El 11 de noviembre, recién pasado, la piscicultura de Hendrix Genetics Chile, emplazada en el sector de Catripulli, comuna de Curarrehue (región de La Araucanía), abrió sus puertas para recibir a una delegación internacional encabezada por el CEO global de la compañía, Richard Maatman, junto con el Managing Director business unit Salmonids, Robbert Blonk, y el gerente general en Chile, Rodrigo Torrijo.
El encuentro, que reunió a los ejecutivos y prensa especializada, entre los cuales estuvo presente Medios AQUA, permitió recorrer en terreno una instalación única dentro del programa global de Hendrix Genetics, donde confluyen la innovación genética, el compromiso ambiental y la colaboración con las comunidades locales. A lo largo de la jornada, los participantes conocieron en detalle cada etapa del proceso productivo de ovas, desde la reproducción y fertilización hasta el seguimiento genético, los sistemas de tratamiento de agua y las acciones de desarrollo territorial que la empresa impulsa en la zona.
El inicio del ciclo: reproducción y control de ovas
La primera parada del recorrido estuvo a cargo del jefe del área de Reproducción, Patricio Tiznado, quien explicó en detalle la primera etapa del proceso productivo. “La misión es cultivar todo el reproductor, desovarlo, producir la ova a ojo y entregarla al cliente. Esa es mi misión en general”, señaló.
El especialista explicó que la sala de incubación tiene una capacidad de entre 25 y 30 millones de ovas y cuenta con 1.440 incubadoras, en un sistema que combina precisión técnica y control térmico constante. “Acá recibimos las ovas desde el área de desove, se realiza el proceso de fertilización artificial más la evaluación del semen que va a cubrir los huevos y luego procesamos y clasificamos de acuerdo con un estándar de calidad”, indicó, subrayando la rigurosidad del trabajo diario en cada etapa.
Durante la visita, los asistentes pudieron observar cómo cada lote de ovas es monitoreado según unidades térmicas acumuladas, lo que permite asegurar la homogeneidad del desarrollo embrionario. Tiznado destacó, además, la gran innovación que ha diferenciado a Hendrix Genetics en esta área. “Normalmente el salmón es estacional en su ciclo de reproducción, otoño-invierno. Nosotros eso lo rompimos: Estamos haciendo desoves desde enero a diciembre. Toda la semana estamos haciendo desoves, por lo tanto, todos los meses igual tenemos batch productivo”.
Gracias a este modelo continuo, la piscicultura puede responder de manera más ágil a la demanda de los clientes, tanto en Chile como en mercados internacionales, y mantener una oferta estable a lo largo del año.
Del laboratorio genético al pez del futuro
La siguiente exposición estuvo a cargo de la jefa de Genética, Marta Arévalo, quien describió la estructura y objetivos del programa genético que Hendrix Genetics ha desarrollado en Chile como parte de su red mundial.
“Nuestro programa genético se basa en familias, en una unidad de familias, que es la sala que revisamos denante. Cultivamos la especie Salmo salar y lo hacemos 100% en agua dulce”, explicó.
Arévalo detalló que la operación se organiza en cuatro grupos fundamentales: el núcleo genético, los centinelas, los desafíos experimentales y los multiplicadores. Cada uno cumple un rol clave dentro de un sistema orientado al mejoramiento continuo de los rasgos productivos, sanitarios y de calidad del pez.
“Enviamos a estos hermanos de los peces del núcleo a un centro productivo en las mismas condiciones que los productores crían las ovas que nosotros les vendemos, y ahí evaluamos cómo se desempeñan familia por familia”, precisó.
El seguimiento se realiza mediante chips individuales que permiten trazar el linaje completo de cada ejemplar desde su nacimiento hasta el desove. “El tema de la trazabilidad en un programa genético es uno de los ejes principales. Sin trazabilidad no se podrían implementar mejoras”, enfatizó.
La profesional subrayó que el enfoque actual del programa está guiado por las necesidades de los clientes. “Cuando los programas genéticos están más estables, tú debes tener la mirada puesta en los clientes y en lo que requieren. Porque al final nuestro producto es la ova mejorada genéticamente para ellos”, señaló, agregando que la resistencia a enfermedades, el crecimiento, la robustez y la calidad de filete son algunos de los atributos que orientan el trabajo de selección.
