El consumo aparente de productos del mar en Chile mostró una recuperación durante 2025, luego de varios años de descenso. Así lo indica un análisis elaborado por el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), correspondiente al período 2017-2025.
El estudio fue desarrollado mediante la metodología oficial de Hojas de Balance de Alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La metodología fue validada en conjunto con la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (SSPA), FAO y el Observatorio Europeo del Mercado de los Productos de la Pesca y de la Acuicultura (EUMOFA).
De acuerdo con la estimación, el consumo per cápita alcanzó en 2025 los 33,5 kg por habitante al año en peso vivo. Esta cifra representa un incremento de 15,8% respecto de 2024.
En peso comestible, el consumo también aumentó. Pasó de 15,4 kg a 17,6 kg por habitante al año entre 2024 y 2025, equivalente a un crecimiento de 14,3%.

Según el análisis, la recuperación estuvo asociada principalmente a una mayor disponibilidad de productos del mar para el mercado interno. Este comportamiento estuvo impulsado por el aumento de la producción nacional.
Entre los factores identificados destacan la mayor producción de salmón del Atlántico, los elevados desembarques de jurel y una mayor disponibilidad de otros recursos destinados al consumo interno.
Pescados concentran el consumo nacional
Durante 2025, los pescados se mantuvieron como el principal grupo dentro del consumo aparente de productos del mar en Chile.
En la medición en peso vivo, los pescados representaron cerca del 68% del consumo total. Los crustáceos alcanzaron aproximadamente 14,6%, mientras que los moluscos representaron 14,9%. Las algas y otros recursos tuvieron una participación menor.
En peso comestible, la concentración en pescados fue aún mayor. Este grupo representó cerca del 86% del consumo per cápita, mientras que los moluscos aportaron alrededor de 7,2% y los crustáceos cerca de 6%.
Los resultados muestran que la recuperación registrada durante 2025 estuvo principalmente vinculada con una mayor disponibilidad de pescados para el mercado interno.
Jurel y salmón del Atlántico lideran por especie
La estimación por especies también muestra diferencias según la forma de medición.
En peso vivo, el jurel registró el mayor consumo aparente, con 6,9 kg por habitante al año. Le siguieron el salmón del Atlántico, con 6,1 kg; el atún, con 4,5 kg; y el camarón ecuatoriano, también con 4,5 kg.
Estas cuatro especies concentraron cerca del 66% del consumo aparente nacional en 2025.
También destacaron el chorito, con 3,5 kg por habitante al año; la reineta, con 1,3 kg; y la merluza común, con 1,1 kg.
En la medición en peso comestible, el salmón del Atlántico pasó a ocupar el primer lugar, con 4,8 kg por habitante al año. Le siguieron el jurel, con 3,8 kg, y el atún, con 3,1 kg.
El camarón ecuatoriano, la reineta, el chorito y la merluza común se ubicaron en un segundo nivel de consumo.
Los resultados muestran una estructura de consumo aparente concentrada en un grupo reducido de especies. Estas explican una parte importante de la disponibilidad nacional de productos del mar.

Dependencia de las importaciones
El estudio también analizó el Ratio de Dependencia a las Importaciones (RDI) para el período 2017-2025.
En la estimación en peso vivo, los pescados presentaron una dependencia media-baja de las importaciones, con niveles de entre 26% y 35%.
Los crustáceos, en cambio, mostraron una alta dependencia, con valores de entre 75% y 91%. Este resultado estuvo explicado principalmente por las importaciones de camarón ecuatoriano.
Los moluscos presentaron una baja dependencia de las importaciones, con valores de entre 1% y 6%. Las algas mostraron una mayor variabilidad, asociada principalmente a las importaciones de nori.
El grupo denominado “otros” mantuvo una dependencia prácticamente nula durante el período analizado.
En peso comestible, los pescados registraron una dependencia media-baja, entre 25% y 35%. Los crustáceos presentaron nuevamente una alta dependencia, con valores de entre 67% y 90%.
En tanto, los moluscos mantuvieron una dependencia baja, entre 1% y 8%. Las algas presentaron un comportamiento variable y el grupo “otros” mantuvo una participación marginal de las importaciones.
Un indicador para monitorear la disponibilidad de alimentos
El análisis de IFOP señala que el consumo aparente corresponde a un indicador de disponibilidad de alimentos. Por ello, sus resultados no representan necesariamente las preferencias de consumo de la población.
La metodología permite caracterizar la disponibilidad nacional de productos del mar y observar su evolución en el tiempo.
En este contexto, el indicador constituye una herramienta para el monitoreo de la seguridad alimentaria y puede aportar antecedentes para el diseño y evaluación de políticas públicas vinculadas con la pesca, la acuicultura y la alimentación.
Fotografías: ProChile e IFOP.