Salmones Antártica sostiene que concesiones debieran licitarse

Ago 5, 2016

El gerente de cultivo de la salmonicultora del Grupo Nissui, Claudio Lara, admitió que el problema en Chile es que muchas compañías sienten que las concesiones son parte de su patrimonio pese a que se las proporcionó el Estado e incluso las han entregado en garantía a los bancos para sustentar los créditos recibidos, rentando con estas operaciones que en su mayoría no han explotado.

(Estrategia) Después de renunciar a la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile) por profundas diferencias, Marine Harvest reveló las propuestas que a su juicio son fórmula para que la industria nacional vuelva a ser sostenible, dentro de las que están una producción máxima de 400.000 toneladas dividida en las 1.300 concesiones existentes, sacando ronchas no solamente entre los grandes operadores, sino que también entre los de menor tamaño.

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Es así como el gerente de cultivo de Salmones Antártica, firma ligada al grupo japonés Nissui, Claudio Lara, manifestó a Estrategia que Marine Harvest quiere establecer un sistema de cuotas, en base a 400.000 toneladas, al repartirlas en función a la titularidad de concesiones que para salmones hoy en Chile llegan a más de 1.300, de las que la empresa noruega controla cerca de 200.

«Está cuidando lo que en pesca se llama los derechos históricos, porque con suerte opera con unos 15 centros de cultivo y además, Marine Harvest cuenta con la capacidad de arbitrar mercados, porque operan aparte de Chile en Noruega –país en que se está concentrando para trabajar con menos costos-, Canadá y Escocia», precisó el ejecutivo.

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Para Salmones Antártica, eso sí, es correcto el reordenamiento productivo para resguardar lo sanitario y ambiental, sin embargo el tema tiene que ir más allá pues, para Claudio Lara, el Estado «lo que debería hacer es licitar las concesiones del país como licencias, para ver quién quiere producir y participar en procesos de subasta. El problema es que muchas compañías sienten que los centros de cultivo son parte de su patrimonio e incluso los han entregado en garantía a los bancos para sustentar los créditos recibidos».

Lara advirtió que hay mucha presión, porque la banca tiene millones de dólares en la industria del salmón, que está garantizada por concesiones que entregó el Estado de Chile a los privados, que tienen la obligación de explotarlas y no lo han hecho, «solo han amparado su patrimonio para operar. El mejor negocio de las empresas es rentar por medio de los centros de cultivo hasta el momento», enfatizó el ejecutivo.

El gerente de cultivo de la salmonicultora del Grupo Nissui acusó que Chile ha retrocedido su producción porque las cosas no se han hecho bien en términos generales y Noruega por tanto ha avanzado, tomando lo que deja nuestro país.

Lo que sí, existe un consenso en que es necesario limitar la producción como país a una biomasa máxima, porque empíricamente tras ciertos niveles de producción se detonan problemas sanitario-productivos y de crisis de precios por sobreoferta en los mercados, con serias consecuencias en la empleabilidad que genera la industria en el sur de Chile.

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