Seis pescadoras artesanales de la comuna de Quemchi, en Chiloé, participaron en una capacitación realizada en la sala de procesos Ruka Iyael de Fundación Chinquihue, en Puerto Montt, con el objetivo de fortalecer sus conocimientos en elaboración de alimentos y agregación de valor a productos del mar.
Las participantes, provenientes de isla Caucahué y Puerto Fernández, se dedican principalmente al cultivo de pelillo y a la recolección de mariscos.
Durante la jornada trabajaron con navajuelas, lapas, choritos y robalo, elaborando productos ahumados, cocidos y en conserva.
Capacitación para agregar valor a productos del mar
La actividad formó parte de una gira técnica financiada por la Municipalidad de Quemchi.
Jocelyn Muñoz, encargada de la Oficina de Pesca del municipio, explicó que el objetivo fue “aprender el proceso de envasado, sellado, ahumado, siempre pensando en dar valor agregado a sus productos”.
Tras finalizar las capacitaciones, la funcionaria destacó la importancia de que las recolectoras de orilla puedan conocer directamente el funcionamiento de una sala de procesos.
“Es muy importante poder conocer una sala de procesos porque les ayuda a entender cómo debe estar estructurado cada paso, cada sala, para poder trabajar en cada una de las líneas en que se elaboran productos. Es importante conocer ese proceso, más aún si se considera que las pescadoras suelen hacer este trabajo en la cocina de sus casas”, señaló.
Ruka Iyael y apoyo a la pesca artesanal
La sala de procesos Ruka Iyael, financiada por el Gobierno Regional de Los Lagos, corresponde a un espacio de aprendizaje y capacitación destinado a apoyar actividades vinculadas con la pesca artesanal, con especial foco en las mujeres que participan en este sector productivo.
En sus instalaciones es posible procesar pescados, mariscos y otros productos del mar utilizando equipamiento validado sanitariamente y accesible para emprendimientos de baja inversión.
La iniciativa busca contribuir al desarrollo de productos marinos con mayor valor agregado y apoyar la diversificación productiva de quienes participan en la pesca artesanal.
Fotografía: Fundación Chinquihue