Tras las réplicas del sismo registrado la mañana del viernes 2 de mayo en el extremo sur de Chile, salmonicultores de Magallanes mantienen medidas preventivas para resguardar la seguridad de sus trabajadores y operaciones. El movimiento telúrico, de magnitud 7,5 según el Centro Sismológico Nacional (CSN), tuvo su epicentro a 218 kilómetros al sur de Puerto Williams.
Durante la tarde del viernes 2 de mayo, y según lo informado por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), se canceló la Alerta Roja por tsunami que estaba vigente para las comunas del borde costero de la región de Magallanes.
Aunque la situación está bajo control, tanto las autoridades como el sector acuícola mantienen vigilancia debido a la persistencia de réplicas en la zona. En la región de Magallanes, donde operan centros de cultivo de salmón, se activaron de inmediato los protocolos de contingencia. El presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, Carlos Odebret, explicó el viernes 2 de mayo a Medios AQUA que «ya se ha desactivado el plan de emergencia por parte de las autoridades. Las personas que trabajaban en las plantas de proceso, las cuales habían sido evacuadas, han regresado a sus operaciones. Sin embargo, el proceso aún no está completamente cerrado. Las personas que se encuentran en los centros de cultivo se mantienen dentro de los pontones, desde una perspectiva más precautoria, a la espera de las indicaciones de las autoridades».
«Por lo menos, no tenemos reportes de que los centros de cultivo hayan sido afectados por el evento. Sabemos que en la Antártica, donde llegó la ola, no superó los 30 centímetros. Por lo tanto, creemos que las condiciones se mantendrán de la misma forma. Pero siguen ocurriendo réplicas en la misma zona. Por lo tanto, estamos muy atentos a las indicaciones de las autoridades», agregó.
En cuanto a las medidas preventivas ante las réplicas que se han producido posterior al sismo, Odebret afirmó que «son exactamente los mismos planes que hemos mantenido activos. Las operaciones se llevarán a cabo priorizando siempre la seguridad de las personas. El objetivo es garantizar que quienes trabajan en los centros de cultivo permanezcan de manera segura, ya que esa es nuestra prioridad. El plan de contingencia establece que, en caso de emergencia, las personas se queden dentro del pontón. No pueden salir del pontón para realizar ningún tipo de operación, ya que este es el lugar más seguro durante una emergencia. Es mucho más seguro que mover a las personas en embarcaciones o trasladarlas a las playas. El pontón es una estructura mucho más sólida».
«Las empresas están muy lejos del lugar del epicentro; para tener una dimensión, la distancia entre el centro de cultivo más cercano y el epicentro es de cerca de 300 kilómetros. Además, los centros de cultivo están protegidos por fiordos, canales e islas. Por lo tanto, es muy probable que la energía de cualquier tipo de evento que ocurra se disipe entre todas las islas que finalmente protegen los centros», añadió.
Fotografía: Archivo Blumar

