», creada por el ministro de Economía, Nicolás Grau. El grupo no logró llegar a un acuerdo sobre la solicitud de retomar la pesca de jibia con barcos de arrastre, debido a la cesantía que el cierre de Siderúrgica Huachipato generará en la zona
Los trabajadores se reunieron con el ministro Nicolás Grau, quien decidió cerrar la «Mesa de la Merluza». Esta mesa fue instaurada con el propósito de reunir la mayor información posible sobre la especie y evaluar su incorporación en el sistema de licitaciones o subastas del Proyecto de Ley de Pesca presentado por el Gobierno.
Según la autoridad, el sistema de licitaciones busca atraer inversiones en innovación, tecnología y en el consumo de pescado, garantizando que las especies sean destinadas principalmente al consumo humano y que generen empleo.
En conversación con Medios AQUA, Sergio Vera González, presidente de Tripulantes y Ramos a Fines Región del Biobío, comentó que los avances en dicha mesa se limitaron a presentar propuestas para ser incluidas en el nuevo proyecto de ley.
Destacan que el personero de gobierno “se comprometió a incorporarlas y a formar parte de los Comités de Manejo; a reconocer a los trabajadores de la industria pesquera; y a crear un Fondo de Administración Pesquero Industrial (FAPI), entre otros”.
El dirigente advirtió que, “si se insiste con las licitaciones del 50% de las pesquerías, se perderán aproximadamente 2.000 puestos de trabajo directos y unos 5.500 indirectos, debido al cierre de empresas pesqueras como PacificBlu, Landes y FoodCorp Chile en la región del Biobío. Además, Vera señaló que el sistema de licitaciones o subastas no se aplica en ningún país pesquero del mundo para asignar cuotas anuales de pesca.
«Quedaron comprometidos a evaluar las situaciones y dar respuestas, pero no nos convencen. Estamos atentos para comenzar movilizaciones si no recibimos respuestas positivas a nuestras demandas, que se centran en mantener nuestros puestos de trabajo y las cuotas de pesca», añadió Sergio Vera.
Los trabajadores solicitaron reconsiderar la propuesta y presentaron argumentos sólidos para demostrar que la merluza común cumple con todos los requisitos para no ser sometida al sistema de subastas.
La merluza se destina en un 100% al consumo humano y tiene un alto valor agregado, siendo la pesquería con mayor innovación en sus productos, como la pesca fresca, merluza congelada, filetes, y productos procesados como hamburguesas y croquetas.
«Se trabaja con las mejores máquinas procesadoras disponibles, se utiliza tecnología de punta y redes altamente selectivas, y se encuentra disponible en supermercados, almacenes y ferias libres del país, además de tener un importante mercado internacional. Es parte de la alimentación escolar y genera miles de puestos de trabajo con contratos indefinidos y sueldos superiores a la media nacional», afirmó Vera.
El ministro se comprometió a evaluar la solicitud de los trabajadores y a dar una respuesta a la brevedad.
Jurel y jibia
Los dirigentes aprovecharon la oportunidad para destacar que el recurso jurel recibe un trato similar al de la merluza en la región del Biobío, destinando un 86% de la especie al consumo humano. La industria cuenta con maquinaria avanzada y proporciona miles de empleos, como lo constató el subsecretario de Pesca durante su visita a Orizon, una de las empresas pesqueras del Biobío.
En la misma instancia, los trabajadores solicitaron que el Gobierno autorice la captura de jibia con redes de arrastre de media agua para los barcos que estaban autorizados antes de la entrada en vigencia de la Ley de la Jibia, solo en la región del Biobío.
«Esto serviría para minimizar la cesantía generada por el cierre de Huachipato y demostrar el compromiso del Gobierno con el desarrollo y fortalecimiento de la industria en la región del Biobío», apuntó Sergio Vera.
Finalmente, los trabajadores de la pesca industrial sostienen que el ministro respondió que esta ley fue una moción parlamentaria y debe discutirse de la misma manera, y que las relaciones de confianza con las empresas no son las mismas que antes, tras la medida tomada por CAP, lo que hace dudar de si las empresas pesqueras volverán a contratar los 1.700 empleos que se dice se recuperarán.
Fotografía: Trabajadores Merluceros de la Pesca Industrial del Biobío.