[LA + LEÍDA EL MIÉRCOLES] Abordan la bioseguridad como pilar del uso prudente de antimicrobianos en acuicultura

El seminario organizado por el Centro Colaborador CASA y la OMSA, reunió a expertos y representantes del sector para abordar estrategias de prevención y control sanitario.

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La bioseguridad como herramienta para prevenir enfermedades fue el eje del seminario web “Bioseguridad en Animales Acuáticos: Pilar fundamental del uso prudente de antimicrobianos en acuicultura”, realizado este martes 1 de septiembre.

El encuentro dio inicio al ciclo “Combatiendo la RAM en acuicultura”, organizado por el Centro Colaborador CASA y la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), instancia que reunió a profesionales, investigadores, estudiantes y representantes del sector acuícola para abordar estrategias de prevención y control sanitario frente a la resistencia a los antimicrobianos (RAM).

El seminario comenzó con las palabras de la académica de Favet y directora ejecutiva del Centro Colaborador de la Organización Mundial de Sanidad Animal CASA, Dra. Javiera Cornejo, quien destacó la importancia de generar este tipo de iniciativas para fortalecer el conocimiento y la colaboración en torno a la resistencia a los antimicrobianos y su impacto en la acuicultura.

Bioseguridad: Estándares de la OMSA

Una de las expositoras fue la presidenta de la Comisión de Normas Sanitarias para los Animales Acuáticos de la OMSA, Dra. Alicia Gallardo, quien habló sobre el Código Acuático y mencionó que la bioseguridad tiene que ver con las medidas físicas y de gestión diseñadas para mitigar el riesgo de introducción de los agentes patógenos (enfermedades) en, propagación dentro o de liberación desde poblaciones de animales acuáticos.

En este sentido, detalló que el Código Sanitario para los Animales Acuáticos de la OMSA establece que la bioseguridad se sostiene a nivel país, donde las condiciones elementales permiten prevenir, detectar y contener una enfermedad.

A nivel país, explicó que se requiere una capacidad sanitaria nacional, coordinada y permanente, que permita la detección precoz para identificar rápidamente la aparición de una enfermedad.

Asimismo, mencionó que la prevención y contención permiten evitar la entrada del agente patógeno y limitar su propagación dentro y fuera del país. Además, especificó que la Autoridad Competente debe demostrar que estas condiciones se cumplen permanentemente.

Posteriormente, identificó las principales vías de riesgo sanitario, asociadas a enfermedades listadas por la OMSA y de relevancia nacional, destacando el centro de cultivo como punto de gestión

En este contexto, detalló que «las vías de riesgo alrededor del centro de cultivo incluyen animales vivos, equipos y embarcaciones, agua, personas y fauna silvestre o ambiente».

A continuación, explicó que, la bioseguridad acompaña todo el ciclo productivo, desde el origen o hatchery, pasando por el transporte y el centro de cultivo, hasta la cosecha o proceso y el destino.

Asimismo, destacó que existen factores transversales durante todo el ciclo productivo, entre ellos el agua, los animales, las personas, los equipos, las embarcaciones y los residuos.

En este sentido, señaló que cada conexión puede constituir una barrera de bioseguridad o una vía de transmisión.

Por otra parte, explicó los niveles de bioseguridad, desde el país hasta el establecimiento, considerando el marco nacional, la zona o compartimento, el establecimiento y la unidad productiva.

Finalmente, recalcó que la bioseguridad debe ser coherente desde la gestión país hasta las prácticas diarias.

Fotografía: B2B Media Group.

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