La acuicultura chilena está viviendo un proceso de transformación impulsado por la necesidad de actualizar su infraestructura, mejorar la productividad y cumplir con las mayores demandas ambientales y regulatorias.
En este contexto, la academia ha tenido un rol activo, identificando brechas tecnológicas y desarrollando soluciones innovadoras, como el uso de simulación, que han sido esenciales para optimizar la operación de los centros de cultivo.
En este marco, el decano de Favet y director de EDIGEN, Dr. José Manuel Yáñez, profundiza en los avances del proyecto y los desafíos regulatorios que enfrenta la acuicultura chilena.
¿En qué se encuentra actualmente el proyecto EDIGEN?
Actualmente, EDIGEN se encuentra en una fase de consolidación y síntesis. Durante 2025 se realizaron seis talleres virtuales, uno semi-presencial y el Primer Encuentro Internacional de Edición Génica en Acuicultura realizado en Puerto Varas. Todas estas instancias permitieron reunir a investigadores, autoridades, empresas y expertos nacionales e internacionales en el ámbito de la edición génica en animales.
En este momento, el foco del proyecto está en compilar y sistematizar toda esa información para elaborar, durante 2026, un documento de recomendaciones orientado a políticas públicas en edición génica aplicada a la acuicultura. Todo esto junto al apoyo de entidades del sector público que participan activamente de la iniciativa.
Paralelamente, EDIGEN está avanzando en el análisis de brechas regulatorias que actualmente limitan la investigación en Chile, así como en la priorización de casos de uso con alto impacto potencial en sanidad y sostenibilidad de la salmonicultura. A esto se suma el fortalecimiento de una red público-privada que permita avanzar hacia una discusión normativa con una base técnica sólida, evidencia internacional y una visión compartida entre ciencia, sector productivo y Estado.
¿Qué avances recientes en edición genética de animales acuáticos está considerando EDIGEN para aplicarlos en la acuicultura chilena?
EDIGEN está siguiendo muy de cerca los avances internacionales más relevantes en edición genética de organismos acuáticos, con especial atención en aquellos que podrían tener aplicabilidad directa en el contexto chileno.
Uno de los focos principales es el desarrollo de soluciones frente al piojo de mar, donde iniciativas como el proyecto noruego CRISPResist muestran cómo la biotecnología puede complementar las estrategias tradicionales de control sanitario para el control del principal parásito que afecta a la salmonicultura global.
Otro eje central es la caracterización de QTL asociados a resistencia a SRS en salmón coho, evaluando de manera experimental (in vitro) el efecto de las variantes genéticas identificadas en la respuesta frente a la infección en salmón del Atlántico.
De manera similar, se está analizando el caso del QTL de resistencia a IPN, particularmente a la luz de la aparición de nuevas variantes virales que afectan a peces previamente considerados resistentes, lo que obliga a repensar y rediseñar las soluciones genéticas orientadas al control de esta enfermedad viral.
Con los desarrollos recientes, ¿qué impacto espera EDIGEN que la edición genética tenga en la competitividad y sostenibilidad del sector acuícola en Chile, y qué desafíos regulatorios son más urgentes hoy?
La edición genética tiene el potencial de transformarse en una herramienta estratégica para mejorar la competitividad y sostenibilidad de la acuicultura chilena, contribuyendo a reducir pérdidas sanitarias, mejorar la eficiencia productiva y disminuir la dependencia de tratamientos farmacológicos. Sin embargo, hoy, el principal obstáculo para avanzar en esa dirección es de carácter regulatorio.
La normativa chilena actual restringe el uso de biotecnologías avanzadas incluso con fines de investigación, lo que limita la generación de evidencia científica local. Esto deja a Chile en desventaja frente a países competidores como Noruega, donde, a pesar de que la edición génica aún no ha sido aprobada para fines productivos, se ha desarrollado investigación experimental de manera continua durante más de una década.
Un ejemplo emblemático es el trabajo en esterilidad mediante la edición del gen dnd, el cual ha permitido cultivar experimentalmente salmones estériles a partir del 2016, permitiendo caracterizar en profundidad aspectos productivos, reproductivos y de bioseguridad.
En contraste, en Chile la investigación se ve mayoritariamente restringida a estudios in vitro, lo que dificulta avanzar hacia evaluaciones in vivo controladas, las cuales son fundamentales para una evaluación rigurosa de riesgos y beneficios.
Por ello, los desafíos más urgentes pasan por habilitar marcos regulatorios que permitan investigación experimental contenida y trazable, establecer criterios modernos y basados en evidencia para evaluar estas tecnologías, y entregar certeza jurídica a investigadores e inversionistas, sin comprometer los estándares de bioseguridad y ética.
Fotografía: Favet.