Diputado Luis Rocafull: “No se va a dejar sin un marco regulatorio a una actividad tan importante”

Dic 1, 2020

Consultado respecto de la posible nulidad de la Ley de Pesca, el diputado -presidente de la Comisión de Pesca de la Cámara- comentó que "bajo ningún punto de vista se puede pensar que si se saca la ley quedamos sin nada; no será así. Hay una parte de la ley que está sucia, está manchada y esa hay que cambiarla".

Importantes temas relacionados con pesca y acuicultura se han estado abordando los últimos meses en la Cámara de Diputados. Uno de ellos tiene que ver con el posible traspaso de estas actividades a un nuevo ministerio, como el de Agricultura, Alimentos y Desarrollo Rural que estaba proponiendo el Gobierno. Esta idea ha sido ampliamente rechazada, mientras actores de la actividad siguen solicitando la creación de un Ministerio del Mar o de Pesca y Acuicultura.

De igual forma, el pasado martes 24 de noviembre, la Sala de la Cámara aprobó el proyecto (boletín 10527) que declara “insaneablemente nula” la norma (Ley N°20.657) que vino a reformar en 2013 la Ley General de Pesca y Acuicultura (LGPA), contenida en la Ley N°18.892 y sus modificaciones. Este hecho ha causado numerosas reacciones tanto en la pesca industrial como artesanal.

Para analizar este y otros temas vinculados con el sector, AQUA conversó con el diputado Luis Rocafull, presidente de la Comisión de Pesca, Acuicultura e Intereses Marítimos de la Cámara.

El pasado 9 de noviembre, la Comisión de Pesca de la Cámara de Diputados resolvió rechazar el proyecto que crea el nuevo Ministerio de Agricultura, Alimentos y Desarrollo Rural. De hecho, la instancia aprobó una indicación presentada por usted y Jaime Tohá, que propuso eliminar todo el texto aprobado previamente en la Comisión de Agricultura. ¿Podría explicar qué significa lo anterior? ¿Quiere decir que queda completamente descartada la propuesta que estaba realizando el Ejecutivo de crear el nuevo ministerio y traspasar allí al sector de la pesca y acuicultura?

Hay que citar dos fuentes o argumentos por los cuales se rechazó este proyecto. En primer lugar, dentro de las actividades legislativas, este proyecto no tenía fundamentos. De hecho, a mitad de camino o cuando ingresó a la Comisión de Pesca, el Gobierno le cambió el nombre para que pudiera parecer algo más equitativo entre el trato de la agricultura y la pesca, pero no tenía razón ni había argumentos que lo validaran. En segundo lugar, un proyecto como este, donde se crea un nuevo ministerio donde hay dos partes iguales, tendría que haber sido tramitado por la Secretaría General de la Presidencia de la República y no en el Ministerio de Agricultura, porque claramente estamos agregando una secretaría y esa es una razón muy fuerte.

Es la primera vez que veo que, en la discusión de un proyecto, el ministro del ramo va a la primera sesión y la última, desapareciendo completamente, donde además ni siquiera manda a un subsecretario, sino que a un señor contratado por el Ministerio de Agricultura. Eso daba a entender rápidamente que este proyecto, en lo que tiene que ver con la costumbre legislativa, no tenía opción alguna.

Pero la razón más importante es que todos los pescadores del país y los que realizan actividades afines se opusieron tenazmente a este proyecto. En ese sentido, nosotros no podíamos sino escuchar y hacernos parte de lo que esta gente nos estaba pidiendo.

Nosotros teníamos que ver de qué manera lo rechazábamos, por lo tanto, con Jaime Tohá presentamos una serie de iniciativas y donde viéramos la palabra pesca y acuicultura lo eliminaríamos. De ese modo, el proyecto quedaba sin contenido. Las modificaciones que tuvieran que hacerse tenían que ir en agricultura y no pesca.

Por último, creo que este proyecto debiera pasar a Sala, ya que el Ministerio no renovó la suma urgencia. Pero hoy, por reglamento, si el proyecto no ha sido retirado como corresponde, debe ir a Sala para que se pronuncie respecto de esto y eso esta mesa no lo ha cumplido.

Como alternativa al proyecto mencionado anteriormente, los pescadores artesanales de Chile se han unido para solicitar la creación de un “Ministerio del Mar”, mientras que desde la Sociedad Chilena de Acuicultura piden, por ejemplo, un “Ministerio de Acuicultura y Pesca”. ¿Qué le parecen estas propuestas? ¿Cree viable alguna de estas alternativas?

Varias veces se han presentado iniciativas que tienen que ver con el Ministerio del Mar. A mí me parece sumamente importante la idea de planificar y crear este ministerio, pero yo lo veo en el sentido del significado que esto tiene en nuestro país y en la vida de cada uno de los chilenos y chilenas. No tiene que ver sólo con la pesca artesanal, sino que con la sustentabilidad y el compromiso que debemos tener como sociedad con el mar; tanto en lo científico, social y económico.

