La salud de los océanos es fundamental para la vida en el planeta, dado los servicios indispensables que ellos nos proporcionan, tales como la producción de más del 50% del oxigeno que respiramos, la absorción de alrededor del 30% de las emisiones de CO2, la producción de más del 50% del consumo proteínas de los países más pobres, la producción de energías renovables (de vientos, mareas, corrientes), el control del clima a través de la circulación global oceánica y la gran biodiversidad que va desde especies microscopias hasta las grandes ballenas, entre otros.
Esta gran diversidad de especies se distribuye en hábitats favorables que constituyen ecosistemas que se relacionan entre sí. La gran dinámica de estos sistemas se ve favorecida por el funcionamiento de la ínter-dependencia entre estos seres vivos, los cuales forman verdaderas cadenas tróficas con especies claves. Es así como se postula que ha partir de la producción primaria se desarrolla la cadena trófica hacia arriba (“bottom up”); otra que indica que los predadores más grandes controlan su desarrollo hacia abajo (“top down”); y un tercero que señala que los pequeños pelágicos controlan el sistema para arriba y para abajo (“wasp waist”).
Estos sistemas biológicos tienden a un equilibrio estable; es decir, que funcionan alrededor de un “más menos” (los equilibrios perfectos son difíciles de encontrar) y que estos pueden pasar a un estado de transición (puntos fuera del equilibrio estable) por diversas perturbaciones. En la naturaleza todo sistema biológico tiene una producción, pero también perdidas por mortalidades, donde la predación juega un importante rol. Hay que entender que esta dinámica se desarrolla en espacios limitados, que regulan de esta forma los crecimientos ilimitados, con ambientes cambiantes.
En cuanto a las perturbaciones esta la variabilidad ambiental de alta frecuencia (como los ENSO) que afecta menos del 40% de las especies claves y la variabilidad de baja frecuencia (interdecadales) que afecta el 80% de las especies claves (Liu et al. 2025). Un evento El Niño afecta la reproducción y los primeros estadios de la anchoveta, pero el stock adulto se protege profundizándose/migrando hasta que este pase, volviendo a la normalidad; un cambio interdecadal (fríos/cálidos/fríos) puede producir cambios de especies, pero cuando este pasa este cambio se revierte (es el caso de la anchoveta-sardina-anchoveta).
El cambio climático producirá cambios en la distribución y abundancia de las especies, algunas de las cuales serán más afectadas (como los pequeños pelágicos) que otras (con más capacidad para desplazarse).
La contaminación es otra perturbación que se desarrolla a través de plásticos que se botan en el mar, algunos que enredan especies marinas y otros que se convierten en micro plásticos consumidos por especies marinas, algunas de las cuales nosotros consumimos.
Una de las mayores acumulaciones de plásticos esta cerca de Rapanui – Isla de Pascua. Los químicos que se vierten en el mar y que afectan a las especies, como los provenientes de la agricultura, muchos de ellos difíciles de descomponer y algunos que producen des-oxigenación. La acústica que afecta a las especies y que es producida por la gran cantidad de embarcaciones/plataformas que esperamos pronto se implementen con motores eléctricos. La luminosidad artificial también afecta a las especies marinas.
La biodiversidad no es homogénea en los océanos, existen al norte y al sur de los 30°, y lejos de la costa verdaderos desiertos oceánicos donde subsisten cantidades pequeñas de vida; cabe señalar que éstos han aumentado en los últimos años, lo cual esta creando gran preocupación. Entonces las mayores riquezas biológicas se encuentran cerca de las costas de los continentes, donde por supuesto la actividad pesquera se desarrolla con mayor énfasis.
Las actividades pesqueras también actúan como perturbadores del funcionamiento de los ecosistemas al intentar por lo general capturar más de la capacidad productiva de las especies explotadas. Entonces cuando se sobre-explota no solo se afecta al recurso objetivo, sino también la cadena trófica del cual él forma parte y por ende del funcionamiento del ecosistema, particularmente cuando se trata de especies claves.
Por otra parte las sobre-explotaciones pueden afectar severamente las actividades socio-económicas de inversionistas y comunidades costeras que viven de ellas. A pesar de los esfuerzos normativos por reducir los impacto, el delicado equilibrio de los ecosistemas marinos se ha visto alterado por décadas de explotación de los mares, no obstante los avisos de los científicos y los esfuerzos de los encargados del manejo de los recursos hidrobiológicos. Chile no escapa de esta preocupante situación, lo cual se ha informado públicamente por parte de SUBPESCA y por diferentes investigadores a través de documentos formales y de difusión.
El cambio climático avanza con tendencia positiva y como perturbador de los ecosistemas, y por ende de las especies que permiten su funcionamiento. Pero debemos entender todavía como se harán efectivas esas perturbaciones, no obstante que se están desarrollando algunos avances.
Necesitamos entonces levantar la mirada de manera de no solo preocuparnos de las especies que se están explotando, sino también de las principales especies que ínter-actuan con ellas, de la variabilidad climática, del cambio global (que incluye la perdida de biodiversidad, la contaminación y el cambio climático) y del efecto antrópico. Hay que cambiar entonces el paradigma y pasar a un manejo con enfoque ecosistémico, ampliando significativamente el horizonte de la investigación científica y de los modelos de toma de decisiones, y de una gobernanza que implique el desarrollo de actividades sostenibles que favorezcan a la sociedad en su conjunto. No pensemos que esto sucederá de la noche a la mañana, puesto que ésto será un proceso que tomara su tiempo; pero debemos acelerar el paso porque estamos bastante atrasados si consideramos las distintas instancias de motivación que se han realizado (seminarios, proyectos nacionales específicos, proyectos GEF) para el logro de este fin.
Fotografía: Dr. Eleuterio Yáñez

