En la sesión del 23 de abril, la Comisión de Intereses Marítimos, Pesca y Acuicultura del Senado escuchó la intervención del gerente de Asuntos Corporativos de SalmonChile, Tomás Monge, quien se refirió a las relocalizaciones de concesiones de acuicultura.
«¿Qué es lo que ha buscado la industria con la fusión y relocalizaciones? Esto es operar con centros y concesiones más grandes, menos puntos productivos y más distanciados entre sí. Y de esta forma se mejoran las condiciones ambientales, sanitarias y operativas. Al operar en concesiones con mayor profundidad, con mayor corriente, más distanciadas, pensando en, por ejemplo, alguna floración de alga nociva o de repente algún tema sanitario», afirmó Monge.
«El que esté más distanciado es una ganada en lo ambiental y en lo sanitario y también desde lo operativo. Luego también mejorar las condiciones de las concesiones que fueron otorgadas en lugares poco aptos para el cultivo, baja profundidad, pocas corrientes», agregó.
El gremio explicó que actualmente existen 210 expedientes en trámite materializándose solo una relocalización desde el año 2011. «Ha transcurrido mucho tiempo sin que esto haya avanzado. La industria ha invertido recursos técnicos, humanos, económicos también para cumplir con los estudios y requisitos exigidos sin lograr terminar los procesos durante todo este paso».
«¿Por qué no se ha avanzado en fusiones y relocalizaciones? Primero, hay una ausencia de gobernanza y regulaciones robustas que concilen intereses diversos y brinden certeza para el ordenamiento territorial del borde costero. Actualmente existe una Política Nacional de Uso del Borde Costero que crea la Comisión Nacional de Uso del Borde Costero, crea las Comisiones Regionales de Uso del Borde Costero, pero a la fecha no se han podido conciliar los diversos intereses de conservación, de la pesca artesanal, turismo, salmonicultura, mitilicultura. Luego, falta de una visión de Estado respecto a la salmonicultura y la acuicultura», añadió Monge.
En ese sentido, agregó que «mientras nuestros países competidores como Noruega buscan duplicar su producción al 2030 y quintuplicarla al 2050, en Chile todavía no tenemos una visión de Estado respecto a la salmonicultura y a la acuicultura en general. Falta de voluntad política, luego excesiva permisología, trámites sectoriales y complejo sistema de evaluación ambiental. Es un tema que también ha afectado muchísimo».
“Esta industria no tiene impacto solo en una región, sino que es un impacto macrozonal. Estamos presentes en seis regiones, con más de 700 puntos productivos, y hacemos soberanía donde el Estado muchas veces no llega. Solo por los puertos del Biobío se exportan dos mil millones de dólares, lo que refleja el encadenamiento con el sistema portuario, marítimo, logístico y de transporte”, explicó.
“Por eso, creo que es muy importante poner en valor el encadenamiento productivo, no solo en la región de Los Lagos o Aysén, sino desde el Biobío hasta Magallanes. Es fundamental reconocer esa oportunidad que tenemos como país para recuperar el valor de este sector y de todo su encadenamiento. Nosotros, como industria, estamos muy conformes”, agregó Monge.
Fotografía: B2B Media Group