Sernapesca refuerza estrategia para reducir uso de antimicrobianos en la salmonicultura

La autoridad destaca nuevas herramientas regulatorias, incentivos vinculados al ICA, prevención del SRS y programas como PROA-Salmón y SVAR para avanzar hacia un menor consumo de antimicrobianos.

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La reducción del uso de antimicrobianos en la salmonicultura es uno de los principales desafíos sanitarios de la industria. En este contexto, Sernapesca ha impulsado nuevas medidas regulatorias y herramientas preventivas.

Entre ellas destaca la modificación del Programa Sanitario General para el Uso de Antimicrobianos (PSG-U). El cambio fue establecido mediante la Resolución DN N° 00803.2026.

La medida forma parte de un conjunto de acciones asociadas al nuevo Programa Sanitario Específico de Vigilancia y Control de Piscirickettsiosis (PSEVC-SRS).

El objetivo es fortalecer la prevención y el control de la piscirickettsiosis (SRS). Esta enfermedad constituye la principal causa del uso de antimicrobianos en la salmonicultura nacional.

Nuevos incentivos vinculados al consumo de antimicrobianos

En conversación con Medios Aqua, la subdirectora de Acuicultura de Sernapesca, Mónica Rojas Noack, explica que la modificación busca incentivar estrategias preventivas y un manejo temprano de la enfermedad.

Según la autoridad, el análisis técnico realizado por el Servicio indica que los peces moribundos o severamente comprometidos pueden favorecer la persistencia y dispersión del agente infeccioso.

Por ello, su eliminación oportuna y biosegura puede reducir la presión de infección dentro del centro y su entorno. Esto también contribuye al control de la enfermedad y al bienestar animal.

En este marco, los centros de cultivo podrán acceder a excepciones de pérdidas asociadas a la eliminación de peces afectados. El beneficio dependerá del Índice de Consumo de Antimicrobianos (ICA).

Los centros que mantengan menores niveles de consumo podrán acceder a mayores porcentajes de excepción. El beneficio puede alcanzar hasta el 10% de la siembra efectiva en ciclos productivos sin uso de antimicrobianos.

“El propósito de esta modificación es generar un incentivo para que los centros adopten estrategias preventivas y de manejo temprano de la enfermedad”, señala la subdirectora de Acuicultura de Sernapesca, Mónica Rojas Noack.

La modificación se complementa con otras herramientas incorporadas al PSEVC-SRS. Entre ellas se encuentran la vacunación obligatoria, los planes de gestión preventiva y el desdoble de peces.

También considera la genotipificación de las cepas presentes para apoyar la evaluación epidemiológica de la enfermedad.

“Como Servicio, esperamos que estas medidas contribuyan a disminuir la incidencia y severidad de los brotes de piscirickettsiosis, mejorar la eficacia de los tratamientos cuando estos sean necesarios y, especialmente, reducir progresivamente el uso de antimicrobianos en los centros con mayores niveles de consumo”, afirma Rojas.

Fiscalización e incentivos para reducir el ICA

Los informes sanitarios de 2025 muestran una disminución del uso de antimicrobianos en agua dulce. Sin embargo, el ICA nacional aumentó debido al crecimiento de la biomasa cultivada.

Frente a este escenario, Sernapesca apunta a combinar fiscalización, incentivos regulatorios y medidas preventivas.

Rojas señala que el Servicio ha incorporado nuevas herramientas mediante el PSEVC-SRS y la modificación del PSG-U.

Estas medidas incluyen incentivos asociados al menor consumo de antimicrobianos y la aplicación de excepciones de pérdidas por eliminaciones sanitarias.

También incorporan herramientas preventivas y de control para disminuir la incidencia y el impacto del SRS.

“El objetivo de estas herramientas es intervenir tempranamente sobre los factores de riesgo que favorecen la presentación y propagación de la enfermedad, reduciendo la necesidad de tratamientos antimicrobianos”, sostiene la subdirectora de Acuicultura.

Investigación y nuevas herramientas para enfrentar el SRS

Sernapesca también considera prioritario fortalecer la investigación aplicada y el desarrollo de nuevas estrategias preventivas.