Por lo tanto, hay que discutirlo, pero un ministerio no se crea de la noche a la mañana. Debería existir voluntad –la cual no ha existido desde ningún gobierno– para la creación de este ministerio, pero no tiene que ver sólo con la actividad económica de la pesca, sino que van muchas cosas más de la mano que conforman este tremendo sistema que es el mar.

Otros dicen que debe ser un Ministerio de Pesca y Acuicultura, no sé si será válido, pero hay que escuchar lo que tienen que decir. Tiene que haber participación del mundo social y científico para que haya opiniones diversas y se pueda ir conformando algo que realmente dé respuesta al trato, a la convivencia y al significado del mar para todo nuestro país.

Ley de Pesca

Este martes 24 de noviembre, en tanto, la Sala de la Cámara de Diputados aprobó en general la nulidad de la Ley de Pesca (Ley 20.657) aprobada en 2013. ¿Cuál es su visión al respecto? ¿Apoya la nulidad?

Esta tramitación, que puede llamarse derogación de la Ley de Pesca, tiene que ver con que nos hicimos parte de una de las razones por las cuales hubo estallido social en octubre de 2019, que tiene que ver con el abuso y el atropellamiento a los derechos ciudadanos que han sido vulnerados. Bajo este punto, una de las cosas que ha sido muy vista y que creo que fue el emblema de la corrupción, fue como se hizo el lobby respecto de la Ley de Pesca. En contenido, en algunas partes la ley puede haber quedado buena, algunas que les gusta a unos y a otros no, pero la forma en la que se concibió, ese es el tema. El asunto es cómo recuperamos la credibilidad en parte de la ciudadanía en un tema tan urgente como este. Si no somos capaces de reparar y reconocer el daño que se ha hecho a la sociedad, que tiene mucho que ver con la confianza, a mí me parece que no sacamos nada con seguir haciendo leyes.

¿Cuáles son los pasos a seguir para este proyecto que pretende anular la Ley 20.657? ¿Cuándo podría darse la votación definitiva que pudiera realmente anular este cuerpo legal?

Este es un proyecto que tiene algunas indicaciones, por lo tanto, debe volver a Comisión, tiene que discutirse y luego irá nuevamente a Sala para votarse en particular. Finalmente, se vota en el Senado donde el trámite es similar.

Hay gremios, tanto de la pesca industrial, como artesanal, que han manifestado sus aprehensiones respecto de que, si se anula la Ley de Pesca, la actividad podría quedar sin un marco regulatorio sólido. ¿Tienen prevista alguna solución para que la actividad pueda seguir funcionando mientras dure el proceso de emitir una nueva ley?

Quiero darles tranquilidad a todos los pescadores. Acá no se va a dejar sin un marco regulatorio a una actividad tan importante y que es tan atractiva para muchos capitales, tanto extranjeros como nacionales. Este es un tema que tiene que trabajarse. Se va a llegar a un punto y se podrá mejorar para limpiar lo que he mencionado anteriormente (temas de corrupción).

Puede haber una ley de reemplazo, los artículos pueden ser derogados o puede haber una nueva ley que sea discutida y pase a ser aplicable. Son varias alternativas, pero bajo ningún punto de vista se puede pensar que si se saca la ley quedamos sin nada; no será así. Hay una parte de la ley que está sucia, está manchada y esa hay que cambiarla.

Quiero reiterar que la Ley de Pesca no es un tema que solo les incumbe a los pescadores. Este es un tema país, porque las instituciones encargadas de legislar con transparencia y hacer eco de lo que la ciudadanía aspira y construir un mejor país, se rompió con la forma cómo se trató esta ley. Esto no tiene que ver sólo con los pescadores, sino que también tiene que ver con una sociedad cuya confianza fue quebrada.

De igual forma, algunos gremios, principalmente artesanales, han solicitado que se mantengan aquellos aspectos que este sector logró que se incorporen en la Ley 20.657 y que benefician a su sector. Por lo que usted explico, entonces, ¿es posible pensar en rescatar artículos o materias relevantes para que permanezcan?

Reitero nuevamente: acá no es que saquemos lo negativo o positivo. Hay que ver el origen de las cosas. La ley puede tener muchas cosas buenas, pero la forma en que se construyó es dudable. Las cosas hay que hacerlas como corresponden, con transparencia, con honradez. Hay personas y empresas que no cumplieron con eso y la gente les depositó su confianza. Acá no es el tema que dejemos lo bueno y saquemos lo malo, porque así nunca nos podremos de acuerdo. El tema es que haya una legislación justa y que por supuesto haya diálogo y conversación para que se llegue a buen término. Hay que respetar los procesos y en este caso no se respetó.

Finalmente, ¿qué otros temas, relevantes para la pesca y acuicultura nacional, se están discutiendo en la Comisión de Pesca de la Cámara de Diputados?

Estamos esperando un proyecto importante que tiene que ver con la famosa Ley Corta. En segundo lugar, se está discutiendo una moción parlamentaria respecto a la pesca de arrastre; me parece bien que se discuta esto con pescadores, empresas y científicos. También está el tema que tiene que ver con el tamaño de las embarcaciones y, por último, el de mejorar y ampliar la habitabilidad de las naves, sobre todo las que prestan servicios.

 

 

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