A partir de algas: Chilenos crean biodiésel que podría «alimentar» al Transantiago

Jun 23, 2017

Su uso mejora el rendimiento y reduce en un 80% los contaminantes que produce la combustión.

(El Mercurio) Un innovador proyecto liderado por el profesor César Sáez, del Departamento de Ingeniería Química y Bioprocesos de la Universidad Católica, ha estudiado durante once años el cultivo y uso de microalgas para producir biodiésel. Se trata de un combustible que recientemente fue probado en motores diésel de alta cilindrada, similares a los de los buses del Transantiago, con excelentes resultados, tanto en su eficiencia como en la reducción de contaminantes.

«Realizamos un cultivo de microalgas en reactores de 200 litros de agua agregando nutrientes y controlando la iluminación», explica Sáez. En el camino se dieron cuenta de que uno de los grandes problemas es que las algas formaban placas que impedían el paso de la luz, lo que mermaba su crecimiento.

«Para solucionarlo, creamos un robot que circula por el contenedor y que ilumina las algas con luces LED y contribuye a la circulación de oxígeno», dice el académico.

En el laboratorio ya logran producir 20 gramos de alga por litro. En otras palabras, cada reactor de 200 litros produce 4 kilos de algas que se cosechan cada dos semanas. Y por cada kilo de alga se obtiene medio kilo de biodiésel.

Para cosechar las algas, primero se hacen sedimentar con un procedimiento parecido a la decantación en una piscina. La alga obtenida se «rompe» con ondas de ultrasonido, lo que permite que se libere el aceite, y con los ácidos grasos del aceite se sintetiza éster, la base del biodiésel.

El combustible que se obtuvo lo enviaron al DUOC, donde Ricardo García, docente de la carrera mecánica automotriz, probó distintas mezclas en motores similares a los que usan los buses. Estas también incluían biodiésel obtenido a partir de aceite usado para freír alimentos.

«El mejor resultado se obtuvo con una mezcla de 20% de biodiésel de algas con 80% de diésel. Se registro una mayor potencia del motor, mejor rendimiento en kilómetros por litro y la ausencia del índice de opacidad, es decir, el humo visible. También hubo una reducción de gases asociados a la combustión», dice García.

El ministro del Medio Ambiente, Marcelo Mena, cree que es una gran noticia que en Chile se esté trabajando en un biodiésel de segunda generación que no use como materia prima productos que amenacen la producción de alimentos ni contribuya a la desforestación.

Respecto a su uso en el Transantiago, dice que trae beneficios al emanar menos CO {-2}, «sin embargo, debemos tener en cuenta que esto no garantiza que se reduzca el material particulado, por lo que hay que seguir impulsando nuevas normas, como la Euro 6, en el Transantiago para tener un aire de mejor calidad».

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