En esta línea, destaca el Proyecto Yelcho, iniciativa de colaboración público-privada orientada a evaluar e impulsar nuevas soluciones inmunológicas, tecnologías y herramientas de prevención contra el SRS.

Otra iniciativa es el proyecto SVAR (Sistema de Vigilancia, Alerta y Respuesta) en el Uso de Antimicrobianos.

El programa busca diseñar una estrategia de alerta temprana para centros con tendencia a registrar altos niveles de uso de antimicrobianos.

Para ello, considera distintas fuentes de información. También contempla un catálogo de medidas e intervenciones voluntarias y normativas que deberán implementar los centros de cultivo.

En materia de control, Sernapesca continuará fortaleciendo la fiscalización de las prescripciones médico-veterinarias.

Además, reforzará el seguimiento de los tratamientos y la vigilancia epidemiológica basada en riesgo. La comunicación permanente con la industria también forma parte de esta estrategia.

“La combinación de fiscalización, incentivos regulatorios, investigación y medidas preventivas constituye la estrategia que el Servicio considera más efectiva para avanzar hacia una reducción sostenida del consumo de antimicrobianos por tonelada producida”, plantea Rojas.

La autoridad agrega que este trabajo se desarrolla en concordancia con los principios de Una Salud y con el desarrollo sostenible de la salmonicultura nacional.

PROA-Salmón como experiencia para reducir antimicrobianos

Uno de los antecedentes considerados por Sernapesca es la experiencia del Programa de Optimización del Uso de Antimicrobianos en Salmones (PROA-Salmón).

El programa ha registrado reducciones superiores al 96% en el consumo de antimicrobianos en ciclos certificados.

La directora nacional de Sernapesca, Soledad Tapia Almonacid, destaca el papel de esta iniciativa como herramienta de incentivo para promover el uso prudente y responsable de estos medicamentos.

“La experiencia acumulada en estos centros demuestra que es posible avanzar hacia sistemas productivos con una menor dependencia de tratamientos antimicrobianos, manteniendo adecuados estándares sanitarios y productivos”, destacó la autoridad en Medios Aqua.

Tapia sostiene que PROA-Salmón demuestra que una reducción significativa del consumo es posible cuando se combina gestión sanitaria basada en evidencia con incentivos.

El programa busca reconocer y certificar a los centros de cultivo y empresas que alcanzan un desempeño sanitario destacado.

Además, su carácter voluntario ha permitido generar experiencia y evidencia técnica sobre medidas destinadas a optimizar el uso de antimicrobianos.

Estas experiencias también han permitido identificar estrategias que pueden reducir la dependencia de tratamientos antimicrobianos e incluso prescindir de ellos en determinados ciclos productivos.

¿Podrían algunas buenas prácticas transformarse en exigencias?

Respecto de una eventual incorporación de algunas prácticas de PROA-Salmón al marco regulatorio, Tapia plantea que el carácter voluntario del programa cumple un papel relevante.

“Es importante considerar que el programa de carácter voluntario busca igualmente generar un espacio para la innovación sanitaria de la industria”, señala.

La experiencia acumulada permite identificar herramientas, estrategias y buenas prácticas que contribuyen a mejorar la gestión sanitaria.

Estos antecedentes pueden aportar al desarrollo de futuras políticas e instrumentos destinados a enfrentar la resistencia a los antimicrobianos (RAM) bajo el enfoque de Una Salud.

Actualmente, la estrategia de Sernapesca combina prevención, vigilancia, incentivos, gestión del cumplimiento y fiscalización.

En este modelo convergen iniciativas como PROA-Salmón, el PSEVC-SRS, las modificaciones al PSG-U, la Alianza Yelcho y el programa SVAR.

El objetivo común es generar condiciones para una reducción sostenida del uso de antimicrobianos en la salmonicultura nacional.

La estrategia busca avanzar hacia una gestión sanitaria más preventiva. Al mismo tiempo, pretende fortalecer el control de enfermedades y promover un uso responsable de los antimicrobianos.

Fotografías: Archivo Sernapesca.

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