Operación, sustentabilidad y territorio
En la etapa siguiente, el gerente de Operaciones, Carlos Rossi, abordó el funcionamiento de la piscicultura y las medidas implementadas para asegurar la eficiencia ambiental del centro. “El principal activo que tiene esta piscicultura es el agua, porque nace en el mismo predio. Creemos que viene de un glaciar que está acá arriba en el volcán, porque esta vertiente no baja su volumen de agua”, explicó, destacando la pureza y estabilidad de la fuente hídrica.
El ejecutivo relató que el establecimiento cuenta con una Declaración de Impacto Ambiental vigente desde 2012 y que todos los parámetros de descarga se mantienen por debajo de los límites establecidos. “Monitoreamos el agua y los resultados están súper por debajo del límite máximo. El hecho de que nosotros presentemos esto a las comunidades demuestra transparencia y nos ha permitido mantener una buena relación con ellas”, indicó.
Ese vínculo con el entorno ha sido reforzado con la implementación de programas de monitoreo participativo, en los cuales representantes de las comunidades de pueblos originarios vecinas pueden acceder a la información y realizar visitas periódicas al centro.
Desde el área social, la encargada de Territorio y Sustentabilidad, Constanza Romero, explicó la estrategia que guía la relación de Hendrix Genetics con las comunidades de Catripulli y Curarrehue. “Tenemos tres ejes de trabajo: el fortalecimiento de relaciones con grupos de interés, la gestión del desarrollo local y las iniciativas comunitarias medioambientales”, detalló.
La profesional destacó que la empresa mantiene vínculos con establecimientos educacionales, universidades y organizaciones locales, desarrollando proyectos que promueven la educación científica y la vida saludable. “Es una muy buena oportunidad para abrir nuestras puertas, dar a conocer cómo operamos y que los jóvenes puedan conocer nuestro proceso productivo”, comentó sobre el programa “Puertas Abiertas”.
Romero también mencionó la realización de talleres comunitarios, ferias de emprendimiento y actividades deportivas, junto con el apoyo a escuelas rurales y clubes locales. Todo esto, dijo, “busca que la empresa sea un actor activo en la mejora de la calidad de vida de sus vecinos, no sólo desde lo productivo, sino también desde lo humano y cultural”.
Visión global y homenaje
El recorrido culminó con la intervención del CEO global de Hendrix Genetics, Richard Maatman, quien reflexionó sobre el papel de Chile dentro de la estrategia internacional del grupo. “Reconocemos que Chile es un importante productor de salmón y creemos en su competitividad. Por eso reconstruimos este sitio en 2016, porque creemos en el mercado chileno y en su potencial para avanzar”, expresó.
El ejecutivo recordó que la genética animal es una de las herramientas más poderosas para aumentar la producción de alimentos de manera sostenible. “Tenemos que producir entre 30% y 40% más alimentos en los próximos 20 años, y el mayor contribuyente para lograrlo es la genética animal. Técnicamente es posible producir un 30% más de alimentos con un enfoque de sostenibilidad 70% menor”, señaló.
Por su parte, el gerente general de Hendrix Genetics Chile, Rodrigo Torrijo, complementó esa visión destacando la relevancia del trabajo con el territorio. “Lo que nosotros aportamos contribuye y se suma al trabajo que las comunidades hacen. No es una dádiva, sino que tiene un propósito y un proceso transparente”, explicó.
Torrijo añadió que el compromiso de la empresa con la innovación y el desarrollo local se proyecta a largo plazo, en un contexto donde la industria enfrenta nuevos desafíos derivados del cambio climático. En ese marco, señaló que Hendrix Genetics está avanzando en líneas de investigación orientadas a la “robustez” del pez y la adaptación a condiciones ambientales más exigentes, además de fortalecer la cooperación con centros de investigación nacionales e internacionales.
La jornada contó también con un emotivo homenaje a Neil Manchester, quien fuera director global de acuicultura de Hendrix Genetics y figura clave en el impulso del programa genético de salmón. En su memoria, la compañía dio su nombre a la Sala de Familia de la piscicultura, un espacio simbólico que representa la continuidad del legado científico y humano que ha guiado el crecimiento de la empresa en Chile y el mundo.
Fotografías: B2B Media Group










