La urgencia del ordenamiento territorial del borde costero y la relocalización de las concesiones de salmones

Dic 10, 2024

La Dra. Sandra Bravo propone en esta columna caracterizar los centros productivos para optimizar su uso y avanzar en el ordenamiento territorial y la relocalización.

Una de las grandes discusiones en el último tiempo ha estado focalizada en el estancamiento de la producción de salmones en Chile, lo que ha sido atribuido a la falta de concesiones. Sin embargo, de acuerdo con la información publicada por la autoridad, al 2020 había 1.356 concesiones otorgadas, de las cuales 507 están ubicadas en la región de Los Lagos, 716 en la región de Aysén y 133 en la región de Magallanes. Según la información publicada por Sernapesca en los informes sanitarios publicado en 2022 y 2023, en el año 2020 se usó el 27,2% de las concesiones autorizadas (369); en el 2021 el 25,7% (354), en el 2022 el 25,8% (350) y en 2023 el 27,5% (373), lo que indicaría que con el 30% de las concesiones otorgadas, la industria del salmón en Chile produce alrededor de un millón de toneladas.

Suponiendo que igual número de concesiones podrían estar siendo sometidas a descanso sanitario coordinado de tres meses, cumpliendo con la normativa establecida por Subpesca, quedaría un remanente de 40% de las concesiones sin uso, lo que permitiría duplicar la producción. Sin embargo, al parecer el 40% de las concesiones remanentes no calificarían para la engorda de salmones, ya sea porqué las condiciones ambientales no son las adecuadas, porque las profundidades donde están emplazadas es baja y/o por otro tipo de razones.

Frente a este escenario, sería altamente recomendable caracterizar los centros de engorda en operación, clasificándolos en centros con alto, mediano y bajo desempeño productivo, considerando las variables productivas crecimiento (SGR/GF3) sobrevivencia (%) y conversión de alimento (FC). De esta forma se podrían cuantificar los centros de cultivos que no cumplen con las condiciones para la crianza de especies salmonideas, los que podrían ser destinados al cultivo de otros recursos acuáticos, y no usarlos como “concesiones de soberanía” con una producción de 5% de biomasa de salmones para no perder la concesión que caducaría al no ser utilizada en un período de dos años.

Tabla: Número de centros marinos activos por mes en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes, período 2020-2024 (Fuente: Sernapesca).

Quienes trabajan y hemos trabajado en producción, sabemos que ninguna concesión es igual a otra en términos oceanográficos y geográficos, lo que genera que el desempeño productivo entre centros de cultivos sea diferente, aun cuando los salmones provengan de una misma clase anual y piscicultura, con igual infraestructura, similar manejo y la misma alimentación, por lo que los centros de cultivos clasificados con alto desempeño productivo podrían solicitar un incremento de la densidad de carga, la que hoy está limitada a 17 Kg/m3 para salmón del Atlántico, especie a la que se le asignó un peso máximo de cosecha de 4,5 kg para el calculo del número de peces a sembrar por jaula. Esto obviamente restringe el incremento de biomasa, considerando que el salmón del Atlántico en condiciones de cultivo óptimas puede superar los 5 kg de peso al momento de la cosecha, tal cual fue registrado a partir de 2011 en Chile, y también en las Islas Feroe donde los registros de cosecha para esta especie superan los 6 kg. A su vez, centros de cultivos emplazados en zonas profundas y con buen desempeño productivo, podrían solicitar incrementar la profundidad de las redes-jaulas por sobre los 20 m, valor establecido por la autoridad en Chile, y de esta forma incrementar la biomasa. En Noruega la profundidad de la red-jaula supera los 40 m en muchos centros de cultivo.

Aparentemente, la tan esperada relocalización de los centros de cultivos operando en las “concesiones de soberanía” deberá seguir esperando, hasta que no se establezca el tan esperado “ordenamiento territorial” del borde costero a través de la Política Nacional de Uso del Borde Costero y la Zonificación de Uso del Borde Costero.  La Política Nacional de Uso del Borde Costero (PNUBC) fue aprobada en 1994 por el Decreto Supremo N° 475 y establece orientaciones para la gestión del borde costero y marítimo, en tanto que la Zonificación de Uso del Borde Costero (ZUBC) es un proceso de planificación y ordenamiento de los espacios del borde costero, que define el territorio y establece sus usos preferentes, basado en factores geográficos, naturales, recursos existentes y planes de desarrollo.

Sandra Bravo

Ingeniero pesquero (PUCV)

REVISTA DIGITAL

Temas relacionados