Extractos de plantas mitigarían el estrés en salmones de cultivo

Jun 22, 2015

Evaluaciones realizadas han mostrado que usando productos naturales es posible reducir los efectos negativos de los altos niveles de estrés fisiológico en estos peces, que normalmente se traduce en inmunosupresión, estrés oxidativo y la muerte de muchos ejemplares.

(El Mercurio) Uno de los grandes problemas que se presentan en los procesos de producción de la industria del salmón en Chile y el mundo son los altos niveles de estrés a los que se ven sometidos los peces. Desde que eclosionan, tienen que enfrentar múltiples vacunaciones, limpiezas, medicaciones, procesos de manipulación para su selección, altas densidades de cultivo, transporte e incluso la compleja tarea de entrar al mar. Todo esto interfiere en su sistema inmunológico, que se vuelve más propenso a contraer enfermedades, experimentando dificultades para crecer y ganar peso y, en el peor de los casos, de adaptarse y sobrevivir en aguas marinas.

En la actualidad, las salmonicultoras están implementando diversos tratamientos preventivos y curativos, que consideran inmunoestimulantes, suplementos antioxidantes, antivirales y vacunas, pero ninguno de ellos ha tomado en cuenta el estrés como la raíz del problema.

Sobre esa base, investigadores de la Universidad de Santiago de Chile (USACh) tomó el desafío de encontrar una solución a este problema, advirtiendo que no se podía utilizar cualquier fármaco, ya que se trata de peces para el consumo humano. Fue así como se apostó por los extractos naturales de plantas.

Con financiamiento de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) del Ministerio de Agricultura de Chile se comenzaron a realizar pruebas controladas en cantidades considerables de salmones -alrededor de mil peces- con muy buenos resultados.

La Dra. Margarita Montoya, del Departamento de Biología de la Facultad de Química y Biología e investigadora del Centro de Biotecnología Acuícola (CBA) de esta casa de estudios, quien lidera este proyecto, detalló que pudieron constatar que los peces en estudio disminuyeron su mortalidad frente a patógenos comunes y a causa de la manipulación y hacinamiento. «Además, mejoraron algunos indicadores relacionados con el estrés oxidativo, las defensas y la capacidad de crecimiento», destacó.

Próximamente, realizarán controles para comprobar la inocuidad de este producto en agua de mar y también utilizarán otros patógenos de mayor prevalencia en estos minutos, para luego pasar a las pruebas de campo.

Sophia Mejías, bioquímica de la USACh y asistente de investigación de la Dra. Montoya, quien ha participado en la gestión de este proyecto, complementó que este trabajo será de gran novedad para la industria, ya que «se trata de una solución natural, que está obteniendo resultados muy parejos en una especie que normalmente no responde de la misma forma a los tratamientos preventivos ni curativos».

En la actualidad, la única experiencia en salmonicultura con extractos de plantas, ha sido el uso de cardo mariano como hepatoprotector de peces, producto que se comercializa actualmente. Es por esto que lograr ingresar con un segundo producto natural a la industria acuícola, puede abrir las puertas para el ingreso de terapias que además de ser efectivas, sean más naturales y amigables con el medio ambiente. Esto podría llegar a constituir una ventaja adicional dado que los consumidores están pidiendo cada vez mejores procesos productivos.

La Dra. Montoya explicó que esa fue la idea desde un comienzo en el proyecto que dirige. Por esto ya presentaron una solicitud de patente y se han preocupado de que los costos del producto no sean elevados para que puedan transferirse exitosamente a la industria.

El equipo investigador está trabajando con dos empresas con el objetivo de llegar al mercado. Una es el laboratorio farmacéutico de productos naturales Laboratorio Ximena Polanco y la compañía de biotecnología ActivaQ.

Transferencia al mercado

La gerenta general de esta última, Geraldine Mlynarz, es una convencida de que este producto despertará gran interés en las salmonicultoras, ya que es de muy fácil administración (vía oral o por inmersión) y no tiene efectos negativos en los peces, en el medio ambiente ni en los humanos.

«Los productores conocen bien los periodos en que se genera más estrés en los peces, por lo que podrán suministrar el producto en esos momentos y lograr que los salmones superen esas etapas más complejas, disminuyendo los costos en la producción».

La gerenta general de ActivaQ cuenta que ya confirmaron que el producto es escalable y que pueden cumplir con los requerimientos de la industria y que incluso se han puesto en contacto con otra empresa que tiene la capacidad de llegar a los productores de manera muy oportuna.

La idea es desarrollar un aditivo y que este se pueda agregar a la dieta del salmón según los requerimientos de los productores en momentos críticos.

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