Parque Marino Cabo de Hornos y la pesquería del bacalao de profundidad

¿Conoce la palabra “Niue”? Es el nombre de un país insular en el océano Pacífico Sur, conocido como la Roca de Polinesia, localizado a unos 2.400 kilómetros al noreste de Nueva Zelanda, en un triángulo entre Tonga, Samoa y las Islas Cook.

¿Cuál su relevancia para nosotros? Niue es nuestro principal competidor en el ranking de países que ha comprometido un mayor porcentaje de su mar territorial en Áreas Marinas Protegidas. Un dato interesante, tomando en cuenta que se trata de una nación de 1.700 habitantes y que no posee una industria pesquera como Chile. Aquí vivimos 17 millones de personas y somos una de las principales potencias del rubro a nivel mundial.

Por otro lado, ¿se acuerda del famoso diferendo marítimo con Perú, resuelto por la Corte Internacional de Justicia de La Haya el año 2014, después de décadas de discusiones entre ambos países? ¿Recuerda cuánto territorio marítimo perdió Chile? Casi 30.000 km2.

Con estos antecedentes, lo invito a analizar el reciente anuncio de la Presidenta Michelle Bachelet respecto de la designación de parques marinos de casi un millón de kilómetros cuadrados. Es decir, más de 30 veces lo perdido en La Haya con Perú. Es cierto que en esta ocasión no se pierde soberanía, pero sí se renuncia a ejercer cualquier actividad económica en el futuro, salvo la investigación científica y ya sabemos lo poco “generoso” que es el presupuesto nacional en cuanto a recursos destinados a la ciencia. Y todo esto sin considerar los gastos en vigilancia que se requerirá para resguardar esas zonas de la pesca ilegal de barcos extranjeros.

A través de un Oficio Reservado de la Cancillería al Ministerio del Medio Ambiente, del 18 de mayo, nos informamos de una reunión entre la Presidenta y un representante de National Geographic. Allí ella tuvo acceso a unos videos de una expedición realizada a Cabo de Hornos –que para el público se estrenarán esta semana en nuestra región– mostrando el fantástico estado de preservación de dicha zona, junto con un pedido urgente de conservación a través de la prohibición de la pesca y toda explotación comercial, lo que, al parecer, motivó el compromiso de la mandataria de constituir el parque por la vía del decreto presidencial.

Posteriormente, se anunció a nivel internacional la creación del Parque Marino Cabo de Hornos (Conferencia IMPAC4, Asamblea general de la ONU). Hoy en día, la Cancillería y el Ministerio del Medio Ambiente están haciendo todas las gestiones para contar con los expedientes y propuestas que deberán ser aprobados por el Consejo de Ministros, para poder dictar el decreto correspondiente.

Como industria, entendemos y respaldamos el interés gubernamental por proteger las riquezas del ecosistema que rodea nuestras costas. Sin embargo, nos preguntamos cuál es el fundamento científico que respalda la designación de un parque marino en Cabo de Hornos, su localización y su extensión. ¿Se puede cambiar o restringir las actividades económicas y sociales que hasta ahora han convivido, sin compartir visiones o fundamentos?

Hasta octubre, la presidencia no había siquiera indagado respecto del impacto del decreto con los principales afectados: pescadores artesanales e industriales, quienes dan sustento a cientos de familias en la región de Magallanes y contribuyen con decenas de millones de dólares en exportaciones.

El primer acercamiento con la industria se realizó hace pocas semanas, a través de los comités de manejo de las pesquerías afectadas, donde se presentó la propuesta del Gobierno y se recogieron opiniones de los diferentes actores. A raíz de estas consultas se ha logrado acercar posiciones, restando solo definir los límites del parque en la zona de las Islas Diego Ramírez, sector muy relevante para la pesca.

Sin embargo, nosotros nos seguimos preguntando si podrá nuestra opinión tener alguna relevancia después de haber anunciado urbi et orbi la decisión del Gobierno. Realmente lo dudo. Todo parece indicar que esta es una disposición tomada en mayo.

Los habitantes de Niue no tienen nada que perder con sus parques marinos, mientras que la medida presidencial amenaza con destruir una importante industria nacional. Esperamos que prime la cordura y se tomen decisiones correctas, pensando bien en el interés nacional y en el futuro de nuestro país.