El posicionamiento del salmón como el segundo producto más exportado de Chile responde a un proceso de largo plazo basado en innovación, inversión y evolución logística. En 2025, las exportaciones de salmónidos superaron los US$ 6.500 millones, consolidando a esta actividad como una de las más relevantes del país.
“Que el salmón se haya consolidado como el segundo producto más exportado de Chile no es casualidad. Detrás de este crecimiento hay décadas de decisiones técnicas, inversiones industriales y aprendizajes logísticos”, afirma el presidente del directorio de Asenav, Hans Kossmann.
En el sur austral, la salmonicultura ha evolucionado hacia un ecosistema altamente sofisticado, impulsado por tecnologías avanzadas en transporte, infraestructura y bienestar animal. Hoy, la industria demanda naves especializadas que integran sistemas de ósmosis, filtración para tratamientos sanitarios y tecnología RSW (Refrigerated Sea Water) para el control de temperatura.
“Las embarcaciones actuales superan con creces el simple transporte de peces vivos. Incorporan soluciones tecnológicas que permiten mejorar la sanidad y eficiencia en toda la operación”, explica Kossmann.
A este avance se suma un fuerte foco en bioseguridad, con sistemas que evitan la transferencia de agua entre zonas geográficas, reduciendo el riesgo de transmisión de patógenos. Paralelamente, la transformación digital ha permitido implementar monitoreo remoto en tiempo real y una trazabilidad alineada con los estándares más exigentes del mercado global.
“La bioseguridad y la trazabilidad son hoy pilares fundamentales para responder a las exigencias internacionales y asegurar la sostenibilidad de la industria”, agrega.
Hitos que marcaron la industria
La actual sofisticación logística tiene su origen en hitos clave de la ingeniería nacional. Uno de ellos fue el desarrollo del Patagon, un antiguo pesquero transformado por Asenav en el primer wellboat de Chile, marcando el inicio de una nueva etapa para el transporte de peces vivos.
“El Patagon representó un punto de partida para una transformación estructural en la industria, permitiendo avanzar hacia un modelo más seguro y eficiente”, señala Kossmann.
Posteriormente, el Patagon II consolidó este cambio, estableciendo el uso de wellboats y centros de acopio como estándar operativo, lo que permitió asegurar calidad, continuidad y sanidad en toda la cadena productiva.
“Este modelo fue clave para conectar de manera confiable las granjas de cultivo con las plantas procesadoras, elevando los estándares de toda la industria”, puntualiza.
Mirada al futuro: sostenibilidad y liderazgo
Tras décadas de operación, el Patagon II finalizó recientemente su proceso de desguace en Valdivia, marcando el cierre de un ciclo relevante en la evolución de la logística pesquera en Chile.
“Su retiro no es un signo de obsolescencia, sino el reflejo de una evolución exitosa hacia una flota moderna que hoy es referente mundial en eficiencia”, destaca Kossmann.
De cara al futuro, la industria salmonicultora enfrenta el desafío de mantener su liderazgo, avanzando en descarbonización y profundizando sus estándares de sostenibilidad.
“El salmón chileno es hoy un embajador productivo porque supimos anticiparnos, desarrollando la infraestructura logística que hizo posible su calidad, escala y continuidad”, concluye.
Fotografías: Asenav.