La industria del chorito en la región de Los Lagos continúa avanzando hacia un modelo de economía circular, incorporando innovación, sustentabilidad y nuevas tecnologías para fortalecer su desarrollo productivo.
En este contexto, la empresa St. Andrews presentó su modelo de revalorización de residuos durante el seminario “Los Lagos Potencia Alimentaria II: Desafiados por la IA y la Sustentabilidad”, desarrollado en Puerto Varas y organizado por Tendencia & Territorio.
Durante la jornada, el jefe de Medio Ambiente y Comunidades, Pablo Faúndez, expuso el modelo de gestión de la compañía, centrado en la revalorización de residuos y el cierre de ciclos productivos en la industria mitilicultora.

El ejecutivo destacó que Chile es el principal exportador mundial de mitílidos y que el desafío actual no es solo productivo, sino también ambiental. En ese sentido, explicó que el chorito es una de las proteínas más limpias disponibles, con baja huella hídrica y capacidad natural de capturar carbono a través de sus conchas.
No obstante, el proceso industrial genera subproductos que históricamente han implicado costos y desafíos logísticos, especialmente en territorios con limitaciones de infraestructura para disposición final. Frente a ello, la compañía ha impulsado una estrategia orientada a transformar estos residuos en nuevas oportunidades productivas.
Entre las principales innovaciones, el jefe de Medio Ambiente y Comunidades, Pablo Faúndez, destacó el uso de conchillas para estabilización de caminos rurales, su potencial aplicación en construcción y el desarrollo de arrecifes artificiales, los cuales contribuyen a mitigar la acidificación oceánica y fomentar la biodiversidad marina.
Asimismo, la empresa ha incorporado soluciones basadas en biotecnología, como el uso de larvas de insectos para transformar descartes orgánicos en proteína para alimentos de mascotas, junto con la producción de compost enriquecido que devuelve nutrientes a los suelos agrícolas.
Otro avance relevante es la valorización de los jugos de cocción del chorito, que en colaboración con la Universidad de Los Lagos han sido convertidos en concentrados con valor para la industria alimentaria, reduciendo además la carga contaminante de los procesos industriales.
Desde una mirada estratégica, el gerente zonal, Eduardo Ferrari, relevó el rol de la tecnología en este proceso: “Hoy estamos llenos de información, pero nos cuesta transformarla en algo útil. La inteligencia artificial puede ayudarnos a convertir residuos en productos comercializables”.
En esa línea, el desafío futuro apunta a escalar estas soluciones, superar barreras regulatorias y consolidar un modelo sostenible que posicione a la región de Los Lagos como líder global en economía circular aplicada al mar.
Fotografías: St. Andrews.