Juan Pablo Swett sobre la salmonicultura: “Es una industria que descentraliza el país”

El presidente de la Multigremial Nacional de Emprendedores, Juan Pablo Swett, destacó el impacto de la salmonicultura en el desarrollo de proveedores, la generación de empleo y la descentralización. Además, planteó desafíos en materia de permisología y valoración social de la actividad.

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Durante el lanzamiento del estudio “Contribución económica de la industria del salmón en Chile”, organizado por SalmonChile en Puerto Montt, región de Los Lagos, el presidente de la Multigremial Nacional de Emprendedores, Juan Pablo Swett, destacó el aporte de la salmonicultura al desarrollo de las pequeñas y medianas empresas (pymes).

La actividad, realizada en el auditorio de Duoc UC, permitió presentar los resultados del estudio y analizar el impacto de la salmonicultura más allá de sus indicadores de producción, exportaciones y empleo directo.

“Creo que pocas veces en Chile se ha visto el impacto que genera una industria, no solo en los empleos directos que genera o en la cantidad de puestos de trabajo que da. Acá hay un estudio del impacto que genera una industria en los emprendedores, en sus trabajadores y en el resto del país”, manifestó Swett.

En esa línea, destacó la participación de las pymes en la actividad económica vinculada al sector. “Como bien lo decía, los números más importantes van más allá de los US$7.000 millones y del 2% del PIB nacional; la industria salmonera hoy representa casi el 5% de las ventas de todas las pymes en Chile”, reveló.

Descentralización y oportunidades para las pymes

El dirigente gremial también resaltó el papel de la salmonicultura en la generación de oportunidades económicas fuera de Santiago, especialmente en la macrozona sur.

“La salmonicultura es una industria que descentraliza el país y que trae oportunidades. Mientras vemos cómo en otras regiones y ciudades la gente se va a Santiago por oportunidades, creo que la industria del salmón puede sentirse orgullosa de decir que, al revés del resto de Chile, la gente está viniendo a la región, a la macrozona sur, porque las oportunidades que está generando esta industria alcanzan para todos”, manifestó.

Durante el panel de conversación, Swett abordó también el rol del empresariado y la necesidad de defender públicamente el aporte de las actividades productivas.

“Durante las últimas décadas este país ha tenido empresarios que no han sabido defender lo bueno que hacen y reconocer los errores que tienen. Y eso nos ha llevado a que hoy día seamos parte de la política en Chile. Pegarle a los empresarios es parte de la política; destruirlos es parte de la política y, si no somos valientes para defendernos, vamos a seguir en una escalada hacia abajo donde esto va a terminar desapareciendo”, sostuvo.

Permisología y crecimiento de la industria salmonera

En materia de permisología, el presidente de la Multigremial Nacional de Emprendedores planteó la necesidad de establecer procedimientos diferenciados, considerando las capacidades y recursos de las empresas según su tamaño.

“También hay que verlo como dos mundos distintos en cuanto a la proporcionalidad del trámite para las pequeñas y medianas empresas. La microempresa no tiene ni el abogado ni la gente para enfrentar una permisología gigante”, señaló.

En ese contexto, llamó a que los municipios y los distintos organismos del Estado consideren mecanismos de tramitación proporcionales.

“En esa tramitación proporcional, los municipios y estamentos del Estado debieran entender también cuántos trámites pedir, ventanilla única, declaraciones juradas en Impuestos Internos, etcétera. Donde entendamos que el mundo de las micros y pequeñas empresas es muy distinto al de las grandes empresas, donde no tienen los mismos recursos”, explicó.

A su juicio, facilitar estos procesos resulta fundamental para acompañar el crecimiento proyectado de la salmonicultura.

“Proporcionalmente, debiéramos tener facilidades distintas para poder acompañar este proceso de duplicar o triplicar esta industria del salmón”, agregó.

Como antecedente, Swett mencionó el aumento de la participación de pequeñas y microempresas en los procesos de licitación de las grandes compañías salmoneras.

“De hecho, al 2021 ya se había duplicado la cantidad de pequeñas y microempresas que participaban de licitaciones en grandes salmonicultoras. Aproximadamente, extrapolado a hoy en día, se ha multiplicado por diez la participación de pymes en licitaciones de grandes empresas salmonicultoras”, afirmó.

En esa línea, sostuvo que el desarrollo del sector depende también del fortalecimiento de su red de proveedores.

“Creo que SalmonChile y el estudio lo dicen claramente: esta industria está absolutamente fundida entre las pymes y las grandes empresas, a diferencia de otras industrias. No se concibe triplicar la industria salmonicultora solamente apuntando a las grandes. Ese esfuerzo va a quintuplicar el mundo de las micro y pequeñas empresas que van a ser proveedoras de esta industria”, expresó.

Un desafío social para proyectar la salmonicultura

Finalmente, Swett planteó que el crecimiento de la actividad requiere fortalecer su legitimidad social y comunicar de manera transparente tanto sus aportes como sus aspectos por mejorar.

“Si queremos triplicar esta industria, primero tenemos que ser valientes y tenemos que alzar la voz. Creo que lo que hoy día está haciendo SalmonChile es exactamente eso: decir lo que hacemos. Ser humildes para decir ‘nos equivocamos y lo vamos a corregir’. Pero decirle a la gente realmente el impacto que generamos”, aseveró.

El dirigente también vinculó el futuro de la actividad con la formación de las nuevas generaciones y la valoración del trabajo.

“Y lo segundo tiene que ver con nuestras casas, en cómo estamos criando a nuestros hijos. ¿Cuántos de ustedes a los 14 o 15 años le regalan un teléfono inteligente a su hijo? ¿Se lo ganaron? Todos crecimos con un abuelo o un padre que nos decía: ‘nadie te va a regalar nada, tienes que estudiar’. Y hoy día tenemos una juventud que no le ve valor a ello y que solo exige”, señaló.

En su opinión, este cambio cultural es necesario para proyectar el desarrollo de la salmonicultura y fortalecer su relación con las comunidades.

“Si nosotros en las casas no cambiamos esa mentalidad, será muy difícil que defendamos una industria como el salmón y que le digamos a esa juventud, que nos gobernará en 20 años más, que queremos duplicar o triplicar esta industria”, sostuvo.

Finalmente, concluyó que el desafío trasciende los aspectos económicos y productivos: “Por lo tanto, el desafío va mucho más allá del sueldo y hacer las cosas bien; es un desafío social que tenemos que hacer”.

Swett manifestó que el desarrollo de la salmonicultura podría contribuir a consolidar nuevas oportunidades laborales y económicas en el sur de Chile, elevando también el reconocimiento de la actividad a nivel nacional.

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