Dag Sletmo: “Hay que mirar los problemas de la industria y resolverlos”

Oct 21, 2020

Durante el lanzamiento del Manual de Buenas Prácticas del Proyecto Pincoy, el analista enfatizó que la salmonicultura debe avanzar hacia una mayor sustentabilidad, avanzando en la reducción del uso de antibióticos, en el caso de Chile, y en la optimización de los tratamientos contra el piojo de mar, en Noruega.

Este martes 20 de octubre se realizó el lanzamiento del Manual de Buenas Prácticas del Proyecto Pincoy, iniciativa formada por las empresas AquaGen, Blumar, Camanchaca, Centrovet, Cermaq, Pharmaq y Skretting y que busca, a través de un trabajo colaborativo, ayudar a reducir el uso de antibióticos en la salmonicultura chilena.

Durante el lanzamiento de este manual, expuso el vicepresidente senior de la División Seafood del banco DNB, Dag Sletmo, analista de amplia trayectoria en el mercado de productos del mar, quien entregó una completa revisión sobre la situación y tendencias de la industria del salmón. Según lo expresado, esta actividad calza perfectamente con las necesidades de los consumidores por alimentos sanos y nutritivos. No obstante, dijo, “hay que mirar los problemas de la industria y resolverlos, muchos de los cuales tienen que ver con sustentabilidad”.

En ese sentido, el ejecutivo mencionó que para Chile el principal desafío tiene que ver, justamente, con reducir el uso de antibióticos, ante lo cual valoró que surjan iniciativas colaborativas, como el Proyecto Pincoy. En cuanto a Noruega, aquí el principal reto tiene que ver con mejorar el control del piojo de mar.

Analizando las perspectivas del sector, el analista recordó la historia de altos y bajos que ha tenido la industria del salmón global, destacando que, a pesar de los vaivenes, la actividad siempre parece retomar el camino, con un balance general bastante positivo. Mencionó también que, en el caso de Noruega, uno de los grandes problemas ha sido la limitación para seguir creciendo en términos de volumen. No obstante, eso ha llevado a mantener buenos precios, aumentando la rentabilidad. “Pero estos fuertes precios, ¿están aquí para quedarse o ha sido nada más que un ciclo muy largo?” se preguntó el ejecutivo. Respondió que estos precios deberían perdurar al menos una década más, con alzas y bajas, como ha sucedido ahora con la pandemia del Covid-19, pero que se espera que en general los valores se mantengan en buen nivel.

En cuanto al futuro, el representante del DNB llamó a ocuparse con fuerza de los temas relacionados con sustentabilidad, los cuales “no se pueden ignorar”. Acotó que las demandas en este sentido serán cada vez más fuertes y que, además, estos asuntos pueden tener impacto en los precios y en el financiamiento del sector. “El acceso a financiamiento podría complicarse si la industria no muestra que está haciendo esfuerzos por mejorar”, recalcó, llamando a las empresas a enfrentar asuntos como el bienestar animal y la reducción del uso de antimicrobianos. Si se avanza en esa línea, dijo, el salmón tiene potencial para convertirse en una “solución” en términos de la crisis climática y la necesidad de alimentos sanos y sostenibles, como han planteado diversos actores de la industria.

Innovaciones

Dag Sletmo también mencionó que las limitaciones de crecimiento del sector (en la producción marina principalmente) han derivado en una “olla de presión” en términos de innovación, surgiendo alternativas que provocando un alto interés en diversos inversionistas, como la producción en mar abierto y la acuicultura terrestre.

“Habrá que esperar un buen tiempo para ver lo que pasa con el cultivo en tierra, pero es una innovación que se está haciendo muy atractiva y de manera muy rápida”, sostuvo. También comentó que en Noruega se han efectuado estudios donde se compara la inversión inicial que se requiere para una instalación de producción de salmón en tierra versus la convencional y ha resultado más barata la primera opción. Además, los costos operativos serían bastante similares bajo ambas alternativas y si el proyecto se ubica cerca del mercado, hay importantes ahorros en fletes aéreos. De ese modo, “la gente va a invertir fuerte en producción terrestre, aunque todavía falta probar si funciona la tecnología. Son estimaciones; veremos si podrán lograrlo”, concluyó.

Fotografía principal: Blumar

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