Equidad de género: De la reflexión a la «refle-acción»

Este año conmemoramos un nuevo Día de la Mujer, el cual nace a partir de la tragedia de 120 mujeres que fallecieron protestando por la desigualdad de sus salarios. Mucho hemos avanzado desde ese entonces, pero aún nos quedan enormes desafíos.

Y es que abundan cifras y casos sobre mujeres que se sienten discriminadas en el trabajo, la brecha salarial entre hombres y mujeres y la baja representación de estas en directorios y posiciones de liderazgo.

Mirando este contexto, todos debemos generar desde el espacio que ocupamos condiciones que fomenten igualdad de oportunidades. En Natura tomamos el compromiso de tener un 50% de los cargos de liderazgo ocupados por mujeres al año 2020 (hoy en Chile es un 48%), pero sabemos que esto implica un cúmulo de acciones para construir este camino.

Desde una selección por competencias que fomente la igualdad de oportunidades de contratación, pasando por escuchar y entender las distintas etapas de la vida y necesidades de las mujeres que estamos en cargos de liderazgo para hacer un acompañamiento respetuoso pero desafiante. En políticas corporativas orientadas a la corresponsabilidad; un post natal para hombres en los primeros 40 días de vida de un hijo, beneficio de sala cuna para madres y padres hasta los tres años y la posibilidad de que padres y madres puedan estar con sus hijos en eventos especiales. O la comprensión sobre cuando una persona es víctima de violencia de género, grave problema social con alarmantes cifras y que impacta en el ámbito de las empresas, entendiendo que las personas no dejan de serlo por el hecho de ser trabajadores.

Es así como estamos en una etapa que hemos denominado de «refle-acción»; la acción acompañada de una reflexión profunda, la propuesta clara que busca ser un aporte a las tensiones sociales desde nuestro rol.

En Natura buscamos responder a la pregunta «¿Qué puede hacer una marca de belleza por el mundo?». Desde la equidad de género, creemos que en la medida que reflexionemos, nos comprometamos, pero también generemos planes de acción que respondan a los desafíos del contexto, podremos ir acortando las brechas.

Es hora de pasar de la reflexión, a la «refle-acción».