Artista visual desarrolló innovador proyecto de arte-comida con algas

Nov 29, 2021

Nicholas Jackson, docente de la Universidad de Playa Ancha, busca poner en valor las algas endémicas que se encuentran en las playas de Quintay.

Un innovador proyecto de arte-comida se está llevando a cabo en Playa Chica de caleta Quintay (región de Valparaíso), desarrollado por el artista visual y docente de la Facultad de Arte de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), Nicholas Jackson Valenzuela. La iniciativa busca poner en valor las algas endémicas que se encuentra en la zona y resignificar la percepción occidental que hay sobre este producto marino.

AQUA conversó con Nicholas Jackson, quien comentó sobre su proyecto artístico y cuál fue su motivación para trabajar con algas.

¿Cómo nace este proyecto de arte-comida? ¿Por qué decidió trabajar con algas y no con otro elemento?

Hace unos tres años empecé a interiorizarme en literatura sobre el cambio climático y problemas ecológicos; una literatura que ya tiene unos cincuenta o setenta años. Comencé de a poco a entender los conflictos medioambientales, algunos conceptos que se utilizan como el coseno y el capitaloceno. Estos describen una era en la que las fronteras entre la cultura y la naturaleza se desintegran y ciertos fenómenos climatológicos, que antes pensábamos que estaban separados de nosotros, comienzan a estar profundamente afectados por la acumulación de nuestras actividades.

Yo vivo en Viña del Mar (región de Valparaíso), voy a la playa siempre y, en sintonía con estas lecturas y por una historia familiar, me empezaron a llamar la atención las algas varadas, comencé a verlas desde otro punto de vista.  Fue así como comencé a trabajarlas desde un lugar escultórico, pero igual con esta carga ambiental.

En un comienzo, lo que trabajaba de las algas era su color, su elasticidad, ductilidad y los dibujos que hacían en el espacio. En el Museo de Arte Moderno de Chiloé (región de Los Lagos) armamos una exposición con unos amigos y yo presenté este trabajo. A dicho encuentro asistió Javiera, directora de Munani (empresa que desarrolla snacks a base de algas), me reposteó en redes sociales y pude conocer a lo que ella se dedica. Fue así como apreció todo este mundo de las algas desde el punto de vista de la alimentación. Es todo un mundo; está Amarea, Munani y hay chefs también en Chile que están trabajando las algas.

Hay una cosa bien dicotómica porque, por un lado, algunas algas tienen una carga peyorativa en la cultura occidental, se les considera como algo asqueroso, viscoso. Pero, en China o Japón, por ejemplo, el alga es lo opuesto, forma parte de la dieta cotidiana y tiene incluso características medicinales y simbólicas honorables. Tiene que ver con eso también, con desplazar un poco esta carga cultural occidentalizada que viene de nuestra herencia de la colonia y, por otra parte, poner en relevancia o traer a la escena estas otras visiones que han estado desplazadas.

¿De qué forma se puede relacionar el arte y las algas como alimento?

La relación entre el arte y la comida es una tradición dentro de las artes visuales, que tiene más menos 120 años. Artistas visuales que usualmente trabajaban en pintura, escultura, grabado o fotografía, comienzan a creer que hay que desafiar la visualidad del campo, el hecho de que solo tenga que entrar por los ojos. La comida es un buen lugar para hacer ese desafío. Comienza toda una tradición desde los futuristas italianos, pasando por Salvador Dalí y muchos artistas que conocemos y que empiezan jugar con la comida. Ya por la mitad del silo XX esto explota y entra de frentón al mundo del arte y se trasforma en una disciplina establecida, incluso hay libros que solo hablan de arte y comida.

El cochayuyo, obviamente, lo puedo ver desde el lugar escultórico, pero claramente es algo que se come, yo lo comía cuando chico. Quise hacer un proyecto que vinculé todas estas cosas, las inquietudes medioambientales y el arte-comida, un proyecto interdisciplinario que busca generar conocimiento a través de la colaboración situada.

¿Con que especies de algas trabajan en el proyecto?

En una primera etapa estábamos buscando una locación por la quinta región y llegamos rápidamente a la Playa Chica de Quintay, donde se dieron condiciones de protección y comunidad. En dicha playa hay rocas llenas de luche y de lechuga de mar. Nos quedamos ahí, hemos ido varias veces y hecho actividades.

¿De qué forma se ejecuta un proyecto de estas características?

Una primera etapa tiene que ver con la exploración territorial, que es ir a la playa y entenderla. Para esa etapa contamos con un chef, quien mostró todas las posibles cosas comestibles del lugar, las que están en el intermareal y las que están en las rocas. A eso se sumó Javiera de Mumani, como diseñadora social de alimentos, y también científicos.

En la etapa final se hace lo que tiene que ver con el diseño. Todo este proyecto termina en una instancia de arte, que es el momento en que, luego de un año de estar haciendo todo, se convoca a personas y se realiza un encuentro en donde se tiene que ver reflejado todo lo que hicimos. Los invitados llegan y ven un espacio instalado en donde vamos a recolectar, comer y hablar y conocer más de esto.

Fotografías: Nicholas Jackson

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