La Asociación de Salmonicultores de Magallanes destacó el desarrollo de un proyecto científico inédito en la industria chilena, orientado a optimizar la distribución de barrios productivos en la región y reducir el riesgo sanitario de los cultivos.
La iniciativa fue impulsada por las compañías Blumar, Australis Mar y Cermaq Chile, y se sustentó en más de tres años de investigación científica que incluyó campañas oceanográficas, estudios epidemiológicos, análisis sanitarios y modelamientos avanzados.
Como resultado de este trabajo, la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura autorizó la subdivisión de siete agrupaciones de concesiones de salmónidos (ACS) en la comuna de Río Verde, en la región de Magallanes.
El proyecto se basó en modelaciones avanzadas, cuatro campañas oceanográficas, recopilación sistemática de datos ambientales y sanitarios, análisis del comportamiento de corrientes en períodos prolongados y modelación de dispersión de patógenos, entre otros estudios que permitieron construir una base técnica robusta para la propuesta de subdivisión.
“Este proyecto refleja el futuro de la acuicultura: un sistema de producción basado en ciencia y creación de conocimiento del territorio, para una producción más eficiente y con menos riesgos sanitarios y ambientales. Magallanes tiene condiciones únicas para ser una potencia acuícola y avanzar con información robusta permite mejorar la sostenibilidad sanitaria, la eficiencia operativa y el desarrollo regional”, comentó el presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, Carlos Odebret.
En el equipo científico que lideró la investigación participaron Matías Gargiulo, PhD y biólogo marino de IA Consultores; Fernando Mardones, PhD, médico veterinario y académico de la Universidad de Edimburgo, quien participó a través de la consultora Epivet; y Hernán Rojas, PhD, epidemiólogo especialista en gestión sanitaria y director de la consultora Ceres BCA. La coordinación del equipo multidisciplinario estuvo a cargo del médico veterinario Eugenio Zamorano, especialista en regulación de la acuicultura.
“El valor de este trabajo radica en la integración de múltiples disciplinas científicas para comprender mejor el comportamiento ambiental y sanitario de los cultivos en condiciones subantárticas. Este tipo de estudios permite tomar decisiones productivas mejor informadas y reducir incertidumbres, manteniendo las buenas condiciones sanitarias de la región”, señaló el doctor Hernán Rojas.
Entre los beneficios proyectados se encuentra una mejor gestión sanitaria de los cultivos, lo que permite fortalecer la bioseguridad, reducir riesgos y favorecer ciclos productivos más estables y predecibles, considerando que el estudio contempló modelaciones de corrientes y el comportamiento de patógenos en el área.
“En esta oportunidad integramos nuevos datos oceanográficos que antes no estaban disponibles, lo que nos permitió robustecer y perfeccionar nuestros modelamientos. Este es un trabajo con estándares comparables a los que se desarrollan en países como Noruega, Canadá y Escocia, donde este tipo de estudios es habitual, y representa una base sólida para el futuro de la industria”, destacó el Dr. Fernando Mardones.
Asimismo, la iniciativa contribuye a optimizar la gestión productiva, permitiendo mejorar la logística tanto marítima como terrestre, perfeccionando la coordinación en el uso de embarcaciones, transporte y procesos asociados. Esto se traduce en una mayor eficiencia operativa y una menor presión sobre los sistemas de apoyo.
“Además de los beneficios que tiene para la operación, este proyecto trae consigo el fortalecimiento del conocimiento científico sobre el ecosistema regional, lo que aporta información valiosa para el desarrollo responsable y sostenible de la acuicultura en Magallanes. Creemos que esto fija un estándar para nuestro sector y posiciona a la región como un polo de desarrollo acuícola basado en conocimiento”, concluyó Odebret.
El proyecto fue presentado a la autoridad competente y evaluado conforme a los procedimientos regulatorios vigentes. La propuesta fue revisada por especialistas del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) y del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), siendo finalmente aprobada en enero de este año por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura.
Fotografía: Asociación de Salmonicultores de Magallanes